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Mundo

Sánchez Vs. Fujimori

El representante de la izquierda enfrenta a la hija del dictador en el balotaje este domingo en Perú

Con resultado abierto los peruanos van a las urnas envueltos en una crisis de inestabilidad política y desborde de la delincuencia. Izquierda Vs. conservadores.

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Este domingo, los peruanos votarán en una segunda vuelta presidencial tras una caótica primera ronda que tardó semanas en resolverse debido a fallos logísticos y acusaciones de fraude no probadas que desataron una indignación generalizada. La contienda enfrenta a Keiko Fujimori, conservadora, con Roberto Sánchez, legislador de izquierda y heredero político del encarcelado expresidente Pedro Castillo.

La izquierda Vs. Fujimori

El padre de Fujimori fue el autoritario presidente de Perú, Alberto Fujimori, a quien se atribuyó el desmantelamiento de brutales grupos rebeldes de izquierda, pero a costa de deshacer la democracia del país.

Sánchez pasó las últimas semanas de la campaña pivotando hacia el centro, intentando atraer a los moderados indecisos. Respaldado por un nuevo equipo de asesores técnicos de centro-izquierda, ha prometido mantener políticas fiscalmente responsables, proteger la propiedad privada y preservar la autonomía del banco central.

Keiko Fujimori

Ha sido una campaña con la cancha inclinada contra la candidatura progresista. Los grandes medios se han alineado en una campaña de ataques y desprestigio contra Sánchez, y de lavado de los muchos cuestionamientos y denuncias de corrupción que tiene el fujimorismo. Insólitamente, los medios han presentado como la carta de la democracia y la estabilidad a Keiko Fujimori, que reivindica una dictadura y que en los últimos años ha utilizado su poder en el Congreso para capturar el sistema de justicia y ha sido un factor clave en la inestabilidad política de la última década.

Durante la campaña se ha visto, de un lado a una candidata respaldada, además de los grandes medios, por los grandes grupos económicos y todo el establishment, que para ganar votos ha apostado al miedo a la izquierda y a un supuesto comunismo que lo estatizaría todo, y del otro lado a un candidato de discurso popular, impulsado por los sectores más pobres y excluidos, que llama a detener el autoritarismo fujimorista y enfrentar las grandes desigualdades y la pobreza. Una polarización que se asemeja a la de 2021, cuando Castillo derrotó a Keiko. Como en 2021, el fujimorismo saca una importante ventaja en Lima, que es un tercio del electorado. Sánchez, como Castillo hace cinco años, gana con una amplia diferencia en las zonas andinas, entre la población rural.