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Nuevos legisladores: Radiografía del parlamento

Relevamientos sobre la composición del Parlamento en cuanto al género y las edades son las más frecuentes; la primera hace al cumplimiento de la paridad y la otra a la renovación generacional del sistema político. Pero a la hora de la exigencia de la eficacia del trabajo parlamentario, estudiar la trazabilidad de los legisladores sobre su experticia para el cargo podría responder algunas interrogantes sobre su funcionamiento.

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La votación de las venias para distintos organismos del Estado y la idoneidad o no de los postulados, junto al debate entre la diputada frenteamplista Cecilia Cairo y el ministro Heber durante la interpelación a UPM puso en el centro del debate de la opinión pública interesada en la política cuáles deberían ser las cualidades que deberían poseer los legisladores, en el primer caso para designar con fundamento sobre las capacidades exigidas a la persona propuesta en la venia, y en el segundo, la formación educativa para ocupar un escaño.

 

Los nudos conceptuales

El sistema republicano filosóficamente garantiza la participación de todos los ciudadanos en el sistema político bajo la premisa de “que nadie es más que nadie”.

Ese derecho lo consagra el artículo 77 de la Constitución, que dice: “Todo ciudadano es miembro de la soberanía de la nación; como tal es elector y elegible en los casos y formas que se designarán”.

Luego en el mismo artículo detalla las bases del sufragio, las incompatibilidades del representante con otras funciones públicas, pero nada dice de los requisitos educativos y de formación política. No debería decirlo, además, para cumplir con el espíritu republicano.

En Uruguay, y aun con la Licenciatura en Ciencias Políticas, son los partidos políticos por excelencia los centros de formación en tales lides.

La partidocracia uruguaya construye militantes políticos y posee un sistema cerrado de elaboración de sus listas electorales; la ciudadanía ya recibe la oferta armada con nulo nivel de injerencia.

Por otra parte, el derecho al sufragio se impone como obligación; eso podría explicar por qué en términos absolutos la importante adhesión del padrón electoral a sus respectivos partidos no coincide con los resultados estadísticos en los que, en general, en el Parlamento no se encuentran los niveles más altos de confianza de la población (en las últimas encuestas de opinión, el Parlamento poseía un 44% de aprobación por debajo de la SCJ, el Poder Judicial y la Policía).

En su trabajo sobre el estudio del Legislativo, Daniel Chasquetti sostiene: “El Parlamento uruguayo presenta deficiencias en su institucionalización y ese no es un fenómeno accidental, sino una opción de los actores partidarios. Durante las primeras décadas del siglo XX, Uruguay procesó un conjunto de reformas institucionales que permitieron establecer y desarrollar un régimen poliárquico (González 1993, Caetano et.al. 1988, Caetano y Rilla 1987). Esas innovaciones favorecieron la consolidación del sistema de partidos y el desarrollo de un complejo pero eficiente sistema electoral (Barrán y Nahum; Pérez et. al. 1988; Rial 1983; Franco 1984; Buquet et. al. 1998; etc.). En ese contexto de naturaleza fundacional se definieron también los rasgos institucionales más relevantes del Parlamento”.

 

“Mi hijo, el doctor”

A pesar de lo que sostiene el artículo 77, los políticos candidatos y electos al Parlamento eran hombres “letrados”. Mientras el caudillo o líder era portador del poder político, el relato se basaba en elegir a los ciudadanos de “parla floreada”, que en general y sobre todo en el interior eran quienes poseían estudios y diplomas universitarios.

La izquierda política jerarquizó el rol de portavoces de los intereses concretos de un sector de la sociedad, fundamentalmente los trabajadores, y la formación de ciudadanos con capacidades en las artes políticas fue su tarea primordial en las organizaciones sindicales y en sus partidos.

El concepto republicano de que todos tienen el derecho a ser electos entraba en tensión con las concepciones más conservadoras de la sociedad, que sostenían por la vía de los hechos, con la presencia de una “clase política”, que en las relaciones jerárquicas de poder, se accedía con mayor naturalidad desde el mundo profesional y empresarial.

Para estas concepciones, la izquierda, en su etapa de gobiernos populistas, sentó a la “chusma” en el Parlamento.

 

Radiografía del Parlamento 2020

En consulta con docentes del Departamento de Pedagogía, Política y Sociedad de la Facultad de Humanidades, establecimos el siguiente criterio de definición de categorías, tomando en cuenta además que resultara amigable su lectura.

Tomando en cuenta el fuerte e histórico relacionamiento entre los egresados de Derecho y su actuación legislativa, están los parlamentarios que son abogados.

En Profesionales definimos a todos quienes poseen un título universitario que, presentes en este Parlamento, son fundamentalmente escribanos, médicos, economistas, contadores, ingenieros civiles o agrónomos.

Otra categoría son los Docentes, tanto profesores como maestros, parlamentarios que provienen del mundo del arte, de las comunicaciones, empresarios, del movimiento sindical y militares retirados.

Luego hay una enorme y diversa categoría que definimos como Políticos; son ciudadanos que realizaron hasta el momento de su elección las más variadas actividades laborales, y que aunque no están discriminados en la presentación del trabajo, están, por un lado, quienes siempre tuvieron actividad político partidaria y algunos, trayectoria en ámbitos de representación o cargos de gobierno, y por otro lado, gente que en esta última elección -2019- se integró por primera vez a la actividad política, como es el caso de una buena parte de los legisladores de Cabildo Abierto.

El informe se realizó a mayo de 2020, sobre la base de los legisladores actuantes, ya que algunos titulares fueron designados como ministros.

Asamblea General. Del total de integrantes de la Asamblea General, esto es senadores y diputados, 66 son Políticos, 7 son Docentes, 10 son Empresarios, 5 Comunicadores, 2 Militares, 21 Abogados, 3 Sindicalistas, 1 Artista, 15 Profesionales.

Senado. Si bien se integra con 30 legisladores, se tomó en cuenta a la vicepresidenta Beatriz Argimón, por lo que la cuenta final da 31.

De los 11 Políticos, 4 son del Frente Amplio (FA), 3 del Partido Colorado (PC) y 4 del Partido Nacional (PN).

De los 2 Empresarios, uno pertenece al PC y otro al PN.

Un Sindicalista y los 3 Docentes pertenecen al Frente Amplio.

Los 2 Militares retirados, a Cabildo Abierto (CA).

De los 5 Abogados, 3 son del PN, 1 del FA y 1 de CA.

De los 5 Profesionales, 3 son del FA y 2 del PN.

Diputados. Sobre un total de 99 representantes, el FA tiene 42 diputados, el PN 30, el PC 13, CA 11, mientras el Partido de la Gente (PG), el PERI, y el Partido Independiente (PI) cuentan con un legislador cada uno.

De los 55 Políticos, 29 son del FA, 9 de CA, 8 del PN, 7 del PN, 1 del PG y 1 del PI.

2 Sindicalistas, del Frente Amplio

De los 10 Profesionales, 4 son del FA, 5 del PN y 1 del PERI.

Los 4 docentes son del FA.

De los 3 Comunicadores, 2 son del PC y 1 del PN.

La única Artista pertenece al Frente Amplio.

De los 16 Abogados, 11 son del PN, 3 del PC, 1 de CA y 1 del FA.

De los 8 Empresarios, 5 son del PN, 1 de CA, 1 del PC y 1 del FA.

¿Qué tanto pesa, en la calidad de la función legislativa, la trazabilidad de la formación educativa y la historia laboral?

¿Qué tanto incide en la visión política la pertenencia a las distintas actividades e intereses del mundo laboral de donde se proviene?

¿Quiénes, en función de su extracción educativa y laboral, se pueden considerar integrantes de la “clase política”?

 

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