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Política

Entre alcoholes y combustibles

El pechazo cívico de Javier García

El anuncio realizado por el ministro Javier García de instalar el Sistema de Control Vehicular (Sisconve) en toda la flota del Ministerio de Defensa desató varias especulaciones en filas políticas y militares, a la que se suma la suspicacia de que el responsable sea el asesor de software Oscar Caviglia Lacalle, primo del presidente.

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“El ministro de Defensa Nacional, Javier García, subrayó la importancia de la colocación del Sisconve en toda la flota vehicular del ministerio”. “El objetivo es lograr la buena utilización y el ahorro en materia de combustible. Este era un ministerio en que solo el 5% de los vehículos pertenecientes a la sede de la Secretaría de Estado, donde funciona la parte administrativa, tenía el Sisconve”, dice el portal del Ministerio de Defensa, recogiendo parte de las expresiones del ministro en su cuenta de Twitter.

El ministro García, que no pierde oportunidad de seguir construyendo el relato que demoniza la gestión anterior, enfatiza que solo el 5% de la flota de la secretaría de Estado contaba con el sistema instalado.

Parece un comentario al pasar, pero su significado es de suma importancia porque como ni en política ni en temas militares hay nada obvio, se podría desprender que el resto del 95% de la flota no controlada se prestaba, o presta,  para cualquier maniobra.

“Este ministerio, el año pasado, gastó en el entorno de los 10 millones de dólares en combustible, el Sistema de Control Vehicular permite un ahorro del 30%. Quiere decir que si gastamos 10, en el entorno de los 3 millones de dólares va a ser el ahorro que va a significar en materia de combustible”, explicó García.

En este comentario vale la pena detenerse un poco.

Para hacer la lectura más amigable separemos los vehículos entre los administrativos y los operativos, entendiendo por los primeros los pertenecientes al Ministerio de Defensa, Unidad Ejecutora Nº 1 y sus correspondientes dependencias, es decir, sin contar las Fuerzas (ejército, naval y aérea).

El 20 de abril 2020, García anunció “el remate del 30% de la flota de vehículos que tiene el ministerio de Defensa», que, según sus comentarios, eran poco más de 420; es decir, van o fueron a remate 126 vehículos, con lo cual el Ministerio de Defensa quedaría solo con 294 autos.

La primera pregunta que surge, y que aún del Ministerio de Defensa no respondieron,  consultados por la ley Nº 18.381 de Acceso a la Información Pública, es si ese gasto de combustible de 10 millones de dólares en un año corresponde a esa flota de 420 vehículos.

En ese sentido resulta más que loable y compartible la acción del ministro; por un lado instala el Sisconve en toda la flota, que le permite ahorrar un 30% en el gasto del combustible y, por otro lado, reduce la flota.

Claro, si reduce la flota de 420 a 294 autos, los porcentajes se mantienen, aunque los números en plata constante sean otros.

Números y afirmaciones que se contradicen con un informe publicado en la página de presidencia de febrero de 2018 por el subdirector de la OPP Santiago Soto, que afirmaba: “El 90 % de la flota de vehículos del Estado se gestiona con un sistema de control (Sisconve) que mide consumo, recorrido y registra a conductores. Las estimaciones primarias de los equipos que trabajan en Sisconve informan que desde la incorporación de vehículos al sistema se genera un ahorro del 15% al 20 % de combustible. El total de vehículos del sector público adheridos al sistema se incrementó en los últimos años, favoreciendo la transparencia en el consumo de combustible y la mejora en la eficiencia y control” de una flota oficial que se mantuvo relativamente estable en los últimos años, precisó el subdirector de la OPP.

“Actualmente más de 14.000 vehículos forman parte de la flota oficial, lo que representa el 1,5% del total de vehículos en el país”, aseguró Soto. De ese total, uno de cada tres corresponde a las intendencias departamentales; de los siete restantes, cuatro integran la flota del Ministerio del Interior (destinados a la seguridad pública), uno de cada diez pertenece a empresas públicas y los restantes a los ministerios y demás organismos públicos”.

 

Titulando mal

El terremoto en las fuerzas castrenses vino de la mano de uno de los tres tuits del ministro García, en el que sostenía: “El 100% de los vehículos en la órbita del ministerio -incluyendo los de las fuerzas- contarán con el sistema. Hasta el momento solo el 5% lo tenía”.

Incluir un sistema de control de los vehículos, incluyendo los de las fuerzas, es una legítima y vieja aspiración de cualquier civil que se nombre  al frente del ministerio.

En enero de este año,investigaciones llevadas adelante por la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid) del Ministerio del Interior llegaron hasta la base de Laguna del Sauce, de la Armada Nacional. En ese lugar, asiento de la Aviación Naval, fueron detenidos cinco marinos involucrados en el robo de combustible. Ellos, junto a un civil también detenido en la jornada, entregaban ese combustible a bandas de narcos para ser usado en sus aeronaves. El “ordeñe” de combustible de vehículos oficiales no es exclusividad de civiles. Por eso este software es tan importante, porque al ahorro que permite, por controlar su uso y desplazamiento, permite, con una actualización tecnológica, activar una alarma en tiempo real si el vehículo es “ordeñado”.

El ministro García demuestra convicción en su objetivo y, consultado en conferencia de prensa el 10 de julio si pensaba incluir toda la flota del ministerio, afirmó que sí, pero pidió tomar en cuenta que es un proceso que recién se inicia.

Nuestras fuentes en las filas uniformadas ven en la inclusión de los vehículos operativos alguna dificultad técnica para instalar el software, y alguna “resistencia cultural” en las unidades ubicadas sobre todo en el interior del país.

Muchas de estas fuentes han llegado a afirmar que intentar controlar el consumo de combustible en unidades militares operativas resulta una quimera de la misma entidad que regularizar las cantinas militares.

 

Viejos conocidos

Ancap convenia, entre otros organismos públicos, con los ministerios, para que estos puedan acceder al proveedor del Sisconve.

El nombre fantasía de la empresa es Mebilor SA, una empresa nacional en el rubro de la ingeniería y la informática que ofrece los siguientes productos: Sisgo, que provee servicios de control por GPS; D-Control Plus, que ofrece servicios de ingeniería para Ducsa; Megger, que brinda material electrónico para UTE y el Sisconve.

Hasta la fecha de este artículo, la página del MDN no ha publicado el convenio realizado ni se nos ha informado cuánto es el costo por vehículo.

En la administración pasada del MDN, el costo por vehículo osciló en una franja que fue de los  10 dólares a los 30, para luego de algunos pataleos oficiales, quedar en 18.

Son datos que no deberían revestir ninguna confidencialidad ni en nosotros mayor curiosidad, sino fuera por que la persona que aparece en los videos institucionales explicando el funcionamiento del software es Oscar Caviglia Lacalle, primo del actual presidente de la República.

Por segunda vez, los primos aparecen vinculados, uno como el mandatario y el otro asesorando sobre un software instalado en vehículos oficiales.

El nombre de Oscar Caviglia tomó estado público cuando, por el caso Odebrecht, el juez Sebastián Cassanello procesó al exabogado del Partido Nacional en la causa de Ancap, Pablo Correa, al abogado Carlos Dentone y al contador Martín Molinolo.

El abogado Pablo Correa, figura del Partido Nacional, fue procesado por el manejo de una sociedad offshore uruguaya, cuentas en el Banco Itaú y coimas de la empresa brasileña Odebrecht. Pablo Correa puso como referencia a Luis Lacalle Pou cuando abrió la cuenta de Sabrimol en el banco Itaú, donde el gerente era Oscar Caviglia Lacalle, primo de Luis Lacalle Pou.

Oscar Caviglia es uno de los tres hijos de Inés Lacalle, hermana de Luis Alberto Lacalle Herrera, y la historia de estas familias patricias y de sostenido abolengo habla de una relación muy fuerte desde la infancia de los Caviglia-Lacalle.

Oscar Caviglia luego de largos ocho años en Itaú hasta su desvinculación, ingresó hace relativamente poco a Mebilor SA, empresa que cuenta según su página con varios empleados capacitados en ingeniería de sistemas.

En pleno “pechazo” cívico de García, capaz no resultó oportuno recibir público asesoramiento del primo del presidente.

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