La derecha está viendo algo que la izquierda todavía no asimila: aunque Yamandú Orsi viene liderando todas las encuestas, Carolina Cosse viene creciendo sin haber salido todavía de la gatera. La verdad es que temen una contienda Carolina vs. Raffo o Carolina vs. Delgado, razón por la cual le están tirando con toda su artillería y sin darle respiro.
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Disparen contra Carolina
Primero fue el burdo intento de destituirla mediante un juicio político impulsado por ediles blancos y colorados; pero la idea era tan descabellada que primó la cordura y la Comisión de Legislación y Constitución de la cámara alta resolvió por unanimidad archivar la causa.
Luego fue la maniobra con la solicitud de un préstamo no reembolsable por parte del BID. Carolina, que conoció al presidente de tal organismo (Ilan Goldfajn) en Denver, Colorado, le envió una nota y puso a sus técnicos a analizar, con los técnicos del BID, la posibilidad de acceder a un fondo en tales condiciones. Obviamente, la intendencia requiere, para algo así, el aval del Ministerio de Economía y Finanzas. Azucena Arbeleche vetó el préstamo con el cual la Intendencia de Montevideo buscaba entregar agua embotellada en policlínicas y merenderos. Álvaro Delgado dijo que no existía tal préstamo. ¿Arbeleche hizo una carta vetando algo inexistente?
“Preguntarle al BID si hay un préstamo aprobado es una pregunta de Alicia en el País de las Maravillas”, dijo Carolina tras los dichos de Delgado. “¿Cómo vamos a tener un préstamo aprobado si el Ministerio de Economía no nos deja?” “No nos dejan colaborar, no nos dejan trabajar”.
El gobierno no quiere que Carolina se meta ni aporte soluciones a la crisis hídrica; ¿pero cómo no lo va a hacer? Ella está al frente de la intendencia más grande del país y la situación es gravísima. ¿Pretende que se quede de brazos cruzados mientras el gobierno no emboca una? Lacalle II declaró la emergencia sanitaria 40 días después de que el Comité de Emergencia de Montevideo se lo solicitara y 7 meses después del inicio de la sequía; decretó exoneración de impuestos al agua embotellada, pero se negó a bajar las tarifas de OSE. En medio de tanta mediocridad quedó el papelón de los 15 centímetros por los cuales no pudieron traer la máquina desalinizadora desde Estados Unidos y la pérdida de tiempo y dinero que eso implicó.
La idea, al negar que existiera el préstamo, era dejarla como una delirante; pero sabiendo que con un golpe no alcanzaría, a la siguiente semana lanzaron el otro, esperando dejarla fuera de combate.
Tras haber solicitado informes a la Facultad de Medicina, Carolina brindó una conferencia de prensa y dio a conocer a la población los efectos del consumo de trihalometanos por parte de mujeres embarazadas. Al leer (porque leyó el informe, no lo inventó) se le quebró la voz por la emoción. El oficialismo y sus cortesanos no tardaron en caerle con todo, acusándola desde terrorista hasta de haber fingido tal emoción. La diputada colorada María Eugenia Roselló publicó en Twitter: “¡Qué actriz para la Comedia Nacional!”.
Se entiende. Los blancos y sus súbditos del Partido Colorado están tan acostumbrados a mentir que juzgan a los demás de acuerdo a su condición. No les entra en la cabeza que una mujer se pueda quebrar al leer un informe sobre malformaciones en bebés. Lacalle Pou prometió villas y castillos, siendo la madre de todas las mentiras que no iba a tocar la edad jubilatoria. Para ellos, la mentira y la actuación son herramientas ineludibles para alcanzar el poder; por eso no conciben como sincera una muestra de humanidad. De hecho, no conocen el significado de tal palabra.
Son inmorales. Prefieren que el posible peligro para las embarazadas al tomar agua de OSE se oculte. Y pensar que algunas de las que despotrican contra Carolina son mujeres, aunque, claro, son blancas y callan lo de Penadés, Soriano, Colonia, el exdirector de Convivencia, etcétera.
El decano de la Facultad de Medicina fue el encargado de hacer los deberes al gobierno y relativizó el mismo informe que habían enviado a la intendencia. Eso le permitió a Raffo y Delgado y a todos los hambrientos de protagonismo salir a pegarle a su temible contrincante.
El ministro de Defensa y falso pediatra Javier García calificó de terrorismo político la difusión de parte del informe. Alguien tendría que explicarle que terroristas son aquellos a los cuales su partido político ha defendido procurando su impunidad y terroristas o defensores de terroristas hay y varios en la coalición que integra. ¿Es terrorismo evitar que las embarazadas tomen agua contaminada y no lo es justificar los crímenes de la dictadura que hace a diario Cabildo Abierto?
Disparen contra las pibas
En una entrevista que el semanario Búsqueda le hizo a Luis Alberto Lacalle Herrera, el expresidente dijo, desde España y con respecto al caso de “las muchachas de abril”: “Se trató de un combate muy duro entre las fuerzas legales y los subversivos que, lamentablemente, dejó como saldo cuatro muertos y un herido”.
Alto el tren. ¿Fuerzas legales? El crimen fue cometido el 21 de abril de 1974, en plena dictadura blanquicoloradamilitar. Allanaron con violencia un domicilio a las 3 de la madrugada. Entre los atacantes estaba el psicópata Nino Gavazzo. Eran tres pibas (Laura Raggio, Silvia Reyes -ambas de 19 años- y Diana Maidanik, de 22); si las atrapaban con vida, lo que les esperaba era, sin ninguna duda, ser violadas, torturadas y asesinadas cuando ya se hubieran cansado de ellas. Silvia estaba embarazada cuando fue acribillada. Como hicieron con otras detenidas, le habrían sacado al bebé nacido en cautiverio para entregarlo a alguna familia militar para que le educaran en la ideología ultraderechista. Ese hubiera sido el futuro de estas pibas; ése era el modus operandi de los defendidos por Lacalle. Asustadas, se acurrucaron, abrazadas, en un rincón. Los criminales entraron y las masacraron con decenas de balazos a cada una. Las Fuerzas Conjuntas (decenas de militares y policías) contra tres jóvenes. Muy valientes ellos.
El objetivo era capturar al tupamaro Washington Barrios, quien estaba en Argentina; pero solo hallaron a su compañera y dos amigas. Se dedicaban a repartir volantes contra la dictadura; no eran terroristas, eran patriotas. Los terroristas estaban gobernando al país.
La derecha justifica el triple asesinato diciendo que en el enfrentamiento fue herido Juan Rebollo y que el capitán Julio César Gutiérrez fue abatido. Sin embargo, la investigación judicial demostraría tiempo después (con testimonios de vecinos y peritajes) que no hubo resistencia armada. Cuando los primeros efectivos rompieron la puerta de entrada y accedieron a un patio abierto, recibieron disparos que provenían de los militares que estaban apostados en las azoteas, debido a que al verlos en la oscuridad y de lejos, pensaron que era a Barrios a quien disparaban.
En el pedido de procesamiento de los responsables, el fiscal Ricardo Perciballe señaló que: “Más allá de si las jóvenes se resistieron o no al allanamiento (realizado sin orden judicial y en horas de la noche), lo real es que estas fueron ejecutadas, si se quiere masacradas, cuando se encontraban acurrucadas en una zona donde no podían efectuar resistencia alguna”.
En cuanto al actual presidente, es obvio que heredó del padre la versión derechista de la historia. Hay silencios que dicen mucho; hay ausencias que dicen todo. No haber asistido al acto de reparación, ordenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ni haber repudiado el crimen fue una afrenta a los familiares de las víctimas y a la democracia.
Ver luego a Sanguinetti y Lacalle en el acto de condena al golpe de 1973 me dio náuseas. Ellos hicieron y hacen lo imposible para sostener la impunidad de quienes torturaron, violaron, asesinaron y secuestraron bebés. No tienen perdón. En consonancia con ellos, Robert Silva ordenó, justo cuando el país recordaba el golpe del 73, retirar de los ventanales del IPA las fotos de los detenidos desaparecidos. Recordemos también que el padre de nuestro presidente llegó a negar a decenas de ellos y luego reconoció a algunos pocos. Su hijo dijo que si fuera por él, no buscaría más sus restos; pero, ante el repudio popular por su insensibilidad, cambió el discurso. La fruta nunca cae lejos del árbol.
Ah; pero la terrorista es Carolina. Sin embargo, muy poco después de la conferencia en que alertara sobre el peligro de tomar agua, nada menos que el Ministerio de Salud Pública publicó un comunicado alertando exactamente lo mismo. El agua de OSE es nociva y muy particularmente peligrosa para las mujeres embarazadas y lactantes. La verdad se abrió paso.
El objetivo supremo es detener a Carolina.
No podrán.