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Mundo política | mundo | desafíos

CON EL CANCILLER MARIO LUBETKIN

"Nuestra política exterior apuesta a resultados concretos"

En un escenario incierto, la política del Gobierno de Yamandú Orsi ante el mundo intenta abrirse paso entre equilibrios, definiciones, certezas y dudas.

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Caras y Caretas Diario

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Que el mundo atraviesa un momento complejo ya no sorprende a nadie. Las tensiones geopolíticas, los conflictos armados y los desafíos globales se acumulan y exigen permanentes tomas de posiciones. La inestabilidad recuerda al expresidente Tabaré Vázquez cuando decía que el mundo se parecía a “un hospital psiquiátrico administrado por sus propios pacientes”.

En este escenario incierto, la política exterior del Gobierno de Yamandú Orsi intenta abrirse paso entre equilibrios, definiciones, certezas y dudas. En esta entrevista con Caras y Caretas, el canciller Mario Lubetkin analiza los resultados de la reciente gira presidencial que incluyó visitas a Argentina, España y la cumbre de los BRICS en Brasil, y temas como la cooperación internacional, la relación con los países vecinos y la postura oficial ante la criminal agresión, que el gobierno se niega a llamar genocidio, de israelí contra Palestina.

¿Qué balance hace de la primera gira presidencial?

Yo le daría obviamente un signo positivo. Ahora, los positivos y los negativos valen en función de los resultados concretos. No creo que estemos en un mundo de muchas palabras, sino que cada vez más nos tenemos que acercar al mundo tangible de resultados, en función de cómo está planteado el escenario, tanto internacional como nacional. Por eso digo positivo. Inclusive faltan algunas patas de ese largo viaje; lo más importante fueron las visitas que hizo el presidente Orsi, pero no fueron las únicas. Antes de encontrarnos con el presidente en Sevilla yo estaba participando en la conferencia de la FAO en Roma, porque para nosotros el tema de la seguridad alimentaria y nutricional, el tema de la agricultura sostenible son dos de las grandes banderas que tiene que tener este país. Nosotros no somos un país petrolero, somos un país de energías alternativas, de logística y también de alimentos. No hay duda de que en el debate internacional, quien tenga las banderas de la seguridad alimentaria y nutricional y el escenario de la agricultura sostenible es quien está pensando a largo plazo.

El petróleo y el gas se van a acabar de una cierta forma, y lo saben los países, pero la seguridad alimentaria es lo que hay que garantizar para el futuro. Hoy somos un mundo de 8.500 millones de personas, y después seremos 10.000 millones, y ese va a ser uno de los elementos atractivos que tiene este país, además de que no es pequeño porque muchos lo valoran como un país grande, no medido por un Producto Bruto Interno alto o por millones de habitantes, sino por la seriedad, la confiabilidad, la estabilidad, la proyección. Por estos aspectos miran a Uruguay como un país grande, y no lo estoy exagerando, porque esto me lo definió un poderoso ministro de Relaciones Exteriores exactamente como concepto de lectura, y eso tú lo ves en las realidades en cada una de las negociaciones que tenemos. Por eso destaco que empezamos así, con la FAO, porque miramos largo. Todo tiene que mirar lo largo. Después se planteó el inicio de la visita del presidente.

¿Cuál fue el resultado concreto de esa visita a Sevilla?

Naturalmente los temas de la financiación para el desarrollo, de la cooperación, sobre todo cuando hay reducción de fondos a nivel mundial. Es muy importante entender cuáles son los instrumentos que se pueden crear, pensando también en sostener las vías de financiamiento. No es que nosotros estemos entre los países más afectados, pero tenemos que tener una política de solidaridad y de respaldo.

Entonces, en Sevilla hubo un debate que tuvo creatividad en el sentido del uso de bonos, el uso de deuda externa, una cantidad de instrumentos nuevos que nunca estuvieron pegados a los que hacen la cooperación, y por eso era muy importante que el presidente Orsi en primera persona estuviera. Porque tú te acuerdas que nosotros hablamos de un conjunto de círculos concéntricos: hablamos del Mercosur, de América Latina, del Sur Global y de la multilateralidad, y todo tiene que terminar en más trabajo, más inversiones, crecimiento del país. Esa es la lógica en la cual nos vamos a mover en todos estos años.

Por lo tanto, que el presidente Orsi fuera a uno de los tres principales eventos multilaterales de este año, el otro va a ser Belén y el otro será en Qatar sobre desarrollo social, tenía un valor importante. Es verdad que había una cantidad de presidentes, etcétera, pero el nuestro estaba, el nuestro habló, y el nuestro fue invitado a un momento clave del programa de Sevilla.

Es importante que el ciudadano lo sepa, porque en un cierto punto se lanzó el programa de la sostenibilidad financiera, de la reforma del sistema financiero hacia los temas de la cooperación, y en ese lanzamiento de la plataforma habló el secretario general de Naciones Unidas, el presidente del Gobierno español, el primer ministro de Egipto, el presidente de Kenia y el presidente de Uruguay.

Yo creo que solamente el relato vale para entender dónde estamos y sí, valió la pena. Y si a eso le agregamos algunas bilaterales de primer nivel que hicimos, mucho mejor.

¿Cuáles?

Sobre todo destacaría dos. Una con António Costa, presidente del Consejo de Europa, donde hicimos un nuevo repaso de dónde está planteado y a qué punto estamos con la potencial firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Cada vez más vemos que los principales líderes de la Unión Europea están absolutamente convencidos de que ese es el camino para el desarrollo de Europa. No es que nos estén dando nada a nosotros; nosotros sabemos que nos sirve, pero hay un crecimiento de la comprensión de que también les sirve a ellos. Además, ya era la segunda reunión con Costa, y es muy importante que el propio presidente de Uruguay tenga esa relación fluida directa con alguno de los grandes actores del mundo, en este caso a nivel europeo. Y en segundo lugar destacaría el encuentro con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, porque es un presidente que acaba de asumir y los temas de Ecuador nos interesan. Además, nosotros tenemos que tener una capacidad de desarrollo con la región, inclusive más allá de los colores políticos, por la representación país, y ellos en este momento presiden el Consejo Suramericano, que es una instancia pequeña y frágil y cuya presidencia hoy la tiene Ecuador y en el futuro hemos previsto asumirla nosotros, así nos lo solicitaron los países de América del Sur, y nosotros estamos para dar una mano y ayudar a la integración. Cuando el presidente Noboa venga a Uruguay en agosto, haremos el cambio de presidencia públicamente entre dos jóvenes líderes que, aunque tengan símbolos políticos diferentes, creo que es una señal para la región de cómo tenemos que construir estabilidad y democracia aunque tengamos diferentes lecturas.

Luego de Sevilla se concretó la primera reunión bilateral entre Orsi y el mandatario argentino Javier Milei en el marco de una nueva Cumbre del Mercosur. ¿Qué conclusiones saca de ese encuentro?

Ahí te diría que creo que hay un escenario consensual de que fue una reunión positiva. Para nosotros no hubo ninguna sorpresa; era lo que esperábamos que pasara, porque trabajamos para que así fuera. Teníamos el conocimiento y la lectura de que podía ir en esa dirección. Inclusive, una de las cosas que a mí me pareció más interesante es que si tú relees los discursos centrales del presidente Lula y del presidente Milei, si bien filosóficamente están separados, eran confluentes en relación al valor del Mercosur. El presidente Milei decía: "Miren, si en estos dos años no estamos en la apertura, en la integración, no vale la pena estar en el Mercosur". Y el presidente Lula decía: "Nos jugamos las cartas en la integración, a la apertura a los negocios en el marco del Mercosur". Eran dos aproximaciones distantes pero después viene el curso de la política. Así que lo que hubo fue un clima positivo. Por lo que a nosotros nos relataban respecto a cumbres pasadas, el clima era un verdadero desastre, peleas e, incluso, hay un detalle que no es secundario: Uruguay no firmó la declaración del Consejo Mercosur en 2021, 2022 y 2023. Solo firmó la de acá. Diría que hasta fue emblemática nuestra firma y confirmó que ese mecanismo de diálogo que instauramos, donde hay una responsabilidad positiva nuestra de hacer varias reuniones de cancilleres, o sea, no perder tiempo, no alargarse, no hacer debate por medio, sino encontrarnos, discutir y definir qué tipo de Mercosur necesitamos y que tuviera por lo menos dos aspectos claves. El primero, que todos se sintieran cómodos adentro, que nadie se sintiera yendo contra su propia voluntad. Eso lo podemos expresar en la posición que plantean los argentinos de flexibilizar hasta 50 ítems, que fue aceptada. También es una novedad; en otros períodos parece que hubiera sido una discusión al imposible, pero en esta oportunidad no fue esa la línea. Y por otro lado estuvo el repaso que íbamos haciendo, el seguimiento que íbamos dando a ese cambio de calidad sustancial que es la potencial firma del acuerdo con el Mercosur y el acuerdo con EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio). Eso cambia todo.

¿En qué sentido cambia todo?

A nosotros nos cambia el paradigma, aunque no es una palabra que me guste. El paradigma o el objetivo era "abrir mercados", pero ya los vamos a tener a todos y de alto consumo si es que el acuerdo con la UE se concreta. Vamos a tener 31 países, y si juntamos el Mercosur y EFTA, vamos a tener tres trillones de dólares de PBI. Imaginemos todo lo que es la Unión Europea con 800 millones de personas. Eso plantea una reformulación del pensamiento del país, en el sentido de preparar a este país para entender qué es lo que puede colocar a arancel cero en estos mercados a partir de las posibilidades que los acuerdos establecen. Eso es otra cosa: es pensar otra realidad. Y esta realidad la tienen que pensar todos, no solo nosotros. Tenemos nuestra oportunidad y nuestras responsabilidades y eso era lo que nos interesaba, con el elemento clave: no había que romper el Mercosur para llegar a esos acuerdos. Se demostró que con el Mercosur se puede llegar a eso, y no solamente eso sino que el Mercosur, mil veces muerto, reaparece como elemento de referencia en un contexto de cambio dramático en el área comercial y económica internacional. Inclusive apuntamos a que los países del Mercosur y los países de EFTA firmaran antes que la Unión Europea. O sea, el proceso de activación de este nuevo escenario de sociedades no va a empezar en diciembre con la conclusión de la presidencia brasileña, va a empezar bastante antes. Y es bueno también hacer el ejercicio de que seis meses después nos toca la presidencia del Mercosur. O sea, ya vamos a entrar con este nuevo Mercosur. Pero hay dos escenarios diferentes: el nuevo Uruguay y el nuevo Mercosur, y eso es parte de este proceso en el cual tenemos que ir a un proceso de reflexión: gobierno, sector privado, sindicatos, sociedad civil, universidades y ciudades, todos los grandes actores. Por las propias características y particularidades de Uruguay, si no nos ponemos a actuar todos, no lo vamos a lograr.

Y si faltara un elemento al que no le doy ni más ni menos dimensión que el que tiene, fue el encuentro del presidente Orsi y el presidente Milei.

En ese sentido, ¿qué aspectos destacaría más de esa reunión?

Yo no le doy ni más ni menos dimensión que la que tiene. Nosotros veníamos de una muy buena relación con los argentinos a nivel de Cancillería, a nivel del Ministerio de Economía. Por lo tanto, no era que no íbamos positivos en el ámbito bilateral. Sin duda, cuando se llega al encuentro Orsi-Milei, lo que cambia es que cierra un capítulo y abre otro. ¿Y cuál es el otro? Además de que fue una reunión muy buena y muy extendida, fue la invitación del presidente Orsi para que el presidente Milei venga con una parte de su gabinete para empezar a discutir hojas de ruta y trabajo concreto. Eso es lo que tenemos que hacer nosotros con nuestros vecinos. Y con quien tenemos mayor afinidad política, lo multiplicamos por equis, pero lo básico es tener esa relación con Argentina y también con Brasil, y es lo que estamos haciendo.

¿Se hicieron propuestas concretas en el marco de la relación de Argentina con Uruguay?

No, lo que se planteó en concreto es cómo trabajar en hojas de ruta. Eso ya es bien importante porque era la primera vez que interactuaban. Se había organizado una reunión de 15 minutos porque era el final de la reunión del Mercosur, pero ni el presidente Milei ni el presidente Orsi pudieron ir a la recepción porque estaban en la bilateral. Lo que yo destaco es el clima, se respiraba algo positivo de construcción después de una reunión que ayudó mucho, que era la del Mercosur. Por lo tanto, también en esta instancia, signo positivo.

Mundo en conflicto

El presidente brasileño, Lula Da Silva, invitó especialmente a Orsi para que asistiera a la Cumbre de los BRICS, lo que ha sido destacado como una nueva etapa en el relacionamiento exterior de Uruguay.

Para mi esta visita también fue una señal muy fuerte y esta experiencia también fue muy positiva. Primero, porque nos invitó el presidente Lula, y era muy valorado porque nosotros no somos miembros del BRICS y no hemos solicitado ser miembros del BRICS. Segundo, porque escuchamos una dimensión del debate internacional y los grandes desafíos internacionales que impresionó. Obviamente, no tomo en consideración porque es poco serio decir que el BRICS es, como se dice, "China, Rusia e Irán". Había 36 países ahí, y 11 o 12 son los miembros.

Digamos que si queremos hablar de "izquierda", tenemos mucha dificultad, porque me cuesta poner ese cuadro al presidente de India Narendra Modi, me cuesta poner ese cuadro a Arabia Saudita, me cuesta poner ese cuadro a Emiratos Árabes, y así podría seguir. Por lo tanto, es lo que nosotros sabemos que es: es el Sur potente que está ocupando un espacio cada vez más importante en el contexto económico, eso es el BRICS. Y después, todo lo que quieran decir es la no comprensión de lo que sucede.

En esta reunión hubo dos grandes debates: inteligencia artificial y la preparación de la COP30. Te puedo asegurar que los relatos de unos cuantos presidentes acerca de lo que están invirtiendo y lo que están desarrollando desde el punto de vista tecnológico es algo muy fuerte. Claro, el pecado es la dispersión entre ellos, pero también nosotros tenemos nuestras cositas. Las dos intervenciones del presidente Orsi en este sentido fueron muy calificantes. Te diría que para nosotros fue muy interesante escuchar todo lo que escuchamos de todos los presidentes que estaban ahí, que eran muchos, y de los ministros.

Lo otro que tomo en consideración naturalmente son las bilaterales, que era uno de los objetivos centrales que nosotros teníamos. Porque está claro que si sumamos las bilaterales presidenciales que tuvimos en esas pocas horas, nos hubiera costado mucho dinero y hubiera sido muy difícil si no lo hacíamos en el marco de esta cumbre en Río de Janeiro. Así que en ese aspecto también creo que fue fabuloso. Nunca se había reunido un presidente de Uruguay con el primer ministro de India, jamás. Y en este caso ellos venían preparados con una hoja de ruta con Uruguay para los próximos 10 años.

Además de confirmar la apertura de una embajada, ¿qué propusieron?

Línea de trabajo en farmacéutica, desarrollo informático, una cantidad importante de aplicaciones estratégicas con planes de reducción de medicamentos genéricos hasta un 60 %, proyectos para abordar el ciberterrorismo, la inteligencia artificial aplicada para la agricultura, ingeniería, farmacéutica. Fue muy fuerte. Por eso el presidente Orsi les transmitió la invitación a las autoridades indias para visitar Uruguay y naturalmente también aceptamos la invitación para visitar India. En ese sentido, ellos se tomaron muy en serio la relación bilateral.

Desafíos y tensiones

Usted reitera que no está en agenda el ingreso a los BRICS y el programa del Frente Amplio dice expresamente que hay que estudiar la pertinencia de apoyar iniciativas como el foro de los BRICS o su nuevo Banco de Desarrollo...

No está pedido en este momento el ingreso a los BRICS. Además, no sería ingreso, sino ingreso como Estado asociado, no es lo mismo que el grupo duro. Esta es nuestra posición en este momento, pero todo tendrá la dinámica que tendrá. Hay un elemento que hay que tomar en consideración: si tomamos los países que estaban allí, los BRICS, los invitados, los Estados asociados, representan el 44 % de nuestro comercio. Y si nosotros calculamos nuestro comercio con los países del G7, que es el 14 %, estamos hablando de que es 14 % contra el 44 %. ¿Qué duda podemos tener de que tenemos que profundizar la relación con los BRICS? Ninguna, pero también tenemos que profundizarla con el G7. No hay duda de que ahí hay un mecanismo propulsor muy fuerte y no es solamente nuestra idea hacia esos países, sino la de esos países hacia nosotros.

Pongamos como ejemplo la reunión bilateral con el primer ministro de Vietnam. En 14 minutos nos recitó toda la estrategia Vietnam-Uruguay para los próximos años. Empezando porque nos dijeron: “Nosotros queremos arreglar un acuerdo con el Mercosur, esperamos que ustedes nos respalden". Y los indios también nos dijeron que querían elevar la capacidad de interacción. Creo que la reunión con el primer ministro de Egipto fue muy buena por la historia, por los temas de la paz, porque es un país poderosísimo. En esas horas también nos reunimos con los dos líderes africanos, el de Sudáfrica con el que hablamos del Atlántico sur como zona de paz y de las posibilidades de desarrollo comercial y después la sorpresiva invitación para que asista el presidente Orsi a la próxima reunión del G20 en Johannesburgo, lo que también debe entenderse como una fuerte señal de cooperación.

Creo que son formas de ver que los jugadores globales están conociendo al presidente Orsi, están viendo cómo está actuando Uruguay a nivel local, regional y global, y estas cosas hay que rescatarlas. También hablamos con el presidente de Angola sobre posibilidades comerciales con petróleo, energía y agricultura, e incluso se dio una cosa bien bonita porque, como tú sabes, en un período histórico determinado hubo una comunidad importante de médicos, dentistas, maestros uruguayos que, apenas acabó el colonialismo en Angola, se fueron para allá a ayudar a los congoleños. El presidente de Angola, João Lourenço, nos pidió la lista de los técnicos uruguayos que fueron ahí, porque este año es el de los 50 años de la independencia de Angola, y quieren darle medallas, inclusive póstumas, a aquellos uruguayos y uruguayas que ayudaron de una u otra otra manera a ese pueblo.

Y finalmente también la reunión con el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura donde planteamos la voluntad de empezar a interactuar en temas de financiación de logística en América Latina y tener en Uruguay una de las referencias en la operativa regional, lo que es muy importante. Estamos hablando del Banco Asiático que va a operar en América Latina con una capacidad de capitalización muy superior al Banco Mundial.

Uruguay ya es parte de esa institución.

Sí, es parte, pero hasta ahora éramos parte pasiva. La sumatoria de todos estos hechos es lo que tomo para decir que fueron señales muy positivas las que recibimos estos días. Y una cosa que aprendimos en el BRICS es que la mayoría de los países del BRICS son asiáticos, después vienen los africanos y allá en el fondo vienen los latinoamericanos. En esa línea fue el paso que dimos posteriormente de firmar un par de días después el acuerdo de cooperación y amistad con los países de la ASEAN (Asociación de Naciones de Asia Sudoriental) en Malasia. A partir de allí creo que hay un antes y un después, lógicamente, porque ahora somos parte de la gran familia, y eso nos permite interactuar de forma diferente.

O sea, el resumen de esto indica que lo que el presidente Orsi dijo de "abrirnos, abrir mercados, de actuar activamente con Asia particularmente", si tú juntas el viaje a China, si tú juntas las reuniones del presidente con el primer ministro de India y de China, y si tú juntas los acuerdos alcanzados con estos países asiáticos, estamos en un capítulo completamente nuevo en relación a los países asiáticos.

Creo que con lo que estamos trabajando en Mercosur, el posible acuerdo con la UE y los avances que se tengan en América del Sur y con la presidencia de la CELAC a partir del año próximo, podemos decir que estamos jugando en un escenario diferente.

¿Cómo observa la Cancillería la decisión de EEUU de aplicar aranceles a los países que participen de este tipo de foros?

No está claro el anuncio del presidente Trump de que quienes estén dentro del BRICS podrían tener un arancel mayor del 10 %, eso no está claro. Nosotros hicimos lo que teníamos que hacer en el marco de nuestra soberanía. Punto. Y lo reivindicamos como algo que, sin duda, para Uruguay es positivo con estos datos; no en el marco de una discusión ideológica, sino con estos datos.

Pero el propio EEUU ha anunciado aranceles o suba de tributos para condicionar posiciones políticas… El caso de Brasil es claro.

Yo creo que es muy negativo todo esto. Es negativo para el comercio, es negativo para la economía, es negativo para nuestros países. Es también un proceso de cambio muy dramático, porque hoy está planteado desde el tema arancelario hasta la sustitución de mercados, está todo en juego, se ha abierto todo el juego. De alguna manera hacerlo en un proceso de inestabilidad y de medidas y contramedidas, sobre todo además cuando la razón es política, como el caso de Brasil, pero también lo vimos sin duda después la carta que llegó a la Unión Europea, donde los procesos son exactamente similares y así va a ser. Lo dijo el presidente Lula y lo dijeron las autoridades de la Unión Europea: primero van a hacer una discusión a fondo con las autoridades de Estados Unidos para llegar a acuerdos, y si no se llega a acuerdos, habrá contramedidas de eso. Todo esto es negativo. No es un tema de Brasil aislado porque las autoridades europeas dijeron lo mismo. Al final del recorrido, la conclusión es la misma: es todo muy negativo.

¿América Latina debería tener algún tipo de respuesta común?

Las individualidades muchas veces no sirven para nada. Lo que naturalmente estamos haciendo es siguiendo en este caso lo de Brasil, porque es el único escenario realmente diferente al resto en relación al 10 % arancelario. Y estaremos también, y estamos en diálogo con las autoridades brasileñas para entender cuál es el camino. Yo creo que el camino que ellos han planteado es el mejor: primero discutir bilateralmente, y después llevarlo al comercio. Eso no quiere decir sálvese quien pueda o que cada uno se la resuelva, no está planteado en esos términos. Porque hay tantas preguntas y tan pocas respuestas de qué significa cada una de las medidas que se anuncian... todavía nosotros no sabemos qué significa el 10 % arancelario nuestro. Sabemos de una parte, pero no sabemos de otra. Por lo tanto, todo está en movimiento, todo tiene claros y oscuros, todo tiene elementos claros y elementos muy confusos como para entender qué recorridos y además entender qué es lo que puede pasar.

La agresión de Israel contra el pueblo de Palestina genera una fuerte condena en todo el mundo. En nuestro país diversos sectores sociales le exigen al Gobierno que condene y califique como genocidio estas acciones, pero el Gobierno que lidera Yamandú Orsi no ha dado este paso. ¿Por qué?

En verdad, nosotros primamos lo que consideramos que tenemos que priorizar; lo que tenemos que priorizar es cuál es la actitud Uruguay porque representamos al ciudadano de Uruguay. A esta altura ha pasado un poco de tiempo como para entender la línea de tendencia del Gobierno de Uruguay. Creo que las cuatro declaraciones hechas, creo que nuestra posición a nivel internacional en Naciones Unidas y en los diferentes foros en que estamos participando, creo que el llamado a consulta a la embajadora de Israel y otros hechos que no los hacemos públicos, porque no todos los hacemos públicos, hacen que no tengamos que rendirle cuentas a nadie en particular aunque sí comentar lo que estamos haciendo, entre ellos, numerosas reuniones con autoridades palestinas de la Autoridad Palestina con sede en Cisjordania, son lo que marca claramente por dónde va nuestra acción. Nosotros nos limitamos o nos focalizamos en la referencia de las Naciones Unidas, y quien quiera, que chequee las declaraciones del Gobierno uruguayo y las declaraciones de Naciones Unidas y si ve diferencias, que nos las señalen. Nosotros estamos exactamente en sintonía y en línea con el sistema internacional, y el sistema internacional hoy son las Naciones Unidas. En eso nos movemos.

¿Qué opina de las calificaciones que ha emitido Israel o el propio Estados Unidos respecto a la Relatora de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, quien ha hablado de una “economía del genocidio” y ha sido acusada de antisemita?

Por supuesto que eso es inaceptable, es simplemente inaceptable. Justamente cuando nosotros decimos que nos amparamos al sistema internacional, es que nosotros nos amparamos y defendemos el sistema de los relatores, pero ¿qué vamos a hacer? En algo tenemos que tener referencia, y la referencia de Uruguay son las Naciones Unidas, y dentro las Naciones Unidas están las agencias y están los relatores. ¿Nos guste o no nos guste? Nosotros podemos tener más o menos afinidad con la relatora sobre estos temas. Personalmente no la conocemos, salvo el origen de ciudadanía, pero lo que está claro es el criterio: no se puede poner presión a los relatores si los relatores hacen un relato que tiene que ver con los datos objetivos, y eso es lo que todos nosotros tenemos que tener claro. Para eso también sirve el sistema de las Naciones Unidas, para mantenernos informados en la capacidad que a veces nosotros no tenemos con nuestras fuerzas diplomáticas para poder entender más y mejor distintas situaciones. Esa línea no la vamos a cambiar. No vamos a cambiar nuestra referencia en las Naciones Unidas, no vamos a cambiar el posicionamiento de las Naciones Unidas, vamos a actuar en función de ella y vamos a seguir actuando como Uruguay en función de los principios de lo que fue la política internacional de los últimos 40 años, particularmente los últimos 35 años anteriores. Y creo que lo estamos demostrando claramente en cada uno de los momentos que se están dando en las Naciones Unidas en relación a estos temas.

¿Qué opina de los llamados a cortar relaciones diplomáticas, políticas y comerciales con Israel mientras perdura la situación actual que hace la propia relatora Albanese e incluso muchos países de nuestra región?

Tomamos nota de eso pero no es parte de la resolución de Naciones Unidas, y en ese sentido seguimos en línea con lo resuelto por Naciones Unidas.

¿En qué situación está la Oficina de Innovación que la ANII abrió en Jerusalén? Usted sabe que también sobre su existencia hay muchas críticas, incluso de la Universidad de la República.

Está en valoración permanente. En el momento en que nosotros consideremos que eso tiene que ver con afectar alguna de las resoluciones de Naciones Unidas en el tema del Medio Oriente y en relación a las masacres que se están dando en Gaza, tomaremos las medidas del caso. Consideramos que hasta el momento seguimos dentro de los parámetros del sistema de Naciones Unidas. Si algo cambia, nosotros cambiaremos también.

CUMBRE PROGRESISTA EN SANTIAGO DE CHILE

En este contexto, el presidente de la República, Yamandú Orsi, acompañado por el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y el ministro Mario Lubetkin, participó en Santiago de Chile del foro Democracia Siempre, junto con sus pares de Chile, Gabriel Boric; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro, y España, Pedro Sánchez.

La razón de este encuentro es la defensa de la democracia siempre, dijo Orsi, al comienzo de su exposición. Algo que hasta hace unos años era una obviedad, hoy es una clara necesidad, aclaró.

"No conozco nada mejor que la sociedad organizada para que las demandas sean las que realmente nos tienen que llegar, y así poder pasar a la acción", agregó.

En otro orden, aseguró que, cuando la sociedad se reúne en torno a la fe, hace milagros. "Aprendí que tengo que relacionarme de una forma más intensa con aquellos que encuentran en la fe respuestas que, de otra forma, no suceden", dijo.

“No conozco otra forma de gobierno que permita a la sociedad organizada poder llegar a tener una incidencia tal como la que se tiene en una democracia. ¡A defenderla siempre!”, finalizó.