En Argentina el gobierno de Javier MIlei enfrentó ayer su primer paro general, un mojón producto de las anteriores movilizaciones, de las declaraciones que sobre todo desde el ámbito de la cultura resisten las medidas planteadas en la "Ley ómnibus" y el DNU.
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El paro fue acompañado con cientos de manifestaciones en las embajadas argentinas de varios paises del mundo, y ya tuvo su primer efecto al gobierno dilatar la discusión del proyecto en diputados.
Los colegas de Página 12 recogieron testimonios de manifestantes, tomando en cuenta el perfil de jubilados, trabajadores y de otros ámbitos del quehacer argentino que no formaban parte de las columnas organizadas para medir la percepción mas allá del "mundo militante".
La periodista Patricia Chaina cuenta : "Eran las dos de la tarde cuando, en una Plaza Congreso colmada de manifestantes, ingresaron referentes populares que sintetizaban con su presencia el espíritu del día. Es el primer paro general con movilización realizado contra el gobierno de Javier Milei y allí llega el líder camionero Hugo Moyano. Y también llegan las Madres de Plaza de Mayo, de la Asociación y de la Línea Fundadora, custodiadas por trabajadores de Foetra, el sindicato de telecomunicaciones. En ese momento se entonó el Himno Nacional y hubo emoción y se sintió la fortaleza de un pueblo que aprendió a congregarse y marchar por sus derechos.
La plaza ya era “un mar de gente” desde antes del mediodía, dijo una militante de ATE. “De gente de bien –agregó–, porque nosotros queremos el bien de todos, no solo de los ricachos que quieren vender la patria”.
"La patria no se vende" fue el lema de la convocatoria a parar y marchar que realizaron la Central General de Trabajadores (CGT), las dos CTA, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), movimientos sociales y organizaciones de izquierda. Y bajo el sol de enero, los manifestantes cargaban de sentido la consigna, con alusiones al debate por el megaDNU y el proyecto de Ley Ómnibus que impulsa el Ejecutivo. “Hay que encomendarse a los diputados para que no nos entreguen”, decían. “Hay que frenar este atropello." “La clase política está en un cumple y nos toca pagar la fiesta”, lamentaban.
“Hay mucha gente civil”, dice un camionero de Tres de Febrero, que se refiere a lo plural del gentío, a quienes marchan por su cuenta. La convicción se percibe, en las miradas, en la parada firme bajo las banderas. Hay muchos jóvenes y mayores no encolumnados pero preparados con agua y gorras para resistir al sol. Hay cantos, pero no es una marcha alegre. “Es un momento de reclamo”, dice Vilma, que está con un grupo de artistas. Detrás, por Avenida de Mayo, marcha la columna de UATRE. Son muchos los que todavía no pueden llegar a la plaza cuando comienza el acto.
“Somos la mitad que no lo votó”, define otro manifestante. “Quieren vender la patria y terminar con nuestros derechos adquiridos, por eso vengo, marcho desde el ‘83, tanto para agradecer como para reclamar, porque también tuvimos cosas que reclamar a nuestros gobiernos populares, pero los que votaron a este mamarracho van a empezar a verlo tal cual es cuando aumenten la luz, el colegio, el alquiler. Esto recién empieza”, razona. "Ahora, si te tomas más de dos colectivos por día ya no podés comer", avisa Nuria, de ATE.
Claudio Gómez está jubilado pero marcha con Foetra, su gremio. Es un ex combatiente de Malvinas y entró a la plaza custodiando a las Madres. “Hoy tenemos a un presidente que ama a Margaret Thatcher y cada vez hay más miseria en nuestro pueblo. Contra eso voy a dar todas las peleas necesarias hasta el último día, como ex combatiente que soy, defendiendo a mi país”.
Agustín, de Villa Martelli, vino con Merlina, que vive en Saavedra. Él estudia cine en la Enerc y no quiere que se desfinancie la educación. Merlina quería estudiar, se anotó en la facu pero con el precio del boleto “ya no voy a poder”, dice. Piensa en conseguir un laburo. Sentados en el pasto repasan el impacto de los "libertarios" en la juventud y lo vinculan a la pandemia. “La desinformación creció en las redes cuando estábamos conectados todo el tiempo”, explican. “Eso deshumanizó, aumentó el individualismo, ya no se considera al otro”. En ese territorio virtual “se logró lo que el peronismo no pudo: ganar la batalla cultural”. Esperan que en las próximas marchas -“porque habrá más”, sostienen- no seamos siempre los mismos y se sumen los que lo votaron, que se animen a ver la espantosa realidad que se está construyendo”.
En nombre de “todos los trabajadores, los formales y los informales de la economía popular, se juntó la gente”, describe Emilia, de Barrios de Pie, cuando el acto está por terminar. “Ya se acabó la changa en los barrios", dice Pablo Puebla, de la OLP, detrás de la bandera de la UTEP. “Este gobierno no hace lo que dijo, por eso vinimos, porque la democracia es respetar el voto de la mayoría pero no tenemos por qué respetar un poder construido sobre el engaño. Tenemos la obligación y el derecho de luchar porque todo lo conquistado fue ganado por otros que lucharon por nosotros”.

