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LUC |

Día de los mártires estudiantiles

La educación del pueblo

El Día de los mártires estudiantiles se conmemora este año en plena crisis sanitaria, social y económica. Los anuncios gubernamentales de menor presupuesto para la educación recuerdan, a 52 años del asesinato de Líber Arce, que algunas luchas se reeditan.

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La militancia por el boleto estudiantil llevó a cientos de jóvenes a protestar en las calles de Montevideo el 12 de agosto de 1968, durante el mandato de Pacheco Areco. Líber Arce, estudiante, militante de la UJC e integrante de la Federación de Estudiantes Universitarios de Uruguay (FEUU), fue baleado por la Policía y murió dos días después en el hospital.

En setiembre del mismo año, Hugo de los Santos y Susana Pintos fueron asesinados por fuerzas policiales en una protesta por recortes presupuestales frente a la Universidad de la República. Cientos de estudiantes fueron detenidos, torturados y asesinados en los años posteriores.

Mártires son quienes sufren o mueren defendiendo sus convicciones. Llamarlos así, recordarlos así, volverlos parte de la historia del país y de la lucha estudiantil es una forma de honrar sus vidas. Nuestros mártires fueron asesinados por reclamar derechos para los estudiantes y presupuesto para la educación pública.

Cada 14 de agosto se conmemora el día de los mártires estudiantiles para homenajear a esas personas que fueron atacadas, secuestradas, torturadas o asesinadas por participar en actividades de militancia estudiantil, como manifestaciones, reuniones o pegatinas.

Las marchas se convocan bajo una consigna que varía de acuerdo a la coyuntura. Los últimos años el tema central fue la lucha por el 6% del PIB para la educación más el 1% para investigación y desarrollo. Este vez el lema es “Sin educación pública no hay futuro”.

Desde que asumió el gobierno en marzo de este año, la educación ha sufrido diversos cambios. Mauro Conti, integrante de la FEUU, declaró a Caras y Caretas: “La educación pública, la tradición vareliana y batllista de la educación que Uruguay reivindica, está en riesgo”.

Uno de los primeros anuncios fue la eliminación del boleto estudiantil para las personas de Canelones que viajaran a Montevideo para asistir a clases. Boletos gratis para estudiantes, la lucha por la que Líber Arce fue asesinado.

La aprobación de la Ley de Urgente Consideración (LUC) también generó conflicto. Distintas organizaciones de profesionales de la educación se presentaron en el Parlamento para explicar en comisión que hay medidas allí contempladas que atentan contra la educación pública: cambios en el estatuto docente y no docente, criterios de pago, criterios de ascenso y estabilidad laboral, violación de la libertad de cátedra, eliminación de la participación estudiantil en los Consejos de Participación, mayor injerencia de las universidades privadas, supresión de la formación en derechos humanos para las escuelas policiales y militares, entre otras. Además, señaló como un hecho especialmente preocupante el recorte a la Universidad de la República (Udelar), un “actor clave en enfrentar la pandemia con los estudios de grupos de expertos y los laboratorios en el interior del país”.

La Udelar también sufrirá cambios con la LUC, recogidos en un análisis realizado por Agustín Cano para Fenapes. La supresión del Sistema Nacional de Educación Pública y la creación de la Comisión Coordinadora de la Educación implica que la Udelar pase a tener uno de 16 miembros provenientes de diversos lugares, incluida la educación privada. Se sustituye la expresión “educación pública” por “acción educativa” y se modifica el artículo 83 de la ley de educación para eliminar la palabra “pública” del Sistema Nacional de Educación Terciaria (ya no pública).

La universidad pierde presencia en diferentes comisiones de educación formal y no formal, se posterga la creación del cogobierno, se le quita la posibilidad de revalidar títulos del exterior, se habilita al Estado a hacer convenios con universidades privadas. “Es, en pocas palabras, un intento de refundación de las bases del sistema educativo terciario y superior del país”, sentenció Cano.

En términos de presupuesto, para la FEUU es clave defender lo público y el rol del Estado en este contexto de “crisis económica brutal”. Conti señaló que la Unesco prevé que 25.000.000 de estudiantes dejen de asistir a centros educativos en todo el mundo por la pandemia; frente a esto, en Uruguay “hay que invertir en educación pública para que los sectores más relegados no se desvinculen”.

Otro aspecto conflictivo en materia educativa fue el anuncio de recortes en alimentación escolar, la eliminación de la comida sólida en la merienda que el gobierno alegó como consecuencia de dificultades sanitarias y de logística.

Para la FEUU, explicó Conti, estos elementos constituyen uno de los ejes centrales del 14 de agosto junto con la pérdida de puestos de trabajo, la pérdida del salario real, el mecanismo actual de los consejos de salarios y lo que califican de “beneficios para los poderosos”.

El otro eje de la marcha es la defensa de la democracia -que para la FEUU está íntimamente ligado a la lucha de los mártires- frente a “todo lo que viene pasando con integrantes del gobierno, desde [el ministro de Defensa] Javier García defendiendo que un policía mate a alguien por la espalda hasta el proyecto nefasto e infame de Cabildo Abierto sobre la Ley de Caducidad”.

La FEUU organizó una serie de actividades que se desarrollaron antes de la marcha nucleadas en la consigna “Sin educación pública no hay futuro”. Organizaron una campaña fotográfica en la que distintas personas reconocidas posaron frente a una institución de educación pública, armaron pegatinas y el jueves en la tarde, en conferencia de prensa, anunciaron que comenzaba la lucha por el presupuesto.

 

La marcha

Este año la marcha la está organizando todo el movimiento estudiantil de Secundaria y Primaria. Asistirán también diversas organizaciones de profesionales de la educación como Maestras Feministas y Profesoras Feministas, además de los sindicatos del sector.

El único cambio con respecto a los años anteriores, informó Conti, es que no se realizará un espectáculo artístico al final de la marcha, debido a los protocolos sanitarios.

La concentración se realiza desde las 18 horas de este viernes 14 de mayo en la explanada de la Facultad de Derecho de la Udelar. El recorrido terminará en el Palacio Legislativo, donde se leerán distintas proclamas.

La idea es respetar las distancias y el uso de tapabocas para cuidar la salud de todas y todos, para que “el eje político sea la lucha presupuestal y la defensa de la democracia”.

Mártires

Líber Arce, 29 años, estudiante de Odontología, fue herido el 12 de agosto de 1968 por fuerzas policiales durante una manifestación por el boleto estudiantil y falleció dos días después.
Hugo de los Santos, 19 años, estudiante de Ciencias Económicas. Susana Pintos, 27 años, estudiante de la Escuela de la Construcción de la Universidad del Trabajo, asesinados el 20 de setiembre de 1968 en una manifestación frente a la Universidad de la República.
Heber Nieto, 16 años, estudiante de la Escuela de Industrias Navales de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), asesinado el 24 de julio de 1971 por un francotirador mientras estaba en una actividad solidaria en el marco de un conflicto con la empresa Cicssa.
Julio Spósito, 19 años, estudiante de Facultad de Ciencias Económicas, asesinado por un policía el 1º de setiembre de 1971 mientras integraba una movilización estudiantil en reclamo por la desaparición de Héctor Castagnetto y Abel Ayala y las muertes de Heber Nieto y Nelson Ramos Filippini.
Íbero Gutiérrez, 22 años, estudiante de la Facultad de Derecho y Facultad de Humanidades y Ciencias. Su cuerpo fue encontrado el 28 de febrero de 1972, un día después que lo secuestrara el Escuadrón de la Muerte.
Santiago Rodríguez Muela, 24 años, estudiante en el turno nocturno del liceo Nº 8 y trabajador de Ancap, asesinado el 11 de agosto de 1972 en un asalto del grupo de extrema derecha Juventud Uruguaya de Pie al liceo al que concurría.
Joaquín Klüver, 22 años, estudiante de la Facultad de Agronomía, asesinado el 6 de diciembre de 1972 luego de ser detenido en una manifestación estudiantil contra la Ley de Enseñanza.

Quienes aparecen en la lista de arriba fueron asesinados antes del golpe de Estado, es decir, en un régimen aparentemente democrático. Pacheco Areco ya en 1968 había decretado estado de excepción y la violencia estatal aumentó ininterrumpidamente desde entonces.

Ramón Peré, 28 años, estudiante de la Facultad de Veterinaria, primer estudiante asesinado por la dictadura. Murió el 6 de julio de 1973 durante una ocupación de la facultad en plena huelga general.
Walter Medina, 16 años, estudiante del liceo Nº 17, asesinado el 8 de julio de 1973 durante la huelga general, mientras pintaba un muro que decía “consulta popular” en el barrio de Piedras Blancas.
Nibia Sabalsagaray, 24 años, profesora de Literatura en el liceo Zorrilla. Fue detenida el 29 de junio de 1974; murió víctima de la tortura en el Batallón N° 5, ese mismo día.

Estos nombres fueron recogidos por el portal de la Udelar en 2019. Cientos de estudiantes y profesionales de la educación fueron secuestrados, torturados y asesinados en los 12 años que duró la última dictadura en Uruguay. Algunos continúan desaparecidos.

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