El salario promedio de las mujeres en Uruguay equivale al 75% de lo que ganan los hombres, señaló el economista Joaquín Toledo en su columna de Legítima Defensa. La brecha de género en el trabajo y la economía es un problema que persiste. Para abordar el tema estuvo su colega, Estefanía Galván, especializada en economía y género.
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EG: Es importante entender las políticas públicas en el contexto de un momento histórico. Un ejemplo es uno de los decretos que regulaba la primera ley de consejos de salarios, en 1975, establecía que para aquellos trabajos que pudieran ser realizados tanto por hombres como por mujeres el salario para las mujeres podía ser hasta un 20%. Se había planteado como incentivo para el empleo femenino, porque se consideraba que si el salario era el mismo los empleadores iban a elegir contratar hombres.
El contexto es diferente, y uno de los cambios más importantes en el último medio siglo es la entrada masiva de las mujeres en el mercado laboral, el paradigma, los trabajos que hacen hombres y mujeres, brechas salariales y de empleo; sin embargo, se ha producido un enlentecimiento en la convergencia de las brechas y siguen siendo mayores a 20%.
Políticas públicas
JT: En marzo de 2021 Nibia Reisch, diputada del Partido Colorado, informó que presentará un proyecto de ley para que se garantice la igualdad salarial de hombres y mujeres. ¿Esto solucionaría el problema?
EG: Las políticas públicas tienen que estar basadas en evidencia, es importante entender qué causa las brechas salariales. La investigación de economía laboral se ha centrado en dos tipos de explicaciones: diferencias en características, especialmente las vinculadas a la productividad, y por otro lado diferencias en tratamiento, es decir, cómo el mercado remunera distinto a hombres y mujeres que tienen las mismas características. La brecha remanente no se explica por diferencia de nivel educativo porque se ha revertido.
JT: Las mujeres en promedio están más educadas que los varones e igual ganan 20 o 30% menos.
Maternidad
EG: Exactamente. Ya que no es la brecha de nivel educativo ni en experiencia lo que explica las brechas, ¿qué es lo que explica las brechas salariales? Encontramos la penalización por maternidad, afecta la carrera laboral de las madres y no de los padres, esto se vincula con los roles asociados por género en cuanto a la crianza de los niños. En Uruguay, el primer año de vida del bebé, se reduce 19% el salario de las madres. Después las diferencias se amplían a lo largo del ciclo de vida y se llega a que diez años después del nacimiento del primer hijo las brechas aumentaron 40%.
Leandro Grille: ¿Cómo se mide esa especie de lucro cesante asociado con la maternidad?
EG: Se comparan datos longitudinales y salarios para trabajadoras formales, entonces compara salario a lo largo de la vida y se toma como momento 0 el momento en el que tiene un hijo y se lo compara con mujeres que no tienen hijos. Se compara la evolución de los trayectorias de salarios.
JT: Se toma lo que sería el recorrido de la persona si tuviera o no tuviera hijos.
EG: Esta brecha de 20 0 25% en salarios promedios si nosotros tomamos hombres y mujeres que tienen similares características de las que tomamos en la Encuesta de Hogares vemos que la diferencia salarial se amplía. La brecha corregida por características es aún mayor, es la que mencionaba el Banco Mundial: 31%. El techo de cristal es una barrera invisible porque no está regulada o establecida en leyes, sino que responde a características más intrínsecas de la socialización.
Teletrabajo
LG: El teletrabajo recayó sobre las mujeres también, a un año de la pandemia, ¿cómo está la situación?
EG: Al principio de la pandemia se decía que el virus no distinguía clases sociales, después de un año ha quedado en evidencia que eso no es así y que nos afectó de diferente forma a todos. Lo que no ha estado tan presente en los medios de comunicación son los sesgos de género, cómo afectó la crisis de manera diferente a las mujeres trabajadoras.
La pandemia tiene claros sesgos, primero porque por la segregación de las mujeres en el mercado laboral están empleadas en sectores de servicios, servicios que han sido afectado enormemente, en muchos casos por ser informales no tienen cobertura. Por otro lado las mujeres tienen una representación importante en salud y educación, que tuvieron un rol de primera línea en la pandemia. Además de estar en el mercado de trabajo aumentando su carga, algo que pasó para todas las mujeres fue que aumentó la carga de trabajo no remunerado en los hogares.
Las políticas públicas que podrían haber ayudado a revertir parte de los impactos diferenciales por género no fueron en ese sentido, asistimos a un ajuste estructural marcado por la idea de que hay que ahorrar, esto va en el sentido de reducir servicios (educación, salud, cuidados, seguridad social, etc.). Este ajuste estructural también tiene sesgo de género.