Patética recompensa por Nicolás Maduro
“La patética ‘recompensa’ de Pamela Bondi es una cortina de humo. Mientras desmontamos tramas terroristas que se orquestan desde su país, esta señora sale con un show mediático para complacer a la ultraderecha derrotada de Venezuela”, sostuvo Gil, en una declaración que también apuntó a la incongruencia ética de la funcionaria estadounidense, recordando su silencio frente al escándalo de Jeffrey Epstein.
Bondi, en tanto, afirmó que Maduro lidera una red de narcotráfico transnacional, en coordinación con el Tren de Aragua y cárteles mexicanos, algo que Caracas desmiente categóricamente. “Su show es un chiste. La dignidad de nuestra patria no está en venta”, sentenció el canciller venezolano, subrayando que no existen pruebas concretas que sustenten tales acusaciones.
De hecho, informes recientes de la Oficina de Drogas y Crimen de la ONU contradicen el relato estadounidense: Venezuela aparece únicamente como país de tránsito de cocaína procedente de Colombia, Perú y Bolivia, sin evidencias de producción local ni de presencia de cárteles. Además, el país no figura entre los que registran tráfico de fentanilo, droga a la que Bondi hizo referencia para justificar el aumento de la recompensa.
Un ataque reiterado
La hostilidad de Washington hacia Caracas no es nueva. En 2020, el gobierno estadounidense ya había ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares por el mandatario venezolano, acusándolo entonces de "narcoterrorismo". A inicios de este año, en plena juramentación de Maduro para un nuevo mandato, la cifra fue elevada a 25 millones. El nuevo anuncio, que la eleva ahora a 50 millones, se enmarca en una escalada política que Venezuela interpreta como una estrategia de presión desesperada.
Desde América Latina, estos movimientos generan inquietud. La instrumentalización de acusaciones sin pruebas por parte de EE.UU., con fines geopolíticos, revive tensiones históricas en la región. En momentos donde muchos países apuestan por el diálogo y la autodeterminación de los pueblos, Venezuela reafirma su soberanía y denuncia una ofensiva comunicacional que busca aislarla internacionalmente.
“El pueblo venezolano ya ha demostrado que no se rinde ante el chantaje ni la mentira. Esta nueva provocación solo reafirma nuestro compromiso con la verdad, la justicia y la defensa de la patria”, concluyó Gil.