No estás sola/o: Hablemos de suicidio

Está bien sentirse mal. Está bien pedir ayuda. Está bien hablar de lo que nos pasa, de lo que pensamos. Está bien hablar de que en Uruguay se suicidaron 718 personas en 2020. Para prevenir los suicidios hay que nombrarlos. Para ayudar, hay que escuchar sin juzgar, hay que aprender a leer las señales. No estás sola, no estás solo.

Suicidio

«La primera ayuda puede ser cualquiera si se saben leer las señales» aseguró la psicóloga María José Di Agosto, subdirectora de la ONG Último recurso que lanzó la campaña No estás solo.

El suicidio es prevenible y multifactorial. Di Agosto explicó a Caras y Caretas que todavía persiste una deslegitimación de las enfermedades relacionadas con la salud mental. «Es muy difícil entender la depresión o las enfermedades mentales porque no se ven. No es como cuando te quebrás la pierna. Como la depresión no se ve, se piensa que es un tema de voluntad. No, no es un tema de ganas», aseveró.

La OMS informa que por cada suicidio que se produce hay más de 20 intentos. Este dato se conecta con un mito peligrosamente asentado en el discurso social: que la gente que dice que se quiere suicidar no lo hace, que solo está llamando la atención. «Sí, está llamando la atención», sentenció Di Agosto, «está pidiendo ayuda, como tal hay que tomarlo». La persona «está avisando» lo que piensa, lo que siente.

En 2020 en Uruguay murió por suicidio un joven cada tres días, dato que marca un aumento del 45% respecto al año anterior y evidencia una falla profunda en las instituciones y en la sociedad en materia de prevención. También lo posiciona como la primera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 24 años. El total de muertes por suicidio a nivel nacional fue de 718 el año pasado.

A la vez, el doctor Ítalo Savio hizo referencia, en el lanzamiento de la campaña por el Día Nacional de la Prevención del Suicidio 2021, al subdiagnóstico de depresión y otros aspectos que inciden en la muerte por suicidio en los adultos mayores. Resaltó también la importancia de la capacitación del personal de la salud en la detección de factores de riesgo.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informa que «el estigma que rodea a los trastornos mentales y al suicidio impide que las personas busquen apoyo». Por ello, «muchas personas que han realizado intentos de suicidio no recibieron la ayuda que necesitan».

La prevención «no se ha abordado adecuadamente debido a la falta de conciencia sobre la muerte por suicidio como una de las principales causas de salud pública en muchos países».

El 17 de julio es el Día Nacional de Prevención del Suicidio, fecha en la que el tema vuelve a estar en el debate público y en los medios de comunicación. Para Di Agosto es importante, sin embargo, que le demos importancia al asunto durante todo el año.

En primera persona

María José Ramos Mancuso es usuaria de servicios de salud mental y militante activa de estas temáticas. En diálogo con Caras y Caretas, contó su historia en primera persona.

«Hay veces que la ayuda es estar o escuchar. No siempre necesitamos que la gente haga cosas por nosotros. Los que tenemos intenciones suicidas en muchos momentos sabemos que hay personas que nos aman». Por ello, «muchas veces el sufrimiento viene acompañado de un montón de culpa. Sos consciente de todo lo que tenés, podés reconocer tus privilegios. Pero esto no depende del entorno. Es la desesperación de querer terminar con un sentimiento de angustia profundo».

Una buena forma de acompañar es mostrarse interesado. «Las personas con estos asuntos estamos acostumbradas al tratamiento de descarte; te dicen que estás llamando la atención y te descartan. Entonces sentir que una persona no te juzga y no piensa que tiene que hacer algo es tranquilizador».

Otra cosa que ayuda es poder hablar normalmente el tema. «A mí me cambió la manera de relacionarme con el deseo de matarme poder decirle a mi esposo lo que siento efectivamente, la desesperación, la angustia. Los intentos de autoeliminación o el suicidio son el deseo de cortar la angustia. Poder contar cómo me siento, decir que no me quiero matar pero no puedo dejar de pensar en eso hace una tremenda diferencia».

Para Ramos no se puede hablar de «tomar la decisión» de suicidarse, «es un acto desesperado». Prosiguió: «Una llega a estas situaciones por muchos motivos, pero las personas que terminamos en esto como consecuencia de enfermedades mentales no elegimos nada de esto. No elegí la enfermedad ni que el síntoma sea tener ganas de matarme».

Aunque se puede decir que hay una decisión en el momento de la acción, «las personas que quieren causar su muerte para frenar el sufrimiento sienten, sentimos que seguimos muchos consejos, que le pusimos voluntad y humor como nos dice la gente, y probamos; pero no es una decisión, es el no tener opciones para terminar con una manera de sentirte. El suicidio no es un deseo de muerte, es el deseo de frenar el sufrimiento actual».

Ramos destacó la importancia de las redes de apoyo y entendimiento: «Me ayudó vincularme con personas que tienen las mismas enfermedades o parecidas, no saberme sola. Encontrarme con personas que supieran del tema de primera mano le sacó el peso de ‘ser la única’. Que no hablemos del tema del suicidio [a nivel social] ayuda a elaborar fantasías sobre que sos la única persona que sufre».

Mencionó que la contención de personas cercanas, ir a terapia terapia y la consulta con profesionales fueron y son elementos esenciales para ella. «Como multifactoriales son las causas, multifactoriales son las respuestas», afirmó.

Prevención y acompañamiento

Di Agosto enumeró una serie de señales que pueden contribuir a detectar que nosotras/os o una persona que conocemos necesita ayuda.

  • Manifestaciones verbales. La persona dice que no quiere vivir más, que quiere morir, que no aguanta más.
  • Cambios en los hábitos alimenticios.
  • Modificaciones de los patrones de sueño.
  • No participación en actividades sociales, aislamiento.
  • Consumo de sustancias como alcohol u otras drogas.
  • Episodios de automutilación.
  • Abandono del hogar (sobre todo en adolescentes).

La psicóloga también explicó que es importante cómo nos comunicamos. «¿Cómo estás?» es una pregunta más abierta que «¿todo bien?», que ya induce la respuesta. Esos pequeños matices pueden habilitar a una persona a expresar cómo se siente, qué está pensando.

Otro elemento que puede ser de mucha ayuda es preguntarle a la persona de manera directa si ha pensado en suicidarse. «A mucha gente le da miedo, pero es una pregunta habilitadora», dijo Di Agosto. «La persona está en riesgo y le puede dar miedo, puede no tener con quién hablar».

Si la respuesta es afirmativa es esencial consultar con profesionales de la salud. Como reacción inmediata se puede alejar a la persona de objetos punzantes o potencialmente dañinos. Si toma medicación, guardarla y darle la dosis correspondiente cada día.

El paso inicial que podemos dar, aseguró la psicóloga, es intentar que la persona no se quede sola, acompañarla. Además, «hay que informarse, formarse para prevenir». Si una persona da señales pero no sabemos interpretarlas es como hablar distintos idiomas. «Hay que hablar del tema responsablemente», aseveró.

Líneas de ayuda

  • El Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) cuenta con prestaciones psicoterapéuticas y psicosociales en Salud Mental en los prestadores de salud y mutualistas.
  • La línea telefónica Vida de ASSE funciona todo el año, las 24 horas en todo el país. El teléfono es 800 0767 o *0767 desde el celular.
  • La organización Último Recurso realiza asistencia en crisis de manera presencial y online, psicoterapia focalizada y tratamientos a personas que han sobrevivido intentos de suicidio. Su página web es www.ultimorecurso.com.uy.

1 comentario en «No estás sola/o: Hablemos de suicidio»

  1. … reza allí en un apasionante escarlata la frase:

    …………..’se el primero en comentar’…

    ¡¡dad-le ‘Gonchi’… que se me quema la pócima…!!
    … comenta…
    ………………..’Sájarov’;
    tu turno…
    ya verás cuando me toque…

Comentarios cerrados.

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