A partir de enero de 2026, los uruguayos que fuman enfrentan un aumento de precios de los cigarrillos. El Gobierno, bajo las firmas del ministro de Economía Gabriel Oddone y la vicepresidenta Carolina Cosse, ratificó el ajuste anual del Impuesto Específico Interno (IMESI), una medida que no solo busca recaudar, sino consolidar la política de salud pública del país.
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Los nuevos valores de los cigarros
El incremento se sitúa en el entorno del 5%, lo que en la práctica significa que la carga impositiva de una cajilla de 20 cigarrillos subió de $107,14 a $111,96. Para quienes optan por el tabaco de armar, el impuesto por bolsa de 45 gramos pasó de $47,72 a $49,87.
Si sumamos el IVA a estos valores, los impuestos ya representan casi el 68% del precio final que paga el consumidor. Esto implica que, en términos reales, el precio de venta al público ha experimentado un salto de entre 8 y 10 pesos en promedio por unidad.
Una cuestión de política pública
Este ajuste no ocurre en el vacío. El gobierno de Yamandú Orsi ha marcado una línea clara desde finales de 2025 para "retomar el rumbo histórico" de Uruguay en la lucha contra el tabaquismo. Algunos puntos clave que contextualizan esta suba son:
Salud como prioridad: La administración ha revertido flexibilizaciones de años anteriores, prohibiendo por ejemplo que las tabacaleras accedan a beneficios impositivos por inversiones, argumentando que es "inconsistente" dar alivio fiscal a una industria que genera altos costos sanitarios.
El déficit sanitario: Diversos informes presentados recientemente por el Ministerio de Salud Pública (MSP) subrayan que el gasto del Estado para tratar enfermedades vinculadas al tabaco (cerca del 1,5% del PBI) sigue siendo muy superior a lo que se recauda por estos impuestos.
Control estricto: Además del precio, se mantiene la prohibición total sobre productos de tabaco calentado y vapeadores, reforzando la fiscalización en fronteras para evitar que el aumento del IMESI dispare el contrabando.