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El dólar sube en Uruguay impulsado por la guerra y factores locales

En el caso uruguayo, analistas coinciden en que una parte significativa de la suba responde a dinámicas internas del mercado financiero local.

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El tipo de cambio en Uruguay viene mostrando una tendencia alcista en las últimas semanas de marzo y comienzos de abril de 2026, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional y ajustes en el mercado local. El dólar se consolidó por encima de los $40,50, alcanzando niveles que no se veían desde mediados de 2025.

El movimiento responde a una combinación de factores. Por un lado, el escenario global, atravesado por la guerra en Medio Oriente, ha fortalecido al dólar como activo refugio, generando presiones al alza en la mayoría de las economías. La volatilidad internacional, sumada al encarecimiento del petróleo y la búsqueda de liquidez por parte de los inversores, ha impulsado la moneda estadounidense a nivel global.

Sin embargo, en el caso uruguayo, el aumento del dólar no se explica únicamente por factores externos. Analistas coinciden en que una parte significativa de la suba —alrededor de tres cuartas partes— responde a dinámicas internas del mercado financiero local. Entre ellas se destacan una mayor demanda de divisas y una corrección del tipo de cambio real, luego de un período de relativa estabilidad.

Durante marzo, el dólar acumuló un incremento superior al 6% en el mercado interbancario, consolidando una tendencia que se extendió en los primeros días de abril, con cotizaciones que oscilan entre $40,50 y $40,70. Este comportamiento también se ve influido por la evolución de las monedas de la región, particularmente Brasil, donde el dólar también ha ganado valor.

El aumento del tipo de cambio tiene implicancias relevantes para la economía. Por un lado, representa una mejora en la competitividad cambiaria, especialmente frente a países vecinos como Argentina. Por otro, puede generar presiones sobre los precios internos, en un momento donde la inflación en Uruguay se encuentra en niveles históricamente bajos.

Las proyecciones del mercado, recogidas por el Banco Central del Uruguay (BCU), estiman que el dólar podría ubicarse en torno a los $40,19 en promedio hacia fines de 2026, lo que sugiere cierta estabilidad en torno a los niveles actuales, aunque con márgenes de volatilidad asociados al contexto global.

En este escenario, el dólar vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica. La combinación de tensiones internacionales y ajustes locales configura un nuevo equilibrio cambiario, con efectos que impactan tanto en la competitividad como en las expectativas de los agentes económicos.