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Egan Bernal y la tradición de los escarabajos

Por Rafael Bayce.

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El ciclista Egan Bernal, de 22 años recién cumplidos, se ha convertido en el último y más radical fenómeno del ciclismo internacional. Es el más joven ganador del Tour de France, simultáneo campeón juvenil y adulto por primera vez, y vice del premio de la Montaña, distinción que pudo conseguir, pero eligió concentrarse para defender el liderazgo principal en la última etapa en los Alpes.

El Joven maravilla, como le llama el periodismo de su país, Colombia, integra una progresiva camada de ciclistas (los célebres ‘escarabajos’, destacados en trepar montañas) que irrumpió victoriosamente en el ciclismo mundial desde los años 70 del siglo pasado y cuyas figuraciones mejoran año a año.

 

Razones e historia del boom colombiano

El brillo internacional colombiano comienza en los Mundiales de Pista de 1971, en los cuales Martín Cochise Rodríguez gana el título en Persecución Individual de 4 km. Luego salta a la ruta y gana las primeras etapas para Latinoamérica en los Giros de Italia de 1973 y 1975.

Es en los años 80 cuando se consolida la importancia colombiana en el ciclismo profesional de élite. Luis Alberto Lucho Herrera gana tres etapas de montaña del Tour de France y otras tres similares en el Giro de Italia, los premios de la Montaña en ambos, y consigue el primer triunfo en clasificación general en la que es considerada la tercera gran carrera del mundo: la Vuelta de España. Todo en 1987. El fin de los 80 presencia, de la mano de Fabio Parra, el primer podio colombiano y latinoamericano en el Tour de France 1988, junto con un segundo puesto en la Vuelta de España 1989 y un quinto en 1991. Parra era escalador y pasista contrarreloj, el más completo de todos. Álvaro Mejía, cuarto en el Tour de France de 1990 y 1991, confirma esta excelencia colombiana en ruta.

El nuevo siglo registra una avalancha colombiana, quizás porque recién ahora los escarabajos pueden disfrutar de pertenencias a equipos poderosos, bien pagados, equipados y con una estructura y planificación de ‘peones’ alternativos de gran nivel que trabajan para los integrantes del equipo que vinieran a estar con buena probabilidades de triunfo. (A priori, el equipo de Bernal tenía, por ejemplo, como probable ganador al inglés Gerraint Thomas, finalmente segundo de Bernal, que no dudó en hacerle de peón a Bernal una vez que el colombiano, luego de una exitosa fuga en un puerto especial consiguió el primer lugar en la clasificación general en la etapa 19. Thomas lo felicitó alegre y sinceramente al cruzar la meta 20 y en el paseo triunfal de la llegada a París).

Entre las últimas grandes victorias colombianas, antes de Bernal, debe consignarse el bronce 2011 en contrarreloj, y oro en 2012, a cargo de Santiago Botero, gloria mundialista que Ruben Ávila extiende como campeón de velocidad en 2014. En ruta, en carreras de etapas, mientras tanto, las nuevas estrellas son Rigoberto Urán, Nairo Quintana y Esteban Chaves. El primero de ellos es medalla de plata olímpica en 2012, segundo en el Tour de France de 2013, y también segundo en los Giros de Italia de 2013, 2014 y 2017. El popular y carismático Rigo es uno de los segundones de lujo del deporte mundial, que aún espera subir al escalón máximo en alguno de los principales podios del mundo.

Así como Herrera había ganado en 1987 la primera gran carrera de etapas, Nairo Quintana gana en 2014 el Giro de Italia (fue un 1-2 colombiano, Quintana-Urán), y es segundo en el Giro en 2017 y en el Tour en 2012, reeditando en 2016 el triunfo de Herrera de 1987 en la Vuelta de España.

El Tour de France, sin embargo, le seguía siendo esquivo a los escarabajos colombianos. Desde el tercer lugar de Fabio Parra en 1988, y el cuarto de Álvaro Mejía en 1990 y 1991, solo Quintana llega hasta el segundo lugar en 2012, repitiendo ese gran vice que es Urán en 2013 y en 2017. Recién en 2019, lo que Herrera consiguió en 1987 en España y Quintana conquistó en Italia en 2014, lo logra Bernal en Francia, terminando con la maldición de solo vices colombianos en el Tour.

Pero además de la victoria de Egan Bernal en este Tour de France, Colombia ubica en el séptimo lugar a Quintana y en el octavo a Urán, lo que hace que sea el país globalmente mejor ubicado en el Tour, muy por encima en la performance de la segunda nación ciclística actual y sede de la competencia: Francia. También es la primera vez en la historia del Tour que un ciclista gana la categoría juvenil y la adulta en forma simultánea. Rigoberto Urán, en 2013, estuvo a punto de conseguir los tres premios principales en el Giro de Italia (malla oro adulta, juvenil y montaña): ganó los dos últimos, pero llegó segundo en la clasificación general adulta.

¿Cuál es la razón del destaque colombiano en el ciclismo de élite? Los tres ramales de cordilleras que surcan el territorio de Colombia tienen altitudes semejantes a los puertos más elevados de las competencias de ruta europeas. Esto hace que respirar con ese monto de oxígeno y subir y bajar esas alturas configuren un hábitat y modus vivendi naturales para los jóvenes deportistas colombianos.

Como venimos desarrollando en este artículo, el deporte latinoamericano tiene en Colombia y su ciclismo, en especial en el de ruta por etapas y en los tramos de montaña, uno de sus puntos más elevados. Y es probable que esa figuración mejore: en parte porque los triunfadores globales se vuelven ídolos nacionales y locales, haciendo que más adolescentes se prueben en el ciclismo buscando así gloria, fama y hasta una inversión económica.

Los niños y adolescentes colombianos entrenan naturalmente durante los traslados cotidianos de su vida; sus pulmones tendrán, también naturalmente, un plus de toma de oxígeno que podrá hacer diferencias también en el llano, en pruebas cortas, como algunas de pista, en que el rendimiento anaeróbico, con deuda de oxígeno, será necesario; porque habrá más oxígeno para explotar fisiológicamente.

Egan Bernal, y no es secundario el dato, toma más de 88 porciones de oxígeno por kilo corporal, mucho más que los 84 del británico Chris Froome, notorio deportista superdotado de élite. Bernal, con su capacidad física y técnica demostrada en la práctica, pudo lograr lo que le faltaba a Colombia para consolidarse en el ciclismo de élite, especialmente el de ruta y carreras de etapas: ganar el Tour de France.

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