Crece la dimensión del escándalo en torno a Jeffrey Epstein, con una nueva tanda de documentos publicada el pasado viernes por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Los documentos contienen testimonios anónimos y denuncias que aunque no están corroboradas, describen prácticas de violencia extrema, presuntos rituales y abusos, además de detallar la amplitud de la red de contactos que Epstein mantuvo durante años entre las élites políticas, económicas y sociales.
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
Prácticas aberrantes
Entre los archivos figura el documento identificado como EFTA00147661, que menciona una denuncia que incluye supuestos sacrificios rituales y actos de canibalismo. Según el texto, el FBI entrevistó a una persona que afirmó haber sido víctima de violación y que señaló al expresidente estadounidense George H. W. Bush. En su testimonio, la persona relató que, mientras se encontraba en un yate propiedad de Epstein, presenció escenas de violencia sexual extrema contra mujeres. El mismo documento sostiene que la víctima habría sido sometida a un supuesto ritual en el que le habrían cortado los pies con una cimitarra sin dejar cicatrices visibles y que habría presenciado el descuartizamiento de bebés, a quienes se les extraían los intestinos.
Otro de los registros difundidos corresponde a un correo electrónico atribuido a comunicaciones internas de investigadores del caso. En ese mensaje, un hombre identificado como Bryan Miller asegura que, durante la década de 1990, Ghislaine Maxwell habría reclutado a una joven con la promesa de una carrera como modelo, pero que posteriormente habría sido vendida como esclava sexual. En el relato, Miller acusa al príncipe Andrés de Inglaterra de haber participado en torturas que derivaron en la muerte de la joven. Estas afirmaciones tampoco cuentan con verificación judicial.
Vínculos escabrosos
Más allá de las acusaciones más extremas, los documentos refuerzan un aspecto ya conocido del caso y es la capacidad de Epstein para relacionarse con figuras de enorme influencia incluso después de su condena en 2008. En los registros aparecen entre otros, Donald Trump y Bill Clinton, miembros de casas reales, magnates tecnológicos y dirigentes financieros. Ninguno de ellos ha sido acusado formalmente en relación con los delitos de Epstein y varios han negado cualquier participación en abusos, aunque algunos fueron señalados por su cercanía personal o profesional con el financista.
Entre los vínculos detallados se menciona al cofundador de Google, Serguéi Brin, quien habría sido invitado a cenas en la residencia de Epstein por intermedio de Maxwell; al actual secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, quien visitó la isla privada de Epstein con su familia; y al exsecretario del Tesoro, Larry Summers, que mantuvo intercambios frecuentes con él. También figuran referencias a Elon Musk, Richard Branson y el ex primer ministro israelí Ehud Barak en correos, invitaciones y fotografías.
Correos comprometedores
El mundo del entretenimiento y el deporte tampoco está ausente en los archivos. Steven Tisch, copropietario de los New York Giants, intercambió correos con Epstein sobre contactos con mujeres; el director de cine Brett Ratner aparece en imágenes junto al financista ya muerto; y Casey Wasserman, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, mantuvo correspondencia de tono personal con Ghislaine Maxwell.
Si bien los documentos difundidos contienen denuncias anónimas y relatos de hechos que no han sido probados, su publicación vuelve a poner en evidencia cómo Epstein logró moverse durante años con escasa resistencia dentro de los círculos más poderosos. El material, advierten las autoridades, debe leerse con cautela, pero refuerza la dimensión estructural de un caso que continúa generando interrogantes y repercusiones a nivel global.