Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Like obra |

Ni pintura ni escultura

¿Comprarías una obra invisible? Un coleccionista pagó más de 18.000 dólares por "nada"

Un coleccionista pagó miles de dólares por una obra invisible del artista Salvatore Garau, una pieza sin forma física.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

La idea de pagar miles de dólares por una obra que no existe físicamente puede parecer absurda para muchos. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió con Io sono (“Yo soy”), una escultura invisible creada por el artista italiano Salvatore Garau, que en 2021 fue vendida por 15.000 euros —unos 18.300 dólares al cambio de aquel momento— durante una subasta de arte contemporáneo en Milán.

La pieza fue presentada por la casa de subastas Art-Rite y sorprendió al mundo no solo por su precio, sino porque la obra era completamente inmaterial. En el catálogo, en lugar de una fotografía, aparecía simplemente un espacio en blanco.

Según las condiciones establecidas por el artista, la obra debía ser instalada en una habitación privada, dentro de un espacio vacío de 150 por 150 centímetros, sin ningún otro objeto alrededor. El comprador no recibió una escultura tangible, sino únicamente un certificado de autenticidad y garantía firmado por Garau.

Salvatore Garau

salvatore

Nacido en 1953 en Santa Giusta, en la isla de Cerdeña, Garau ya era una figura reconocida dentro del arte contemporáneo. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Florencia y participó en dos ocasiones en la Bienal de Venecia, en 2003 y 2011. Además, realizó exposiciones en museos y galerías de distintos países, incluida una muestra en el Museo Emilio Caraffa de Córdoba, Argentina.

El artista sostiene que sus esculturas invisibles buscan explorar la relación entre la materia, el pensamiento y la percepción. Para defender el concepto detrás de sus obras, incluso recurrió a principios de la física cuántica.

“El vacío no es otra cosa que un espacio lleno de energía”, afirmó tras la venta de Io sono. Según explicó, aunque un espacio parezca vacío, contiene energía capaz de transformarse en partículas y pensamientos. Para Garau, la obra existe en la mente de quien la imagina.

Milán

Otras obra invisible

Antes de la subasta, el artista ya había generado repercusión con otra obra invisible llamada Buddha en contemplación, instalada simbólicamente en la Plaza de La Scala, en Milán. Allí, una cinta blanca delimitaba el espacio donde supuestamente se encontraba la escultura.

En un video publicado en YouTube, Garau comparó su propuesta artística con la música o la oración. “Solo un título es suficiente para hacernos ver y percibir una existencia”, señaló. También aseguró que sus obras representan una metáfora de la era contemporánea, marcada por lo virtual y lo intangible.

El proyecto continuó luego con Afrodite piange (“Afrodita llora”), otra escultura invisible inaugurada frente al Federal Hall de Nueva York, cerca de Wall Street. La intervención formó parte de una serie de siete obras inmateriales destinadas a distintas ciudades del mundo.

Embed - BUDDHA IN CONTEMPLAZIONE the sculpture that is not seen, piazza della Scala Milano Salvatore Garau

Garau defendió además el impacto ambiental de sus creaciones: al no requerir materiales, transporte ni mantenimiento, consideró que sus esculturas tienen “cero impacto ambiental”.

Temas