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Política

No, no y no.

Acorralado por "lacallistas", Álvaro Delgado resiste y rechaza renunciar al Senado

Álvaro Delgado no cede y se jugará su futuro en el Parlamento este lunes en la reunión de directorio del Partido Nacional.

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"Renuncio, no renuncio; renuncio, no renuncio", Álvaro Delgado se debate por estas horas si cede a la presión del "lacallismo" y deja su banca en el Senado o mantiene su licencia en el Parlamento mientras se desempeña como presidente del Partido Nacional.

La posición del excandidato presidencial blanco no es para nada cómoda. El fuego amigo comienza a rodearlo y Álvaro Delgado busca aliados contra reloj que le tiren un salvavidas para imponer su decisión.

La hora de la verdad llegará este lunes en la sesión partidaria donde Álvaro Delgado pretende defender su posición y justificar las razones por las que se ha mostrado reacio a dejar su banca.

Reunión en el Partido Nacional

Desde el bastión lacallista ya le hicieron saber que la reunión no será nada sencilla. El senador Sebastián Da Silva, amigo personal del expresidente Luis Lacalle Pou, ya adelantó su posición en El País.

“Su renuncia al Senado ayudaría mucho para poder encausar un poco de paz dentro del partido”, explicó el legislador y pidió al excandidato “que tenga la actitud digna de renunciar”.

Cuestionó especialmente el debate planteado sobre la manera de devolver el "doble sueldo" y marcó su posición: “No sé si (la devolución) está permitida. En todo caso, podés devolver el líquido que cobrás, pero los aportes jubilatorios te los van a seguir pagando. Es medio raro, no es muy claro”, observó.

Una de las razones fundamentales por la que los "lacallistas" quieren a Álvaro Delgado fuera del Senado es porque su banca será ocupada por José Luis Falero, a quien consideran "uno de los mejores ministros de Lacalle Pou".

"No podemos convertir a Falero en un jornalero del Senado, a merced de un vericueto legal que a nadie le importa. Álvaro Delgado tiene que renunciar. No tiene vuelta. Esto es sarna con gusto, no está obligado a ser presidente del directorio, es sarna con gusto”, concluyó Da Silva.