Un ejemplo es el Centro de Desarrollo de Tenis ubicado en la Plaza de Deportes Nº 3, en el Parque Rodó, impulsado por la Asociación Uruguaya de Tenis (AUT) y la Secretaría Nacional del Deporte, donde cualquier persona puede acceder a clases y utilizar las canchas a precios accesibles.
A esto se suma la multiplicación de ligas amateur, torneos recreativos y grupos de práctica que permiten competir sin necesidad de tener un alto nivel técnico ni pertenecer a un club exclusivo. El tenis dejó de ser únicamente una disciplina de competencia para convertirse también en un espacio de encuentro social.
El efecto contagio de los deportes de raqueta
El auge del pádel y, más recientemente, del pickleball también ha contribuido indirectamente al crecimiento del tenis.
Miles de personas comenzaron practicando alguno de estos deportes por su facilidad de aprendizaje, menor inversión inicial y fuerte componente social. Con el tiempo, muchos de esos jugadores se interesan por el tenis, ampliando el universo de practicantes de los deportes de raqueta.
Lejos de competir entre sí, estas disciplinas parecen complementarse y generar un ecosistema que fortalece todo el sector.
Más inclusión y nuevos públicos
Otro cambio relevante ha sido la incorporación de públicos que históricamente tenían poca presencia en el tenis.
Los programas de iniciación para niños, el tenis adaptado y el tenis en silla de ruedas, junto con propuestas para adultos mayores y jugadores recreativos, han ampliado considerablemente la diversidad de participantes.
El deporte comienza a verse menos como una actividad exclusiva y más como una alternativa de bienestar accesible para distintas edades y condiciones físicas.
¿Puede seguir creciendo?
La respuesta parece ser sí, aunque el ritmo probablemente enfrente algunas restricciones estructurales.
La principal es la infraestructura. Una cancha de tenis requiere una superficie importante, un mantenimiento permanente y una inversión considerable para su construcción. A diferencia del pádel, donde en un mismo espacio pueden instalarse varias canchas, el tenis necesita más terreno y mayores costos operativos.
También persisten barreras económicas. Si bien las clases son hoy mucho más accesibles que hace algunos años, el equipamiento —raquetas, calzado específico y pelotas— continúa representando una inversión importante para muchas familias.
Existe además un factor técnico. El tenis exige un proceso de aprendizaje relativamente largo antes de poder disfrutar plenamente del juego. A diferencia de otros deportes más intuitivos, alcanzar un nivel básico requiere práctica constante, lo que puede desalentar a quienes buscan resultados inmediatos.
Una oportunidad para el sector deportivo
Más allá de estos límites, el escenario es favorable. El crecimiento de la demanda abre oportunidades para academias, entrenadores, fabricantes e importadores de equipamiento, organizadores de torneos, clubes deportivos e incluso desarrolladores inmobiliarios interesados en incorporar infraestructura deportiva a proyectos residenciales.
La expansión del tenis también puede generar nuevas oportunidades para el turismo deportivo, mediante la organización de torneos nacionales e internacionales, clínicas, campus de entrenamiento y eventos que atraigan visitantes y dinamicen economías locales.
Del club exclusivo al deporte para todos
La historia reciente muestra que el tenis está dejando atrás parte de su tradicional imagen elitista. No se trata de que haya perdido su identidad ni su exigencia técnica, sino de que hoy existen muchas más puertas de entrada que hace una década.
El desafío para los próximos años será acompañar ese crecimiento con más infraestructura, formación de entrenadores, políticas públicas de promoción y modelos de negocio que mantengan bajos los costos de acceso.
Si ese proceso continúa, el tenis podrá consolidarse como uno de los deportes con mayor crecimiento en Uruguay, demostrando que incluso las disciplinas con una fuerte tradición de exclusividad pueden transformarse cuando cambian las condiciones de acceso y las preferencias de la sociedad.