Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Corán | religión | Pakistán

Amor para todos, odio para nadie

Yousaf Khan: En el islam "El Sagrado Corán explica que hombres y mujeres fueron creados por igual"

Críticos con los gobiernos de Irán y Afganistán, esta rama reformadora del islam, perseguida en varios países, considera que “la religión no se puede imponer”.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

El próximo 7 de febrero tendrá lugar la convención anual de la Comunidad Ahmadía del Islam en Uruguay. Los áhmadis son perseguidos dentro de su propia religión y censurados; en Pakistán, desde 1974 no gozan de libertad de culto. Predican la tolerancia, el amor, la paz, el diálogo interreligioso y constituyen una corriente reformadora dentro del Islam.

Yousaf, “como José en español”, es originario de Pakistán. Sus padres se mudaron a Canadá, donde vivió muchos años y se naturalizó. A los 15 años comenzó a interesarse por la religión y leyó un libro —que me extiende— llamado La vida de Muhammad, de Hazrat Mirza Bashir-ud-Din Mahmud Ahmad. Se trata de una biografía del Profeta Muhammad, escrito por el segundo Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía, hijo de Mirza Ghulam Ahmad y líder mundial de la comunidad de 1914 a 1965.

Luego de leer el libro, Yousaf sintió que era una “religión verdadera” e hizo todo lo que estuvo a su alcance, en el estudio y la práctica, para dedicar a ello su vida. Estudió El Sagrado Corán y, luego de terminar los estudios secundarios en Canadá se inscribió en el seminario teológico Jamia Ahmadiyya, donde se forman los misioneros y eruditos áhmadis del Islam. Luego de siete años terminó sus estudios; su primera misión fue en Edmonton, Canadá; luego se dirigió a Ecuador, donde aprendió español y finalmente fue enviado a Uruguay en 2016, donde vive hace diez años con su esposa Sadaf y sus dos hijos.

***

Yousaf y un nuevo misionero llegado a Uruguay hace una semana nos recibieron en su sede en calle Uruguay.

En el seminario, ¿qué aprendías? ¿Cómo eran las rutinas?

Era un lugar en las afueras de Toronto. Los primeros 2 años nos enfocamos en aprender árabe y urdu. A pesar de que muchos miembros en este seminario hablan urdu, no saben en general cómo escribir y leer el idioma, porque todos aprendimos inglés en la escuela.

Aprendemos cómo traducir el Corán palabra por palabra, letra por letra, estudiamos la jurisprudencia islámica, que son todas las leyes y las diferentes opiniones acerca de estas leyes, después estudiamos la historia del islam a lo largo de los siglos. También estudiamos el Sufismo, que es la parte esotérica del islam.

Estudiamos el tafsir, que es el comentario sobre el Corán y los hadices, que son las palabras de El Profeta, lo que lo hace muy valioso porque, como él recibió el Corán, obviamente él debe saber mejor cómo opinar sobre los versos.

¿Cuál es la relación que tienen con el sufismo?

El sufismo es una parte integral del islam. Forma parte de las enseñanzas vinculadas a la purificación del corazón; tiene que ver con el amor y los sentimientos que uno debe tener con Dios. En general en cada religión hay cierta forma de sufismo.

Primero empieza la religión con un fundador que es el profeta.

Luego, con el paso del tiempo, la gente empieza a aceptar esta religión a pesar de que todo le resulta adverso. Sin embargo, con la gracia de Dios y con su ayuda, la religión crece y llega a un punto que la mayoría de las personas la aceptan. Con el paso del tiempo se pierden los valores, los sentimientos que tuvieron los primeros en recibir el mensaje: la gente empieza a nacer y seguir los pasos de la religión, pero más superficialmente, y se alejan de la pasión y los sentimientos originales.

Se crean así los ortodoxos en la religión: ellos empujan los aspectos más superficiales de la religión. Por ejemplo, en el islam tenemos las cinco oraciones diarias. Es un bowl que uno puede usar, pero hay que llenar eso con sentimientos y fe.

Comienza a surgir una reacción a este movimiento que se enfoca en lo superficial, y éste generalmente es un movimiento sufí. Es un movimiento que se enfoca más en la purificación del corazón. No en los actos más obvios, sino en cómo mejorarse como persona y cómo superar su ego.

En nuestra comunidad hay un enfoque sobre la purificación del corazón. Vemos que los eruditos del islam en esta época son muy similares a los eruditos del judaísmo en el tiempo de Jesús, que ya habían llegado a ser un poquito más mundanos en sus actividades.

Vemos también en el islam que los líderes religiosos se mezclan con los políticos y ahí se hace una mezcla muy impura de la religión. Porque no siguen la religión exactamente como es, sino que emiten edictos, permitiéndose hacer cambios que les benefician personalmente.

Un ejemplo: el suicidio en el islam está prohibido, como en otras religiones, pero los religiosos, algunos, no todos, permiten, por ejemplo, la bomba suicida en casos donde ellos creen que la supervivencia de la comunidad está en peligro. Pero el islam no permite eso. El profeta Muhammad dijo muy claramente, incluso en batallas: no se puede uno matar a sí mismo.

Asimismo, El Sagrado Corán dice que matar a un inocente es como matar a toda la humanidad. Y, de hecho, el Corán está citando una parte de Talmud, o sea que es parte de la enseñanza del islam y del judaísmo. Sin embargo, vemos hoy en día que judíos y musulmanes violan esta enseñanza.

Hacen una mala gestión de su propia religión y justifican atrocidades que no son justificables desde el punto de vista religioso. No es un tema de interpretación, porque los textos son muy claros. El Profeta dijo que estaba prohibido incluso cortar un árbol cargado de frutos.

La guerra es totalmente incompatible con el islam porque asesina inocentes y destruye el planeta.

WhatsApp Image 2026-01-22 at 1.27.10 PM (1)

La rama del islam a la que ustedes pertenecen ha tenido algunas dificultades para poder desarrollarse. Han sido perseguidos y combatidos, ¿por qué?

Los musulmanes creen también en Jesús. Creemos que el fundador de nuestra comunidad —que se llama Mirza Ghulam Ahmad— proclamó ser la segunda venida de Jesús. Eso es una diferencia doctrinal muy grande entre nosotros y los demás musulmanes. Los demás musulmanes creen que Jesús está en el cielo o en el paraíso, y que va a volver a la tierra en algún momento del futuro. Nosotros creemos que Jesús, siendo un ser humano, murió y que la persona que vendrá en su nombre será alguien como él, pero no exactamente él.

Cuando una persona muerta vuelve aquí a la Tierra, no es la misma persona, sino otra. Entonces, el fundador de nuestra comunidad, no por su propio capricho, dijo que Dios reveló a él que era el Mesías.

Los demás musulmanes creen que el Profeta Muhammad es el último profeta. Nosotros también creemos que él es el último profeta portador de ley, pero no creemos que el profetismo en sí haya terminado, creemos que siempre habrá necesidad de profetas en el futuro. Entonces el Mesías prometido para nosotros fundó una comunidad aparte.

Los demás musulmanes, cuando vieron que esta comunidad empezó, primero la ridiculizaron, también emitieron fatwas (edictos) diciendo que esta comunidad estaba por fuera del islam. Sin embargo, la comunidad creció. Entonces hubo mucha envidia en los eruditos musulmanes, especialmente en aquellos que seguían la religión superficialmente. En su corazón faltaba la enseñanza esotérica del sufismo: fueron personas que todavía no habían vencido sus egos. Cuando vieron que nuestra comunidad estaba creciendo lo tomaron como insulto y como una pérdida de “su territorio”.

Comenzaron a perseguir a la comunidad violentamente, porque vieron que los argumentos no eran suficientes para detenerla. En 1974, el Gobierno de Pakistán votó para declararnos fuera de la religión. La Constitución de Pakistán dice que nosotros no somos musulmanes. Nos llaman Qadianis peyorativamente y nos encarcelan. Hasta hoy hay personas en la cárcel que su único crimen fue leer el Corán.

Nuestra comunidad es perseguida en Pakistán, Algeria o Bangladesh. Hemos tenido problemas, pero ahora estamos en todo el mundo, porque por esta persecución los miembros empezamos a salir. Muchos llegaron a Europa. Yo tengo muchos tíos en Alemania. Casi no tengo familia ahora en Pakistán. Mi esposa tiene a sus padres en Pakistán, pero mis abuelos han fallecido y todos los hijos fueron a Alemania, Suecia y Canadá. Creemos también que por esta razón el futuro del islam está en el Occidente. Pues el Profeta Muhammad dijo que el sol del islam saldrá de Occidente, en el futuro, antes del día del juicio. Lo tomamos como una profecía, que el islam va a crecer más en el Occidente gracias a la libertad de religión que tenemos aquí y en otros países occidentales.

¿Cómo es la comunidad áhmadi en Uruguay? ¿Cómo era el principio y cómo es ahora? ¿Ha ido creciendo?

Hubo una mujer que se convirtió al islam y la comunidad decidió enviar un misionero para enseñar y para poder derribar estos prejuicios y malentendimientos entre musulmanes y otras religiones. Me enviaron en 2016.

Nos hemos enfocado mucho en los diálogos interreligiosos. Hemos crecido poco a poco. Ahora hay cerca de 20 uruguayos en la comunidad y alrededor de 40 personas se han convertido. Nos reunimos dos veces al mes.

Contame sobre la actividad programada para el 7 de febrero.

En 1891, el Mesías Prometido, el fundador, inauguró una convención anual. En India, el Gobierno británico era el gobernante entonces, y como hubo algunos días de vacaciones por Navidad, él pensó que debíamos tener una convención donde la gente pudiera reunirse y por tres días quedarse en Qadian, que es la ciudad donde tuvimos nuestra sede.

El propósito de esta convención, dijo, no será mundano será para aumentar el conocimiento religioso y fortalecer los lazos de hermandad entre los musulmanes, entre los hermanos; se enfocará en lo espiritual, en el amor de Dios, en el amor a los semejantes, a rezar.

Aquí en Uruguay, como somos pocos, hemos decidido empezar esta convención, pero sólo un día. Es la tercera vez este año. Es un evento pequeño en comparación con lo que hacemos en otros países. En Inglaterra tenemos una convención anual donde también está el jalifa, que es el líder de la Comunidad Musulmana de Ahmadía; allí asisten unas 45 mil personas.

No hemos tenido más convenciones en Pakistán (por la prohibición) pero en las últimas convenciones que tuvimos allá también hubo más de 300 mil asistentes.

En nuestra convención habrá varias disertaciones acerca del Corán y de la Sharía (ley islámica). Imam Marwan Gill, teólogo islámico y presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina y Chile disertará sobre la Sharía y la relación entre la política y el islam.

Existe la creencia de que los musulmanes llegan a los países a imponer sus leyes y no es cierto. La Sharía es una ley interna, práctica: las cinco oraciones, el ayuno en el mes de Ramadán. Las leyes que tienen que ver con crímenes no aplican sobre nosotros. Somos ciudadanos y tenemos una relación con el Estado; somos sujetos, somos parte de la sociedad.

El Corán enseña claramente que no se puede imponer la enseñanza del Corán sobre otras personas. ("No ha de existir coacción en la religión" (Sagrado Corán 2:257)) Por eso también incluso en países donde hay mayoría musulmana no estamos de acuerdo con ciertas políticas: Irán obliga a las mujeres a llevar el velo en el público, nosotros creemos que cada persona tiene que elegir para sí misma si quiere hacerlo o no. El Sagrado Corán dice que no hay coacción en la religión. Entonces, cuando el Corán es tan claro acerca de eso, ¿cómo podemos obligar a alguien? Hemos aprendido del sufismo que cada uno por su cuenta, por su propio deseo y voluntad, se acerca a Dios. Nunca se puede obligar a alguien.

Ahora vemos las secuelas, por ejemplo, de la política de Irán y otros países como Afganistán. La gente empieza a odiar la religión porque si alguien obliga eso siempre tiene malas consecuencias.

Está muy bien. He leído sobre el islam y el sufismo. También estuve interesada en musulmanas que llevaban reivindicaciones feministas al mundo del islam y viceversa. Me sorprendió que esos dos mundos, que parecen totalmente divergentes, pudieran coincidir. Lamentaba una columnista la paradoja de que, siendo el islam, de las tres religiones abrahámicas, la “más tolerante y progresista”, tuviera la fama exactamente contraria.

WhatsApp Image 2026-01-22 at 1.27.10 PM (2)

Tenemos este problema de imagen. La mujer comenzó a tener algunos derechos en Occidente (como tener propiedades y venderlas sin tener que preguntar a su marido o padre por una firma) hace relativamente poco tiempo. En el islam lo hemos tenido por más de 1400 años. La mujer es igual al hombre. Creemos que hay algunas diferencias entre hombres y mujeres que tenemos que respetar para ayudar a la mujer, no para perjudicarla.

El islam es muy feminista. Por lo menos creo que todos los historiadores que comparan el islam con otras religiones o casi toda la historia de Occidente hasta ahora pueden decir que la mujer en el islam siempre ha tenido una ventaja muy grande porque nuestras leyes plantean a la mujer igual al hombre.

Desde el punto de vista teológico, El Sagrado Corán explica que hombres y mujeres fueron creados por igual; no apoya la versión (de la Biblia) de que la mujer fue creada para acompañar al hombre o de su costilla; dice que ambos fueron creados por el mismo propósito que es adorar a Dios y servir a su creación. Creemos que la mujer y el hombre pueden llegar a los mismos lugares políticos y espirituales. Sí plantea, por ejemplo, que el hombre es responsable de los gastos de la familia y la mujer, si trabaja, lo que gane es para ella.

Dejá tu comentario