Uruguay asumió por primera vez la presidencia del Grupo de los 77 y China (G77+China), el mayor bloque de países en desarrollo dentro del sistema de Naciones Unidas. El hito diplomático se concretó el miércoles 14 de enero en la sede de la ONU, en una ceremonia encabezada por el canciller Mario Lubetkin, con la participación del secretario general António Guterres, la presidenta de la Asamblea General Annalena Baerbock y el representante permanente de Iraq, Lukman Al-Faily.
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La presidencia uruguaya para 2026 coloca al país en un rol de coordinación política y estratégica dentro de un espacio clave del multilateralismo contemporáneo. Pero, más allá de la novedad institucional, la pregunta que surge es qué es el G77, por qué conserva ese nombre y cuál es su relevancia en un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas, crisis económicas y desafíos globales crecientes.
Qué es el G77 y por qué sigue llamándose así
El Grupo de los 77 fue fundado en 1964 por 77 países en desarrollo que buscaban articular posiciones comunes en materia económica y de desarrollo dentro de las Naciones Unidas. Con el paso de las décadas, su membresía se amplió de manera sostenida hasta alcanzar hoy a 134 Estados, lo que lo convierte en la mayor organización intergubernamental de países del Sur Global en el sistema multilateral.
A pesar de ese crecimiento, el grupo mantuvo su denominación original por su valor histórico y simbólico. El nombre remite al momento fundacional en el que un conjunto de países decidió organizarse para fortalecer su capacidad de negociación colectiva frente a las asimetrías del sistema internacional y promover un desarrollo más equitativo.
El G77 actúa como un espacio de coordinación política que permite a sus miembros consensuar posiciones sobre temas económicos, financieros, sociales y ambientales. Su objetivo central es promover la cooperación Sur-Sur, defender los intereses comunes de los países en desarrollo y contribuir a la construcción de un sistema económico mundial más justo e inclusivo.
El G77+China: una alianza estratégica
Con el paso del tiempo, China se integró al grupo como un actor clave, dando lugar a la denominación G77+China. Aunque China no es formalmente miembro del grupo, participa de sus deliberaciones y respalda sus posiciones, reforzando el peso político del bloque en las negociaciones multilaterales.
Esta alianza amplía la capacidad de incidencia del G77 en foros internacionales y refleja la diversidad de trayectorias económicas y políticas que conviven dentro del Sur Global. Países de África, Asia, América Latina y Medio Oriente encuentran en este espacio un ámbito para coordinar estrategias frente a desafíos compartidos como la financiación del desarrollo, la deuda, el comercio internacional, el cambio climático y la desigualdad.
Al asumir la presidencia, el canciller Mario Lubetkin subrayó el carácter excepcional del momento histórico. “Esta responsabilidad la asumimos con orgullo y humildad en un momento crítico para las Naciones Unidas, y para el orden internacional basado en reglas”, afirmó. En su discurso, advirtió sobre un escenario global marcado por una creciente conflictividad internacional y por el debilitamiento de principios centrales del Derecho Internacional.
“El escenario de creciente conflictividad internacional, en la que la prohibición del uso, amenaza del uso de la fuerza se erosiona de manera acelerada”, señaló Lubetkin, planteando que Uruguay se presenta como “un promotor de la paz y como un facilitador honesto entre las naciones”.
Desde esta perspectiva, la presidencia uruguaya no se limita a una función protocolar. Implica liderar consensos en un momento en el que el multilateralismo enfrenta cuestionamientos profundos y en el que los países más vulnerables suelen asumir los mayores costos de las crisis globales.
A lo largo de sus 62 años de funcionamiento, el G77 ha sido un actor central en la promoción de iniciativas orientadas a fortalecer la cooperación internacional. Lubetkin destacó el papel del grupo como “actor clave en el impulso de iniciativas destinadas a construir un sistema económico mundial más justo e inclusivo”.
El bloque ha sido fundamental para instalar en la agenda global debates sobre desarrollo, desigualdad, transferencia de tecnología y acceso a financiamiento en condiciones equitativas. En distintos momentos históricos, el G77 logró incidir en resoluciones y acuerdos que reflejan las prioridades de los países en desarrollo frente a un sistema económico internacional dominado por las economías más avanzadas.
Uruguay al frente del bloque
Durante su presidencia, Uruguay buscará promover una coordinación “estrecha, transparente y permanente” entre los Estados miembros. El objetivo, según explicó el canciller, es avanzar en prioridades y objetivos comunes a partir de un liderazgo basado en el diálogo y la construcción de consensos.
Lubetkin también hizo énfasis en la “necesidad urgente de revitalizar a las Naciones Unidas como el foro central para abordar los desafíos globales”. En su diagnóstico, la incapacidad del sistema internacional para responder de manera eficaz a amenazas transnacionales derivó en enfoques fragmentados que terminan afectando con mayor dureza a los países más vulnerables.
En ese contexto, el G77+China está llamado a desempeñar un papel constructivo en el fortalecimiento de la cooperación multilateral, no solo como un bloque de defensa de intereses, sino también como un espacio propositivo frente a los desafíos del siglo XXI.
El canciller uruguayo delineó ocho prioridades que marcarán la agenda del G77+China durante 2026. Entre ellas se destacan la reducción de las brechas entre países y la incorporación de indicadores económicos, sociales y ambientales más integrales para medir el desarrollo.
Lubetkin hizo referencia al concepto de “desarrollo en transición”, una noción que busca superar miradas lineales y reconocer las trayectorias diversas de los países en desarrollo. También subrayó la importancia de avanzar hacia una mayor representación de estos países en las instituciones financieras internacionales y en los bancos multilaterales.
En línea con el Compromiso de Sevilla, adoptado en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, Uruguay promoverá iniciativas orientadas a reforzar los mecanismos de cooperación y a debatir la reforma de la arquitectura financiera internacional desde espacios más inclusivos.