Lo que debía ser una jornada de debate legislativo ordinario en la Cámara Alta de Uruguay terminó convirtiéndose en un fenómeno transfronterizo de redes sociales. El protagonista: el senador Sebastián Da Silva, del Partido Nacional. El detonante: una fotografía que reveló que, mientras el país se discutía en el recinto, su atención estaba puesta en el perfil de Instagram de la modelo argentina Zaira Nara.
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El "click" que encendió la mecha contra Da Silva
La calma parlamentaria se rompió no por un discurso encendido, sino por la lente de un observador atento. Unas fotografías tomadas desde las gradas o sectores laterales del recinto capturaron al legislador —productor agropecuario y de perfil habitualmente combativo— navegando por las publicaciones de la menor de las hermanas Nara. En las imágenes, se apreciaba con claridad el dispositivo de Da Silva mostrando fotos de la modelo en un evento social.
La filtración llegó a la red social X (antes Twitter) a través del usuario Tanque Shirly, quien acompañó las fotos con un ácido comentario: “Un paj... caro”. A partir de ese momento, la indignación y la ironía se mezclaron en una "tormenta perfecta" que no tardó en cruzar el Río de la Plata.
Críticas, memes y la "cancelación"
El episodio escaló rápidamente. Mientras en Argentina varios medios de comunicación y programas de espectáculos se hacían eco del "enamoramiento" legislativo, en Uruguay las críticas apuntaban a la ética del trabajo. Usuarios de diversas plataformas cuestionaron la relación entre el salario de un funcionario público y el uso del tiempo parlamentario para asuntos ajenos a la gestión.
Frases como "Quiere ser ejemplo, ¿de qué?" o cuestionamientos sobre sus anotaciones personales inundaron los hilos de debate. Sin embargo, lejos de llamarse a silencio o emitir un comunicado de disculpas formales, Da Silva optó por la contraofensiva digital.
La respuesta: "La izquierda en modo desespero"
Fiel a su estilo de alto perfil y confrontación directa, el senador no solo reconoció el hecho, sino que lo utilizó para arremeter contra sus adversarios políticos. “Me cancelan por ver cómo Zaira fue a una fiesta. La izquierda en modo desespero”, lanzó en sus redes sociales, intentando encuadrar el escrache como una maniobra de persecución política.
Para restarle solemnidad al asunto, Da Silva comenzó a repostear memes sobre su propia situación, redoblando la apuesta frente a quienes lo señalaban. Para el legislador, mirar el Instagram de una celebridad en plena sesión parece ser, a sus ojos, una anécdota menor frente a lo que él considera una "obsesión" de la oposición por su figura.