Según señaló Haretche al inicio de su exposición, la experiencia de los CME se inició en el año 2021 con 12 centros, y aumentó a 59 en 2025, multiplicándose por más de cinco en el periódo actual. También destacó que durante los años estudiados el tamaño promedio de los CME se mantuvo por debajo del registrado en otros centros educativos similares que utilizaron para realizar la comparativa, a los que llamaron "grupos de control".
Algunos resultados del informe
Entre los principales resultados, el estudio constató que la brecha en el nivel socioeconómico de los matriculados es notoria, dado que la población que asiste a estos locales educativos registra un grado de vulnerabilidad superior respecto a los establecimientos tomados como grupo de control. Esta distancia se hace aún más pronunciada al contrastar las cifras específicas de la educación técnico-profesional (DGETP).
De acuerdo con las conclusiones del Ineed, “esto es resultado no solamente de las diferencias entre tipos de centros, sino también de la debilidad de los sistemas de monitoreo, ya que no parece haberse logrado reorientar la implementación según los objetivos buscados”.
En materia académica, el estudio no detectó que una mayor permanencia en este formato derive en un mejor rendimiento escolar. Al evaluar la evolución en matemática y lectura entre 2022 y 2025, el puntaje medio descendió de forma generalizada tanto en el grupo analizado como en el de referencia, sin brechas significativas entre ambos. Mientras que la competencia lectora tuvo una inclinación levemente auspiciosa en los Centros María Espínola, el área matemática mostró mejor desempeño en la modalidad convencional.
Por su parte, los niveles de promoción global arrojaron cifras parejas en ambos esquemas. No obstante, al desglosar los datos por tipo de centro (liceos, escuelas técnicas y Centros Educativos de Aprendizaje), el rendimiento en la aprobación de cursos favoreció a las instituciones de control. Aun así, la investigación rescata que, al comparar la trayectoria con el quinquenio previo a la creación del programa, las comunidades María Espínola lograron repuntar su tendencia histórica en una proporción superior a los liceos y escuelas técnicas tradicionales.
Respecto a la continuidad de las trayectorias de noveno y décimo grado, si bien la retención escolar mostró números levemente superiores en esta experiencia pedagógica, la medición correspondiente al tramo 2024-2025 arrojó un margen favorable de casi cuatro puntos porcentuales hacia el grupo comparativo.
Frente a este escenario, Caggiani sostuvo que las políticas de extensión del tiempo educativo adoptadas por la administración actual son consistentes con los los datos que reveló el informe. En tal sentido, remarcó la apertura de 61 espacios destinados a alimentación en educación media para habilitar la extensión horaria bajo una lógica integral y de cuidados. “Hay que extender el tiempo desde una lógica de cuidados e integralidad de la propuesta, pero hay que hacerlo además con un criterio de justicia que se cuenta en pesos. Esta evaluación viene a confirmar que algunas decisiones fueron más acertadas de lo que parecen”.
Por otro lado Caggiani concluyó que, atediendo los resultados del estudio sobr el impacto de los CME, “no parece razonable que sigamos con estos niveles de inversión por estudiante”.
A su vez, desde la Dirección Ejecutiva de Políticas Educativas, Antonio Romano resaltó el valor de dotar de infraestructura de comedor a los establecimientos ubicados en contextos socioeconómicos frágiles, garantizando la alimentación de los jóvenes. En relación con el diagnóstico general, el Ineed sintetizó en sus conclusiones que “las diferencias encontradas entre subsistemas, así como entre centros con distintos niveles de implementación, sugieren que la pregunta relevante no es únicamente si la modalidad produce efectos, sino también bajo qué condiciones y a través de qué mecanismos logra generar mejores resultados”.
Otra mirada: logros institucionales y advertencias
En contraste con las lecturas críticas, el director del Inned en representación de la oposición y expresidente del organismo, Javier Lasida, aportó una perspectiva matizada. En una columna de opinión publicada en la diaria, remarcó el valor de "contar con la propia evaluación externa de una innovación educativa" y con "una rigurosa muestra de control", algo que, a su entender, "no es común en la política educativa y en la pública en general, pero debería serlo".
Asimismo, ponderó la articulación entre Secundaria y UTU que propuso la modalidad, superándo la histórica fragmentación de la educación media, aunque reconoció que existieron resistencias corporativas e institucionales que frenaron componentes clave como las tutorías en la rama técnica."Por lo menos desde la Ley General de Educación de 2008 se viene intentando y fracasando en superar la división entre una educación media generalista y otra técnica, que solo se justifica por la inercia de sus dos organizaciones. Con los CME, el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública se arriesgó a unificar la propuesta de educación media".
Lasida subrayó el fortalecimiento de la gestión interna en estos establecimientos, destacando la adopción de proyectos a tres años, herramientas de autoevaluación y nuevos roles pedagógicos con un desempeño superior al de los centros comunes. "Los María Espínola se fortalecieron como centros educativos. Este logro es muy relevante, porque se ha observado, a través de PISA, entre otros estudios, la extrema debilidad de los centros educativos uruguayos y su fuerte dependencia de las decisiones tomadas fuera de ellos. Tenemos en nuestro país el sistema educativo más centralizado de los que participan en PISA. En contraste, prácticamente todos los CME cuentan con proyecto institucional a tres años e incorporaron una serie de roles internos y externos, que fueron muy bien evaluados por los actores de cada centro. Se registraron procesos institucionales de autoevaluación sistemática, planificación y desarrollo de proyectos de mejora, con alcances muy superiores a los centros de control".
También valoró el avance en la cobertura de extensión horaria con alimentación. En ese sentido, advirtió sobre la posibilidad de que las autoridades decidan discontinuar la experiencia sin tener aún definida una alternativa clara, señalando que la ANEP corre el riesgo de “tirar al niño junto con el agua sucia” y enfatizando la necesidad de seguir innovando, evaluando y corrigiendo sobre lo andado.