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Editorial traición | presidente | documento

¿Comedia o tragedia?

Desinteligencia y "traición a la patria"

La actitud del presidente y el cuarto piso de su torre resultan lamentables para un país que hasta hace poco se sentía orgulloso de sus instituciones y tradición cívica.

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“Traidores a la patria que arriesgan la seguridad de los uruguayos”. Yo, desde que de niño pedía a mi madre me llevara a las barras del Parlamento, pasando por los años que fui legislador, hasta la fecha, no había escuchado una acusación igual. Ni siquiera en las duras interpelaciones de mi padre, que solían tirar abajo ministros (a veces gabinetes) por fundadas denuncias de corrupción. Aún entonces se guardaba respeto institucional. En boca del presidente es más grave. Pero dijo que podía ser “tan severo por no saber quién lo hizo”.

Acto II

El jefe de Estado, que cuando habla compromete su opinión y la de su investidura, agregó algo por lo que debe responder. Dijo que estaba convencido de que “se había filtrado desde el Parlamento”. ¿No acababa de decir que podía ser duro (insultante) en sus expresiones por no saber quién era? Y en el mismo acto dice que no sospecha, sino que no tiene duda. ¿Cómo el presidente, si no sabe, puede no tener duda de quién fue?

Acto III

El director de Inteligencia denuncia a los parlamentarios por filtrar el documento. ¿Los parlamentarios? ¿Cuáles, de qué sector? ¿No parece una operación de enchastre? A mi me suena cada vez más que nos gobierno el marketing político y no un gobierno. ¿No saben quien es, pero denuncian a los legisladores? ¿Quién es el traidor que pone en riesgo el prestigio de las instituciones?

Acto IV

Una vez iniciadas las indagatorias surge que el documento que se dio a conocer a la prensa no es el mismo que se llevó y entregó al Parlamento. Ni el director de Inteligencia ha renunciado ni el presidente ha pedido perdón por permitir que, a pesar de su investidura, se le fuera la moto. La que lleva la tabla de surf.

Estos cuatro actos caricaturizan una obra mal puesta en escena y cuyo final trasciende la caída del telón. Les digo traidores porque no se quiénes son. No dudo que fueron parlamentarios. El director de Inteligencia dice que sabía que fueron legisladores (¿no le dijo al presidente? ¿Otra vez? Ya había pasado con los antecedentes de Astesiano). Denuncia penal contra la comisión parlamentaria. Se descubre que el documento que filtró la prensa no lo tuvieron los legisladores.

Patético.

Paso un chivo: en el último programa de Legítima defensa, segunda dosis, el director de esta revista, Alberto Grille, puso muchos puntos sobre las íes. “¿Quién gana?”, planteó, con este desprestigio a la única comisión que puede controlar a Inteligencia. No sé, pero como dijo con sabiduría Grille, la que pierde es la gente.

Estamos ante un operativo de desprestigio burdo contra la única instancia de contralor de la Inteligencia del Estado. ¿Se busca que la gente le pierda la confianza? ¿No suena muy “durambarbista”? Pongamos a la gente contra la comisión aunque sea la propia gente la que pierde si no hay contralor y límites a la Inteligencia.

Telón I

¿Qué decía el documento? Nada que ponga en riesgo la seguridad del Estado. Es un documento marco casi idéntico al de todos los países vecinos. No tiene información. Describe mecanismos institucionales de consulta para obtenerla. ¿Tenía algún secreto? No.

Telón II

¿Mintió el presidente cuando dijo que no sabía pero no tenía dudas de quién había sido? Cuando el director de Inteligencia dice que sabe que fue el Parlamento, ¿sabe o sospecha? ¿Denuncia penal a legisladores por sospecha? ¿O quiere hacer creer que sabe y no sabe? Y si sabía, ¿no le había dicho al presidente? ¿Otra vez?

Telón III

¿Se tomó alguna medida por parte de la “Inteligencia del Estado” para garantizar la trazabilidad de las copias del documento entregado? No faltaron fotocopias y se mandaron fotocopias.

Parecería que las preguntas no las tienen que hacer el presidente y la Dirección de Inteligencia. Más bien deben ser formuladas a ellos y ellos son los que deben contestar. Sería bueno que Garcé responda como exdirector para que todos vivamos tranquilos en un país seguro, donde se defienda la privacidad de los ciudadanos y las protecciones que les dé la ley.

De una sola cosa hay seguridad por ahora. La actitud del presidente y el cuarto piso de su torre resultan lamentables para un país que hasta hace poco se sentía orgulloso de sus instituciones y tradición cívica.

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