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Columna destacada | senadora | Sanguinetti | Reforma

Triunfo del movimiento popular

¿Por qué llora la senadora Sanguinetti?

Las palabras de la senadora del Partido Colorado Carmen Sanguinetti son ofensivas para todas las personas que quieren dar por tierra con el actual y nefasto sistema.

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“Hoy no es un 1° de mayo más. Hoy es un Día de los Trabajadores en el que el Pit-Cnt celebra haberle vendido espejitos de colores a los uruguayos que firmaron a favor del plebiscito para la reforma de la seguridad social. Hoy es un tristísimo 1° de mayo en nuestro país”.

Con estas palabras, publicadas en su cuenta de la red X, la senadora Carmen Sanguinetti manifestó la indignación, frustración e impotencia que le ha generado esta media batalla ganada holgadamente por el movimiento popular.

Fueron más de 430.000 las firmas que la central sindical y otras organizaciones sociales juntaron para convocar a un plebiscito sobre el sistema previsional, cuando lo necesario (considerando el actual padrón electoral) son 276.000. Esta hazaña llevará a la ciudadanía a dirimir el tema a la par de las elecciones del domingo 27 de octubre.

El asunto divide al Frente Amplio; pero nadie, absolutamente nadie de la fuerza política más grande del país lamenta que la gente se movilice, junte firmas y diga: tenemos que discutir este asunto.

Las palabras de la senadora del Partido Colorado Carmen Sanguinetti son ofensivas para todas las personas que quieren dar por tierra con el actual y nefasto sistema. Claro, la sobrina del exministro Jorge Sanguinetti, que accedió a la banca el 1° de marzo de 2020, cuando Ernesto Talvi asumió como canciller de la República, y que continúa con ella gracias a que el líder de Ciudadanos abandonó la política activa, ya tiene asegurada una muy buena jubilación para cuando se retire. Se opone a esta medida pero no plantea ninguna alternativa para revertir la desigualdad socioeconómica generada por el sistema de Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP).

Y sí, el 1° de mayo fue un día triste para ella y su partido. Es triste para el actual Partido Colorado, tan lejos de Batlle y tan cerca de Lacalle. Es triste para quienes pretenden que Uruguay continúe dirigido y dominado por las mismas familias de siempre y que el pueblo se mantenga sumiso y pasivo, sobreviviendo con las migajas que aquellas les tiran. Les duele el pueblo movilizado y la democracia.

Ahora, si juntar las firmas requirió un esfuerzo supremo, tumbar al sistema lo será muchísimo más, ya que, cómo dijo Marcelo Abdala, “el poder financiero utilizará todas sus influencias” para mantener su negocio.

Varios economistas conservadores han largado con todo la campaña del miedo. Algunos, como Pablo Rosselli y Gonzalo Márquez, han calificado al plebiscito como “pésimo, regresivo y temerario”. Se sumó a ellos el ministro de Trabajo y Seguridad Social Pablo Mieres, asegurando que, de aprobarse la reforma, “va a arruinar el sistema de seguridad social” uruguayo.

Otros hablan de “catástrofe”. Para responderles, nada mejor que recurrir a los datos aportados en el programa Legítima Defensa por el senador frenteamplista Óscar Andrade.

Catástrofe es:

Que 6 mil de los 60 mil jubilados de las AFAPs cobren en promedio $126 de jubilación.

Que otros 6 mil de los 60 mil cobren en promedio $700 de jubilación.

Que otros 6 mil de los 60 mil cobren en promedio $1.200 de jubilación.

Que otros 6 mil de los 60 mil cobren en promedio $2.200 de jubilación.

Que el 90 % de los trabajadores que reciben renta vitalicia de una AFAP cobre menos de $5.000.

Que hayan habilitado que las AFAPs puedan descontar comisiones de los ahorros cuando el trabajador está desocupado, medida que no estaba contemplada en la legislación original del sistema de 1996.

Que las AFAPs, por ley vigente desde diciembre, no le reconozcan la bonificación a las maestras.

Que condenen a los trabajadores uruguayos a tener jubilaciones de miseria.

A los conservadores que intentan alarmarnos diciendo que esto hará colapsar nuestra economía les digo que es mentira. Sólo los obligará a recortar privilegios desmedidos tanto en el sector público como privado. Con eso alcanza y sobra. La guita está ahí.

Ellos no se alarmaron cuando, en junio de 2021, se duplicaron las comisiones cobradas por las aseguradoras. Dicen que habrá que subir el IVA pero, como pregunta Andrade, “¿por qué el IVA? ¿Por qué en lugar de subir el IVA no dejamos de exonerar los 700 millones de dólares del impuesto al patrimonio, para financiar la seguridad social?”.

Mientras Carmen Sanguinetti se lamenta, Óscar Andrade expone lo que cada trabajador debería preguntarse con respecto a las AFAPs: “¿Está bien que yo le dé la mitad de mis aportes al sistema privado cuando si me enfermo o quedo sin trabajo es el BPS el que me paga el seguro de paro; y que voy a tener un hijo y es el BPS el que me da la Asignación Familiar; y tengo un vecino con discapacidad y es el BPS el que le da la prestación? ¿Y tengo un hijo con enfermedades raras y es el BPS el que tiene el Crenadecer para atender como centro de referencia? ¿O preciso una prótesis y es el BPS…?”.

Como sea, el sistema empeoró mucho en los últimos tres años.

Si esperaban que los trabajadores se quedaran con los brazos cruzados y la cabeza gacha, se equivocaron.

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