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El dólar vuelve a fortalecerse

Si bien este nivel se encuentra por debajo del máximo histórico de 164,72 puntos registrado en febrero de 1985, refleja un renovado fortalecimiento del dólar .

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El dólar estadounidense atraviesa uno de sus momentos de mayor fortaleza de los últimos años. El Índice Dólar (DXY), que mide el desempeño de la moneda estadounidense frente a una canasta de seis de las principales divisas del mundo, se ubica en torno a los 101 puntos, muy cerca del máximo registrado durante el actual ciclo monetario, de aproximadamente 101,8 puntos alcanzado en junio de 2026.

Si bien este nivel se encuentra muy por debajo del máximo histórico de 164,72 puntos registrado en febrero de 1985, refleja un renovado fortalecimiento del dólar como moneda de referencia internacional y activo refugio en un contexto de elevada incertidumbre económica y financiera.

El nuevo ciclo del dólar. El fortalecimiento reciente responde principalmente al cambio de orientación de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Bajo la presidencia de Kevin Warsh, el banco central estadounidense ha adoptado una postura más restrictiva de la prevista por los mercados. La autoridad monetaria decidió mantener la tasa de interés en un rango de 3,50% a 3,75%, aunque dejó abierta la posibilidad de nuevas subas durante este año como respuesta a una inflación subyacente que continúa situada en torno al 3,4%, por encima del objetivo del 2%.

A diferencia del proceso gradual de relajación monetaria que muchos analistas esperaban a comienzos del año, la nueva conducción de la Fed ha priorizado recuperar la credibilidad de la institución y consolidar el proceso de reducción de la inflación, aun a costa de mantener condiciones financieras más exigentes.

Las últimas proyecciones muestran además un Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) dividido respecto al futuro de las tasas de interés: una parte de sus integrantes considera necesarias nuevas alzas, otro grupo entiende que deberían mantenerse sin cambios y una posición minoritaria plantea comenzar a reducirlas.

La próxima reunión del FOMC, prevista para el 29 de julio, será seguida atentamente por los mercados internacionales, ya que podría definir el rumbo del dólar durante el segundo semestre.

Un dólar fuerte reconfigura los mercados internacionales. Cuando aumentan las tasas de interés en Estados Unidos, los activos financieros denominados en dólares ofrecen mayores rendimientos relativos frente a otras alternativas de inversión.

Como consecuencia, los capitales internacionales tienden a desplazarse hacia activos estadounidenses, incrementando la demanda por dólares y fortaleciendo la moneda.

Este fenómeno ha tenido efectos visibles sobre los mercados cambiarios.

El yen japonés, por ejemplo, cayó a su nivel más bajo frente al dólar desde 1986, mientras que otras monedas desarrolladas y emergentes también experimentaron depreciaciones frente a la divisa estadounidense.

Al mismo tiempo, un dólar fortalecido suele presionar a la baja los precios internacionales de algunas materias primas, encarecer el financiamiento externo para economías emergentes y generar mayores costos de servicio de deuda denominada en dólares.

Para Uruguay, la evolución del dólar internacional constituye una variable de enorme importancia.

Por un lado, un dólar más fuerte puede contribuir a mejorar parcialmente la competitividad de las exportaciones uruguayas y del turismo receptivo, especialmente si esa tendencia también se refleja en el mercado cambiario regional.

Sin embargo, el verdadero determinante para la competitividad del país continúa siendo la evolución relativa frente a Argentina y Brasil, que representan los principales mercados de origen del turismo y una parte sustancial del comercio exterior.

En el caso del turismo, un dólar fortalecido puede favorecer la llegada de visitantes regionales si Uruguay mantiene una adecuada competitividad de precios respecto de sus principales competidores. Sin embargo, el efecto dependerá también de la evolución de las monedas argentina y brasileña, de la inflación relativa y del ingreso disponible de los hogares de esos países.

Más allá del dólar la situación actual también refleja una transformación más profunda de la economía mundial. La nueva conducción de la Reserva Federal anunció la creación de equipos especializados para incorporar herramientas de inteligencia artificial y análisis de datos en tiempo real como apoyo a la formulación de la política monetaria. Esto confirma que los principales bancos centrales del mundo avanzan hacia modelos de gestión cada vez más basados en evidencia, información y tecnología.

El fortalecimiento del dólar no constituye únicamente un fenómeno cambiario. Es también el reflejo de un nuevo escenario internacional caracterizado por políticas monetarias más prudentes, persistencia de la inflación y una mayor demanda de activos considerados seguros.

Para países pequeños y abiertos como Uruguay, este contexto reafirma la importancia de monitorear permanentemente las condiciones internacionales, fortalecer la competitividad estructural y consolidar políticas públicas que permitan aprovechar las oportunidades derivadas de los cambios en la economía global, particularmente en sectores estratégicos como las exportaciones, las inversiones y el turismo.

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