El Gobierno de Irán elevó este viernes el tono de su retórica bélica al asegurar que no ejercerá "ninguna moderación" en sus respuestas militares si la alianza conformada por Israel y Estados Unidos vuelve a fijar como objetivo sus infraestructuras energéticas o civiles.
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El canciller iraní, Abbas Araghchi, afirmó que las acciones previas de Teherán representaron solo una "fracción" del poderío militar del país. Según el diplomático, la contención inicial respondió a solicitudes externas en un contexto de desescalada, pero enfatizó que dicha condición ha quedado sin efecto ante el actual escenario de hostilidades.
Operación de "alta intensidad"
En el marco de la denominada "Operación Relámpago", el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica confirmó que las represalias actuales contra bases militares y objetivos estratégicos son de alta intensidad. Este endurecimiento de la postura iraní se produce tras la muerte de la figura política Ali Larijani y el anuncio de nuevas contraofensivas.
Exigencias para el cese del conflicto
Araghchi introdujo además una condición política para cualquier eventual finalización de la guerra: el reconocimiento y la atención concreta a los daños causados en sitios civiles e infraestructuras estratégicas de Irán.
Por el momento, Teherán mantiene el despliegue de sus capacidades en lo que define como una defensa de la soberanía nacional frente a la coalición liderada por Washington y Tel Aviv, advirtiendo que la fase de moderación ha concluido definitivamente.