La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reforzó el miércoles 25 la postura dual: afirmó que "las conversaciones continúan, son productivas", pero advirtió que si Irán no acepta "que ha sido derrotado militarmente... el presidente Trump desatará el infierno".
Israel endurece su postura y busca sostener y ampliar el conflicto
Benjamín Netanyahu mantiene una postura de continuidad militar, aunque bajo la presión de los plazos de Trump. Tras una "noche muy difícil" el sábado 21 con decenas de heridos por misiles iraníes, Netanyahu prometió que "estamos determinados a continuar golpeando a nuestros enemigos en todos los frentes".
En los días siguientes, el ejército israelí siguió atacando "objetivos del régimen de terror iraní en el corazón de Teherán". Según reportes, Netanyahu ha ordenado a las FDI "aniquilen la industria armamentística de Irán en 48 horas" ante el temor de que Trump pueda detener la guerra repentinamente. Aunque Netanyahu no ha emitido nuevas declaraciones en las últimas horas del miércoles, su gobierno ya aprobó un marco para movilizar hasta 400.000 reservistas, señal de que se preparan para una escalada prolongada.
Irán dice que las declaraciones de Trump no son verdaderas y solo pretenden calmar los mercados
Irán desmiente categóricamente cualquier diálogo y califica las declaraciones de Trump como una maniobra para manipular los mercados. El lunes, el Ministerio de Exteriores iraní afirmó que "no existe diálogo entre Teherán y Washington". El portavoz militar, Ebrahim Zolfaqari, cuestionó con ironía: "¿Ha llegado el nivel de sus conflictos internos al punto de que están negociando entre ustedes mismos?". Para Irán, los comentarios de Trump son un intento de "reducir los precios de la energía y ganar tiempo para avanzar en planes militares".
El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, rechazó los rumores de negociación y advirtió que cualquier país que colabore en la ocupación de una isla iraní sufrirá ataques contra su "infraestructura vital".