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Sonámbulos sexuales

Sexomnia, cuando el sueño busca otros placeres

En el misterioso mundo del sueño, existe un trastorno poco conocido, la sexomnia, que permite a quien lo padece tener actividad sexual estando dormido.

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Para muchos dormir es un placer, sobre todo cuando se quiere reponer energías, o adentrarse en un universo onírico que cada noche se abre a una dimensión nueva. Y el placer sexual suele tener su espacio, sobre todo en los llamados “sueños húmedos”, pero también, aunque de manera inconsciente, en la rara sexomnia.

Este peculiar fenómeno se caracteriza por comportamientos sexuales que pueden variar desde la masturbación y la excitación hasta el coito con la pareja, e incluso intentos de agresión sexual involuntarios. El problema es que la persona que lo padece no es consciente ni recuerda lo que hizo durante el episodio.

La ciencia lleva años estudiando este fenómeno. Un artículo publicado por la revista brasileña Sleep Science afirma que el primer caso fue oficialmente documentado en 1986: un hombre de Singapur acudió al médico porque en las noches se masturbaba dormido. Noche tras noche.

Se han dado casos igual de parejas que pasan años con una vida sexual activa, sin que uno de los dos tenga la menor idea.

¿Qué origina esto? Algunas investigaciones sugieren que puede estar relacionada con el sonambulismo, o con la fase de movimientos oculares no rápidos, o NREM. Otros posibles factores incluyen el estrés, la fatiga, el consumo de alcohol o drogas, así como algunos medicamentos.

Esta condición afecta lo mismo al hombre que a la mujer, y se presenta a cualquier edad. Sin embargo, tiende a ser más común en hombres jóvenes. No es raro que la persona tenga los ojos abiertos, como si estuviera bien despierta y consciente de lo que hace, aunque no lo esté.

Los síntomas de la sexomnia varían en intensidad y duración: movimientos sexuales, gemidos, vocalizaciones eróticas y, en casos más graves, comportamientos inapropiados. Algunas personas pueden tener episodios ocasionales, mientras que otras pueden experimentarlos con frecuencia.

Diagnosticar la sexomnia puede ser complicado debido a la falta de conciencia del individuo sobre sus acciones durante el sueño. Por lo general, se basa en la recopilación de información proporcionada por la pareja o por testigos de los episodios, así como en la exclusión de otras posibles causas.

Para tratar este trastorno se pueden ensayar diferentes enfoques: mejorar la calidad del sueño, abordar cualquier condición subyacente que pueda desatar el episodio, cambiar el estilo de vida, evitar el consumo de alcohol o drogas, reducir el estrés y, muy importante, contar con el apoyo de la pareja o de un terapeuta sexual.

De hecho, la comunicación abierta y honesta puede ayudar a ambos miembros de la pareja a entender y manejar mejor la situación. Solo en casos graves se pueden prescribir medicamentos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), para controlar los síntomas de la sexomnia.

Ojo, es muy importante dejar claro que se trata de un trastorno involuntario y tratable, por muy incómodo o embarazoso que pueda ser para quienes lo experimentan, o lo sufren.

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