En un mundo donde la inteligencia artificial y la automatización amenazan con sustituir millones de puestos de trabajo, cobra cada vez más importancia mirar hacia aquellos sectores que, además de crecer, continúan siendo intensivos en mano de obra y generan oportunidades reales de empleo. Uno de ellos, muchas veces subestimado, es el de la estética y el cuidado personal. Lejos de ser una actividad superficial, la estética de uñas se ha consolidado como un sector económico dinámico, con capacidad para crear autoempleo, impulsar pequeños emprendimientos y favorecer la inclusión laboral, especialmente de mujeres.
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Cuando la estética también genera desarrollo
El auge de este mercado responde a un profundo cambio en los hábitos de consumo. El cuidado de las uñas dejó de ser un lujo ocasional.