La directora Barrios adelantó que incorporarán la perspectiva de protección del sueño en la regulación del trabajo, a través de la discusión sobre la reducción del tiempo de trabajo que el MTSS impulsa en un grupo de trabajo del Consejo Superior Tripartito.
Caras y Caretas dialogó con la Dra. en Ciencias Biológicas Ana Silva, directiva de la Anciu, integrante del Núcleo Interdisciplinario y coordinadora de la actividad, para conocer en profundidad las propuestas. “Nuestros objetivo con estos seminarios que estamos impulsando es que la academia cumpla con su misión de integrar, acercar el conocimiento al gobierno, y la sociedad en una forma más proactiva”, comenzó. Para ello se identificaron “temas de producción de conocimiento en el país, que cuyo conocimiento sea importante para determinadas problemáticas en discusión o que preocupan al país todo”, argumentó.
En el Núcleo de Cronobiología Traslacional se estudian “los ritmos biológicos, los desajustes de estos ritmos en la vida urbana y las posibles consecuencias para la salud”, explicó. Allí participan profesionales de “muy distintas especialidades médicas como pediatras, ginecólogos, administradores en salud, endocrinólogos, así como otros profesionales de la salud, como la nutrición, enfermería, odontología, psicología y también arquitectos, economistas”, desarrolló.
“Nos pusimos a tratar de pensar juntos cómo elaborar documentos con las evidencias y recomendaciones para cambios de rumbo o incluso crear algunas políticas”, señaló. “Estamos más acostumbrados a escribir artículos científicos para divulgación dentro del medio académico” por eso compartirlo fuera “fue justamente el ejercicio de la traslación”, acotó.
¿Cronotipos y ritmo circadiano?
El cronotipo “es una preferencia individual de ubicar en un determinado horario las actividades más exigentes del día”, y el desajuste “con esa preferencia en forma crónicamente sostenida trae problemas para la salud”, precisó. “En la población uruguaya tenemos una tendencia hacia la nocturnidad, lo que nosotros llamamos cronotipos tardíos o dicho coloquialmente búhos”, evidenció.
“El sistema es muy plástico y la prueba está en que podemos realmente estirar nuestros horarios de trabajo, nuestras horas de vigilia y todavía seguir funcionando, pero los nuevos estudios epidemiológicos asocian estos desajustes con muchas patologías como las cardiovasculares, metabólicas, de salud mental, del desarrollo”, analizó. “Que eso esté pasando con nuestras infancias y adolescencias es algo que que preocupa y nos llevó a hacer algo más que escribirlo en artículos científicos”, destacó.
El concepto de “sistema circadiano quizás es una palabra difícil para decir reloj biológico, pero es un sistema absolutamente material”, aclaró. “Tiene un centro de comando en el cerebro ubicado en el hipotálamo, perfectamente identificado que es como un reloj central que espontáneamente va variando sus comandos y su actividad con el ciclo día-noche”, profundizó. “Tiene un comando que controla otros núcleos cerebrales y relojes periféricos que tienen también esta actividad”, complementó.
“Ese núcleo se sincroniza día a día con el ciclo luz-oscuridad. Es muy sensible, pero además necesita un buen contraste entre la luz del día y la oscuridad de la noche”, señaló. “Para quienes vivimos en ciudades eso se ha distorsionado mucho y no estamos sincronizando nuestro reloj con un buen estímulo contrastado entre luz y oscuridad”, apuntó.
En relación a los problemas de salud “es posible que una persona manifieste una disrupción circadiana, que se le pueda detectar y se le pueda diagnosticar y proponer soluciones como específicas”, dijo. En las disrupciones circadianas “siempre va a haber un trastorno del sueño, pero puede haber otros trastornos en las rutinas alimentarias y componentes de ansiedad, depresión”, resaltó.
Propuestas
Los tres documentos presentados “hablan del tiempo biológico, de la disrupción circadiana, de la desalineación de los ritmos, que pueden tener efecto por ejemplo en la salud ocupacional”, dijo. El primero está referido no solo “al trabajo en turnos, sino al trabajo en horario extendido, en horario no convencional, y después también animarnos a decir que la semana laboral no puede ser de más de 55 horas y no puede haber menos de 11 horas entre un turno y el siguiente que un mismo trabajador cumpla”, describió.
En el caso de los trabajos donde hay turnos rotativos “la rotación debería ser en sentido horario”; es decir, pasar de una semana “a la mañana, después tarde, y después noche” porque “es más fácil aclimatarse de esa forma”, enseñó. La observación se plantea porque en algunos lugares de trabajo donde existen estas rotaciones horarias, se realizan de forma antihoraria (primero el turno de la noche, luego el de la tarde, y por último la mañana).
En la presentación se planteó atender el riesgo de fatiga, y generar estudios en diferentes sectores de actividad sobre: sueño y fatiga, somnolencia, accidentabilidad e incidentes, ausentismo, desempeño y productividad.
El segundo documento estuvo centrado “en políticas de educación y en evidencia sobre el impacto del desalineamiento de los ritmos de sueño en infancias y adolescencias, con la escuela primaria y la educación secundaria”, recordó Silva.
Durante la charla se señaló que hay un problema con el entorno “que desincroniza” y lleva a dormir menos de lo necesario y en horarios tardíos, con alta exposición a pantallas, especialmente en la noche. Los horarios escolares tempranos no consideran el tiempo biológico, además en la actualidad se visualiza una menor exposición a la luz natural, y oportunidades limitadas de actividad física al aire libre.
La duración, ubicación (es decir, cuando sucede) y la regularidad del sueño tienen importancia en el desarrollo saludable. Como consecuencia se registran problemáticas de obesidad, alteraciones cardiometabólicas, dificultades cognitivas, problemas de regulación emocional, menor rendimiento académico en personas con mala calidad de sueño.
El tercer documento tiene que ver con el cuidado del sueño tanto en la atención de salud, así como su contemplación dentro de los estudios médicos y la práctica clínica. “Mantener saludable al sistema circadiano coadyuva a mejorar otras patologías”, reafirmó.
“Si tuviéramos cuidado del tiempo individual de cada paciente, del reposo nocturno, incluso en instalaciones hospitalarias, de administrar los medicamentos en los horarios que tienen mayor chance de hacer efecto o que tienen menor chance de dar efectos colaterales estaríamos haciendo medicina circadiana”, opinó.
En la presentación propusieron un plan de trabajo para capacitar al personal de salud, y aplicar esta impronta en la práctica clínica. Especialmente a través del carné de salud de menores de edad la atención al adulto mayor. Y recomendaron integrar estudios clave al Plan Integral de Atención en Salud (PIAS) del Ministerio de Salud Pública (MSP) y la medición de la melatonina (una sustancia clave en el sueño).
A su turno, el subsecretario Briozzo reconoció que el MSP no tiene un programa específico que trabaje sobre el sueño. El Hospital de Clínicas de la Udelar viene trabajando en el desarrollo de la Medicina del Sueño con un despliegue desde 1991. En ese año se fundó el Laboratorio del Sueño con apoyo de la Comisión de Investigación Científica de Udelar, y con la participación de las cátedras de Fisiopatología, Neumología, Neurofisiología y la Escuela Universitaria de Tecnología Médica.
En 1993 se instaló una policlínica de Trastornos Respiratorios del Sueño con participación de las clínicas de Neurología, Cardiología, Endocrinología, entre otras, y la Facultad de Odontología. En 2024 se creó una Unidad del Sueño para la evaluación de trastornos circadianos, que incluye a la Facultad de Ciencias y al Núcleo Interdisciplinario.
Para el acceso al diagnóstico se puede realizar por completo en hospitales de Montevideo, de forma parcial en hospitales del interior, y variable según el prestador de salud. Sin embargo, acceder a un tratamiento completo varía según los hospitales y prestadores de salud, y es parcial por el Banco de Previsión Social.
En el trabajo conjunto entre el Núcleo Interdisciplinario de Cronobiología y la Unidad del Sueño, recientemente surgió una Unidad de Salud Circadiana piloto, al amparo del Hospital Universitario, para el trabajo integral de estos asuntos.
Negociación colectiva
Caras y Caretas se comunicó con la Confederación de Cámaras Empresariales para conocer la postura del sector empresarial en relación a la propuesta de organizar el trabajo de forma diferente, para proteger la salud de los trabajadores y a la vez promover el rendimiento.
Desde la gremial empresarial señalaron que no participaron de la actividad y no tienen posición sobre este tema, aunque empezarán a interiorizarse de qué se trata. Dentro de la Confederación hay posturas diferentes sobre la discusión de la reducción del tiempo de trabajo, según señalaron “porque hay realidades distintas, no es aplicable de la misma manera y los impactos económicos pueden ser más importantes en un sector que en otro”.
Por su parte, el integrante de la secretaría de Salud Laboral del PIT-CNT, Gustavo Rosa, señaló a Caras y Caretas que vienen “trabajando hace años sobre la influencia que pueden tener largas jornadas de trabajo en la calidad de vida del trabajador, e incluso en cómo influyen en los accidentes”.
Rosa es técnico prevencionista, secretario nacional de Salud Laboral de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA) y uno de los representantes del PIT-CNT en el Consejo Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (CONASSAT). Un órgano tripartito presidido por el MTSS e integrado por el MSP, el Banco de Previsión Social, el Banco de Seguros del Estado (BSE), el PIT-CNT y las Cámaras de Industrias, y de Comercio y Servicios.
En general, “la reducción del tiempo de exposición a determinados contaminantes y factores de riesgo cambia la calidad de vida”, expresó. El PIT-CNT viene planteando “la revisión de la jornada de trabajo, así como los gremios particulares”, algunos sectores “como el metalúrgico, los plásticos y la construcción lo lograron”, valoró. Pero a nivel general “no hemos logrado que la contraparte empresarial entienda la necesidad de mejorar este aspecto”, resaltó el dirigente sindical.
Muchas empresas “no tienen la cultura de mejorar la organización de trabajo, hay empresas que les hemos solicitado, incluso en negociaciones, turnos en el día y no en la noche por el tema del sueño para descansar mejor pero son reacios”, lamentó.
“Hay lugares de trabajo que necesitan estar las 24 horas funcionando, en esos sitios muchos de ellos tienen reducción de jornada, el tema es mejorar los horarios rotativos”, reflexionó. “Hay muchos lugares que tienen turnos fijos, lo que también es perjudicial” para quienes trabajan a la madrugada “y hay estudios muy viejos de Comisiones Obreras, en España que plantea que trabajar años de noche envejece tu presencia física, por el cansancio”, denunció.
En cuanto a la prevención de accidentes, “la ley de 6 horas está instrumentada en los trabajos que son insalubres”, pero en general, “cuando estás con un factor de riesgo, cualquiera sea, el tiempo incide”, advirtió. “Cualquiera de los contaminantes, de los riesgos como el ruido, la vibración y la maquinaria pesada”, ejemplificó.
Con el “trabaja en plataformas o desde tu casa pasa mucho de estar atento al teléfono personal por fuera del horario”, criticó. Los ritmos de trabajo influyen en “la fatiga, la distracción y el cansancio”; cualquier actividad por “muchas horas llega un momento que te sobrepasa”, analizó.
“Un tema que no está estudiado que quizás tenga que ver con esto, es que a partir de cierta edad con estos ritmos de trabajo que venimos teniendo y cargas horarias empezamos a desarrollar otras patologías”, comentó. “En Europa las Comisión Obreras plantean un estudio de que la diabetes y la hipertensión tienen mucho que ver con la exigencia”, agregó.
“Los infartos cerebrales y de corazón tienen que ver con esta problemática, pero en el Banco de Seguros eso todavía no está contemplado”, cuestionó. En caso de sufrir un accidente cerebrovascular en horario laboral, “para el BSE no es un accidente de trabajo, y si sufriste un infarto del corazón por esa fatiga y cansancio, tampoco”, criticó.
En la secretaría de Salud Laboral del PIT-CNT “le vamos a dar para adelante a este asunto y vamos a tratar de mejorar, nosotros ya lo impulsamos como central sindical”, concluyó.
Ajustes sencillos
Consultada sobre si la regulación que la Intendencia de Rocha recientemente aprobó para proteger el cielo oscuro natural es en la dirección en la que debería ir el resto del país, la científica contestó que “hay que proteger la luz del día y estar en el ambiente exterior, recibir directamente esa luz solar, pero también hay que proteger la oscuridad de la noche”.
“La luz artificial que manejamos en nuestras casas, las pantallas hasta altas horas de la noche, están distorsionando y confundiendo a ese reloj biológico e impidiendo que circule normalmente”, advirtió. Al no sincronizar, “queda como si fuera en curso libre, sin el anclaje con el ambiente, se va desalineando y a largo plazo pueden ocurrir problemas”, evidenció. “Casi todos los celulares se pueden poner en modo noche, y baja la intensidad”; además, en las casas “no se debería abusar de la luz eléctrica blanca y brillante en la noche”, recomendó.