Para Harumy, el acto tuvo un fuerte componente simbólico porque pone en primer plano la trayectoria de Lula como uno de los principales dirigentes de la democracia brasileña. También destacó la movilización registrada durante la actividad, a la que asistieron, según señaló, unas 40.000 personas. “Fue un acto muy emocionante”, describió la analista, quien consideró que el lanzamiento permitió imprimir una energía importante al comienzo de la campaña.
La especialista también destacó que esta elección tiene una particularidad, se trata de una nueva candidatura de Lula en una etapa avanzada de su trayectoria política. En ese sentido, la campaña intenta reivindicar su figura histórica y su vínculo con las organizaciones sindicales y sociales que fueron centrales en la construcción del PT.
Flavio Bolsonaro y el peso del apellido
En el otro extremo del escenario electoral se ubicó Flavio Bolsonaro, quien realizó su acto en Copacabana, Río de Janeiro. Para Harumi, la candidatura representa fundamentalmente la continuidad del proyecto político de su padre, Jair Bolsonaro.
La analista marcó una diferencia entre ambas movilizaciones. Mientras el acto de Lula estuvo acompañado por una importante presencia social y política, el de Flavio tuvo una convocatoria menor (8 mil personas) y estuvo más concentrado en el núcleo político del Partido Liberal (PL). “Flavio representa el legado político de su papá”, explicó Harumy, quien señaló además que la candidatura enfrenta el desafío de construir alianzas más amplias en un escenario donde el apellido Bolsonaro continúa teniendo peso, pero también genera una fuerte polarización.
Según su análisis, la disputa no se limita a la competencia electoral entre Lula y Flavio, sino que también incluye una puja dentro del propio espacio bolsonarista por la representación y el control del legado político de Jair Bolsonaro.
La IA entra en la disputa electoral
Uno de los aspectos que más llamó la atención en el comienzo de la campaña fue la utilización de inteligencia artificial para reproducir la imagen y el posicionamiento político de Jair Bolsonaro durante un acto de apoyo a su hijo.
El expresidente, que actualmente cumple prisión domiciliaria, no puede participar de la campaña ni en actividades políticas públicamente. En ese contexto, la utilización de una representación generada mediante inteligencia artificial abrió un nuevo debate sobre los límites de las herramientas tecnológicas en las campañas electorales. Para Harumy, el episodio plantea una discusión que va más allá de la tecnología. “La nueva tecnología pone un nuevo debate porque está utilizando la imagen de su papá para hacer política”, señaló.
La politóloga consideró que la utilización de estas herramientas debe analizarse en el marco de las restricciones que pesan sobre Jair Bolsonaro y de la disputa por su influencia política. En su interpretación, el recurso tecnológico permite mantener presente su figura ante sus seguidores aun cuando sus posibilidades de intervención directa están prohibidas.
Una disputa por la herencia de Bolsonaro
Harumy también señaló que dentro del espacio bolsonarista existe una disputa por quién debe asumir el liderazgo y representar políticamente al expresidente. En ese escenario mencionó la competencia entre Flavio Bolsonaro y Michelle Bolsonaro, la esposa de Jair Bolsonaro, por la influencia sobre el electorado y la construcción del futuro político del sector. “La herencia política” de Jair Bolsonaro, sostuvo, se convirtió así en uno de los elementos centrales de la campaña.
La utilización de inteligencia artificial podría, según su análisis, convertirse en una herramienta recurrente para mantener la presencia política del expresidente. Harumy sostuvo que la Justicia brasileña ya interpreta este tipo de utilización de herramientas como un asunto que puede tener consecuencias en materia electoral. El caso, afirmó, muestra cómo el avance tecnológico está obligando a las instituciones a enfrentar nuevas formas de comunicación política que no estaban contempladas cuando fueron diseñadas las normas electorales.