Es evidente que la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) se enfrenta a un escenario crítico en su próxima reunión de política monetaria, programada para el 16 y 17 de septiembre. Este encuentro podría marcar un punto de inflexión en la gestión de la economía estadounidense, en un contexto de incertidumbre en torno a la inflación y presiones políticas externas. Varios factores están en juego, y el tema esta siendo analizado por referentes de renombre como el propio J. Stiglitz que afirma que la situación es de incertidumbre tanto por las presiones inflacionarias hasta la influencia de la administración Trump sobre la política monetaria.
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Inflación y Expectativas de Cambio
Antes incluso de que los efectos de los aranceles comenzaran a ser evidentes en los precios al consumidor, la inflación ya había superado moderadamente la meta del 2% de la Fed, y el progreso hacia este objetivo había disminuido notablemente. Las empresas están cada vez más inclinadas a trasladar los costos arancelarios a los consumidores, lo que sugiere que las presiones inflacionarias podrían aumentar en los próximos meses. Esto se complica aún más por la disminución de nuevos participantes en el mercado laboral, resultado de deportaciones y una reducción en la inmigración, lo que ha equilibrado la oferta y la demanda en el contexto del empleo.
La repercusión de estos aspectos es significativa: la tasa de fondos federales se encuentra cerca o por debajo de los niveles considerados óptimos según la regla de Taylor, lo que sugiere que hay poco margen para recortes de tasas adicionales. A pesar de que los aumentos arancelarios deberían resultar en una alza temporal de precios, el desafío radica en evitar que esta dinámica se convierta en un aumento sostenido de la inflación.
Expectativas Inflacionarias y su Impacto
Históricamente, las expectativas de inflación se han mostrado estables incluso ante períodos de alta inflación, como se vio en el periodo de 2021-22, cuando la gente confiaba en un retorno a la baja inflación. Sin embargo, la rápida recuperación de los precios a raíz de nuevas alzas podría poner en riesgo este marco de expectativas. La percepción pública ante la inflación influye en las decisiones sobre precios y salarios; por lo tanto, hay un riesgo considerable de que las expectativas de inflación a largo plazo se vean menospreciadas en este contexto volátil.
Investigaciones recientes evidencian que los países con antecedentes de inflación más alta en dos décadas recientes han presentado aumentos más significativos durante la pandemia de COVID-19. Por el contrario, países con inflexiones inflacionarias bajas, como Japón, han experimentado incrementos mínimos. Esto subraya la importancia de las expectativas de inflación a la hora de experimentar cambios duraderos en la economía.
El Rol de la Política y la Presión Externa
La presión ejercida por la administración Trump para que la Fed disminuya las tasas de interés—llegando incluso a un recorte de 3 puntos porcentuales—es una variable adicional que influye en el proceso de toma de decisiones de la Fed. Miembros del FOMC se ven atrapados entre la necesidad de actuar de acuerdo con la evidencia económica y la presión política que se ejercita desde el poder ejecutivo. Algunos gobernadores de la Fed, como Michelle Bowman y Christopher Waller, ya han expresado su apoyo a recortes, diferenciándose así de otros miembros que abogan por mantener la estabilidad.
El futuro de la política monetaria en EE.UU. es incierto, con múltiples factores que convergen en un territorio poco explorado. A medida que la Fed navega por estas aguas complejas, las decisiones que tome no solo influirán en la economía estadounidense, sino que también tendrán repercusiones globales. La manera en que se manejen las expectativas inflacionarias y las presiones del entorno político definirá el camino hacia la estabilidad económica en el país. En este sentido, el diálogo social, la cooperación y una política monetaria bien fundamentada serán elementos cruciales para enfrentar los desafíos que se presentan.