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Política fe |

Tres miembros de la coalición chocan en redes por la laicidad, espiritualidad y fe

Rodrigo Goñi, Ope Pasquet y Guido Manini Ríos partidiparon de un debate en redes sociales por la política y la fe.

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Tres representantes de la coalición chocaron en redes sociales por criterios de laicidad y fe. La polémica incvolucró al presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Goñi, al exlegislador colorado Ope Pasquet y al líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos.

La controversiacomenzó luego de que Goñi participara en la apertura del encuentro “Parlamento y Fe” y publicara en sus redes sociales: “Asumimos el desafío de conjugar dos dimensiones que no debemos confundir, pero tampoco separar. La fe no debe ponerse al servicio de la política, pero tampoco podemos desconocer el aporte de las tradiciones religiosas a la construcción de una sociedad mejor”.

Visiones sobre la laicidad

Esta afirmación generó reacciones inmediatas exponiendo dos visiones contrapuestas sobre el alcance del principio de laicidad.

El primero en reaccionar fue el exlegislador por el Partido Colorado, Ope Pasquet, quien cuestionó duramente el comentario de Goñi, recordando que “el Parlamento es una institución del Estado uruguayo, que es laico”. Pasquet enfatizó que la institución no tiene relación con la fe y que, por ende, “no puede imponerla, no puede prohibirla, no puede incentivarla ni desincentivarla”.

La postura del colorado incomodó a Manini Riíos quien intervino en defensa de la libre expresión de la fe en el ámbito público.

Manini Ríos criticó lo que definió como una "obsesión sectaria" que busca transicionar de la laicidad constitucional a un "laicismo que pretende imponer al ser humano su desvinculación de toda dimensión espiritual". Sostuvo que, al representar a toda la ciudadanía, el Parlamento no puede ignorar la realidad espiritual del país: “La fe, le guste o no a algunos, integra la reality que vive buena parte de nuestro pueblo”.

Laicidad: el origen de la tensión

El trasfondo de esta discusión se remonta a julio, cuando un grupo de 20 legisladores pertenecientes a cinco partidos políticos (con la única excepción de Identidad Soberana) elevó una solicitud formal a la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, para que la Asamblea General recibiera al Papa León durante su estadía en el país.

La iniciativa, coordinada originalmente por el propio Goñi, dinamitó el consenso interno en el Poder Legislativo. Varios integrantes del oficialismo, entre ellos el excolorado Fernando Amado, manifestaron su resistencia argumentando que una recepción con características institucionales hacia una figura eclesiástica colisionaba directamente con el carácter no confesional del Estado uruguayo.

"Es lo mismo que cuando intentan asociar patria y nación con la iglesia", dijo Amado y apuntó contra los parlamentarios por promover "que lo religioso se manifieste en el espacio de lo público y transmitir la idea de que hay que creer en algo".

En la misma línea el exlegislador colorado Ope Pasquet cuestionó la propuesta desde una concepción de la laicidad que establece una separación entre las convicciones religiosas de las personas y las funciones de las instituciones públicas.

“El Parlamento es una institución del Estado uruguayo, que es laico. Por lo tanto, no tiene nada que ver con la fe: no puede imponerla, no puede prohibirla, no puede incentivarla ni desincentivarla”, afirmó.

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