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Política presidente | gobierno | Astesiano

Serendipia

La necedad del presidente ha puesto al gobierno en jaque

Desde el 25 de setiembre todos los días somos sorprendidos por una nueva información que supera en gravedad a la anterior.

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Caras y Caretas Diario

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La necedad del presidente Luis Lacalle Pou al nombrar y mantener como su jefe de seguridad a un delincuente, que operó desde la Torre Ejecutiva y uso todos los privilegios del cargo en beneficio de no sabemos quién todavía, ha puesto al gobierno en jaque. Peor, lo que diariamente se informa muestra un deterioro institucional que debe preocuparnos a todos.

Miguel Molina, docente de Filosofía, escribió este mensaje que circula por Facebook. “Un pozo artesiano es una fuente artificial de agua que se obtiene al hacer una perforación hasta el nivel local de un acuífero que se encuentra entre dos capas curvadas, de modo que su boca se encuentra más abajo que los extremos del depósito de agua. Una vez abierto, el agua mana en forma ininterrumpida mientras los niveles relativos se mantengan. Es un invento francés, debe su nombre a la región de Artois, donde se excavaron los primeros de Europa hace como mil años”.

El pozo astesiano funciona igual, solo que lo que no para de salir es mierda. Es un invento uruguayo, aparentemente un descubrimiento de esos que se hacen por casualidad, lo que se llama “serendipia”.

Es tan acertada la definición de Miguel que ya casi todos hemos olvidado que el asunto Astesiano llegó a la opinión pública hace apenas dos meses y el tema eran unos pasaportes falsificados.

Desde ese 25 de setiembre todos los días somos sorprendidos por una nueva información que supera en gravedad a la anterior.

Aunque nadie duda que la situación ya pasó de ser una trama delictiva hasta convertirse en una crisis institucional.

Los chats

Primero fueron rusos comprando pasaportes legítimos con datos falsos obtenidos en el registro. Allí Astesiano servía de nexo con el escribano Álvaro Fernández para agilizar los trámites. Desde marzo la fiscal Gabriela Fossati investigaba la posible falsificación de documentos, hasta que de pronto se encontró al jefe de la eguridad presidencial y eso lo llevó a prisión preventiva.

Luego, en uno de los chats revelados por la diaria, Astesiano aparece reuniéndose con empresarios españoles que pretendían venderle a Uruguay equipamiento de seguridad. Y allí se habló de “comisiones”, que en lenguaje legal serían “coimas”.

Enseguida aparecieron los chats con un funcionario de la embajada de Emiratos Árabes en Buenos Aires, con quien ya había estado en contacto unos meses antes durante la visita de Lacalle Pou y una delegación de Presidencia a la Expo Dubái.

El funcionario explicaba que “la tercera persona más importante del gobierno de Emiratos va a visitar Uruguay”. El emiratí continuó con su explicación: “El presidente del parlamento va a encabezar una delegación parlamentaria (...) A él le gustaría tener el honor de mantener una reunión con el Sr. presidente. ¿Nos puede ayudar en hacer llegar esta solicitud?”.

“Claro que sí. Lo hablo y le comunico”, respondió Astesiano rápidamente. “Nosotros habíamos cursado una solicitud formal por vía cancillería, pero no recibimos nada aún. Ya le paso la info oficial”, explicó el funcionario de la sede diplomática en Buenos Aires, antes de compartirle un documento en formato PDF con todos los detalles de la visita.

Luego el senador Jorge Gandini desmintió esta información, señalado que “él y el senador colorado Germán Coutinho habían hecho la gestión ya que conocían al visitante por su participación en la Unión Interparlamentaria Mundial”. Pero en ningún momento Gandini hizo referencia a otra parte de ese chat que menciona un misterioso embarque de “pescado congelado” que fue enviado por valija diplomática y “debía llegar frío”.

Astesiano y el funcionario del gobierno de Emiratos Árabes habían tenido varios contactos por WhatsApp. Los primeros fueron a finales de febrero cuando el funcionario emiratí le pregunta a Astesiano si una “carga de pescado congelado” que se despachó en Dubái había llegado a Montevideo.

“Cuando estábamos en Dubái nos pidieron dirección y a nombre de quién. El presidente dio su dirección y puso mi nombre. Pero nunca nos dijeron que debíamos retirarlo en el aeropuerto. Siempre en Dubai dijeron que el paquete llegaba a la casa del señor presidente. La pregunta es ¿si está frío eso? Mandaríamos a retirarlo al aeropuerto”, escribió Astesiano en la tarde del 28 de febrero.

Al día siguiente, el funcionario árabe le hace un pedido: “La gente de protocolo en el aeropuerto va a intentar declarar las valijas como diplomáticas. Igual si usted también puede hablar, nunca está de más porque el avión debe estar por arribar”. Astesiano le responde un poco molesto: “Yo hablé todo, a ver qué pasa. Ahora reunido con el presidente. Anoche me dijeron vamos hacer todo lo posible”.

El emiratí le agradece y Astesiano le termina diciendo: “A la orden, ojalá tengamos suerte”. “Dios quiera”, concluye el funcionario de Emiratos Árabes en la mañana del 22 de marzo.

Hasta ahora nadie explicó por qué razón una carga de “pescado frío” enviado desde el Golfo Pérsico por valija diplomática debía llegar a la casa del presidente pero con el nombre de Astesiano.

Enseguida se conoció otro chat, en este caso con una persona cercana al empresario argentino Marcelo Balcedo qu35e cumple prisión domiciiaria en su residencia “El Gran Chaparral” ubicada en Playa Verde, Piriápolis.

Según difundió la diaria, el enviado del sindicalista argentino quería encontrarse con Lacalle Pou en Maldonado, antes de empezar a negociar el juicio en su contra.

“Mira que Fiscalía contestó la semana pasada y en cualquier momento empiezan a negociar el juicio… trata de meter la cabeza y NO quedar afuera. Tas avisado (Yo no te comenté nada, es todo muy reservado)”, se lee en la primera comunicación.

“A él le tiene que interesar porque también le hacen juicio a presidencia”, contesta Astesiano.

“Se come un garrón”, replicó el que hablaba en representación de Balcedo, quien le agregó más adelante que “quiere arreglar”.

“Apenas sepas avisale que tiene que ir a Punta del Este (reunión) y después a lo del Kia”, prosiguió el representante de Balcedo.

“Ok, dale”, respondió Astesiano.

“Movete que hay mucha guita”, afirmó el enviado de Balcedo.

Pero esta semana surgió algo mucho peor.

Otra vez la diaria informó que Marcelo Acuña, un militar uruguayo retirado, gerente de Vertical Skies, una empresa de “seguridad e investigaciones” que opera desde Estados Unidos, le encomendó a Alejandro Astesiano el armado de “fichas” con “información personal” sobre los senadores frenteamplistas Mario Bergara y Charles Carrera, según consta en uno de los chats de WhatsApp (el 798) que la Policía Científica logró recuperar del celular del exjefe de la seguridad presidencial.

El pedido llego dos semanas después que ambos legisladores, en representación del FA, presentaran una denuncia en Fiscalía sobre la adjudicación de la terminal de contenedores a Katoen Natie.

“Los quieren atar para que retiren la denuncia”, fundamentó en su pedido el exoficial del Ejército, en una comunicación con Astesiano del 18 de marzo. “Necesito todos los datos personales y vinculaciones que me puedas conseguir”, profundizó dos días después.

Entre febrero y setiembre, además, la empresa le pidió a Astesiano información sobre varios asuntos vinculados a la Torre Ejecutiva, como la compra de dos patrulleros oceánicos (OPV) para la Armada Nacional -un negocio millonario en el que tenía interés uno de sus clientes, la coreana Hyundai Heavy Industries-, la adquisición de aviones para la Fuerza Aérea Uruguaya y hasta detalles de una reunión que mantuvo en marzo el presidente Luis Lacalle Pou con el chino-canadiense Changpenz Zhao, fundador y CEO de Binance, uno de los sitios de compraventa de criptomonedas más importantes a nivel global.

El 4 de agosto, según lo que puede leerse en el chat 153, Astesiano recibió un mensaje, desde un número telefónico de Estados Unidos: “Estimado Sr. Alejandro, buenos días. Soy la jefa de Finanzas de Vertical Skies. Le solicito que me pase su nombre completo para poder efectuar la transferencia de la comisión acordada por la vía de Western Union”. Astesiano le manda sus datos y unos minutos después la funcionaria le manda un comprobante de la transferencia en formato PDF.

Los chats entre Acuña y Astesiano se extienden durante meses y muestran el interés de la empresa por vender tecnología y equipamiento militar a Uruguay. En particular pretendían vender equipamiento para la Armada.

“Ya se han retirado casi todas las empresas, quedan creo que solo 2 o 3. Claramente se nota que la licitación está dirigida hacia un comprador, así lo han entendido todos, por eso se han retirado. Una pena la imagen internacional”, dice Acuña.

“¿Qué tiene que cambiar?”, le pregunta Astesiano. El ex militar uruguayo le responde con un mensaje largo, con distintas consideraciones sobre la oferta china para desacreditarla.

“Te lo dije son una cagada y por un TLC se clavan. Te lo dije hace tiempo”, se queja el gerente de Vertical Skies, y agrega: “La semana que viene me arrimo y hablamos a ver qué va a salir para nosotros que seguimos a la espera de algo”.

Astesiano termina coincidiendo: “Yo (te) dije, todo pasa por ahí, (ahí) ves el lío interno. Es una mafia”, asegura en referencia al gobierno.

Pero las gestiones de Vertical Skies tuvieron algún suceso porque, según el sitio de compras oficiales, la empresa “ganó” tres licitaciones convocadas por el Ministerio de Defensa.

El diario La R dialogó con uno de los inversores que estuvo en contacto con Astesiano en el 4° piso de la Torre Ejecutiva, en la que el excustodia ofició de «presentador» de Aldo López, quien está al frente de Vertical Skies en Uruguay como gerente de negocios senior. Este hombre fue encargado de seguridad en la Asociación Rural del Uruguay entre enero de 2008 y setiembre de 2011.

«Astesiano me presentó a Aldo López de Vertical Skies, quien en ese momento estaba en su escritorio del 4° piso de Torre Ejecutiva. Pretendían conseguir 20 millones de dólares para la compra de drones militares. Dijeron además que iban a armar una empresa doméstica juntos para mantener esa actividad en Uruguay». Consultado sobre qué relación creía que existía entre Astesiano y Vertical Skies, respondió que «para mí (Alejandro) tenía como una obligación hacia Vertical Skies, él tenía que hacer algo a su favor, ayudarlos, con los drones o con otra cosa. Fueron relaciones muy cercanas entre ellos, con la idea de hacer un negocio juntos. ¿Por qué? Ni idea».

Según el diario La R, “dentro de los negocios que ya tenían concretados (según el documento), en el caso de Uruguay se señalaba la venta de drones de gran porte para la Fuerza Aérea de la ONU por US$ 25,9 millones con ejecución en octubre de 2021, drones de gran porte para UTE por 750.000 dólares (ejecución noviembre de 2021) mochilas para el ejército por 82.000 dólares (diciembre 2021) y carpas para el ejército de la ONU por 98.000 dólares con entrega a febrero de 2022. En el documento se asegura que estos negocios están en el 99% de ser concretados.

Se indican «otras licitaciones ganadas pendientes de recepción oficial», por 53 mil dólares en la Armada Nacional y el Ejército por máscaras de buceo, cámaras de video, equipos de comunicación y botas para el frío”.

El último chat, ahora difundido por el periodista Gabriel Pereyra, revela que un tal Adrián de seguridad de La Tahona, presumiblemente el responsable de la seguridad del barrio privado donde vivió el presidente y residen ahora su exesposa y sus hijos, le envía un mensaje a Astesiano señalando. “Tengo información sobre Mario Layera, si te interesa, llamame”.

Enseguida recibe como respuesta: “Sí, claro”.

Layera se había desempeñado como director nacional de Policía durante el ministerio a cargo de Eduardo Bonomi, luego del fallecimiento de Julio Guarteche. Durante la campaña por el referéndum que buscaba anular 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), Búsqueda publicó una carta en la que el ex jerarca llamaba a votar por la anulación y se posicionaba en contra de las disposiciones en materia de seguridad pública propuestas en la LUC, sustentadas, según Layera, “en el miedo”.

Adrián le envía la localización de otra persona llamada Hernán, tal vez oficial de Policía porque lo ubica en “Zona Operacional 2, Ciudad de la Costa frente a Géant”. “Él está a las órdenes, obvio cuidándolo”.

Al otro día Astesiano envía el siguiente mensaje a Hernán: “Buen día, dice Luis que si tiene algo para llevarme algún informe, foto, lo que sea, me dijo que destaque que es súper reservado, esto solo los cuatro sabemos del encuentro”.

El presidente

Esta semana el presidente pretendió pasar a la ofensiva y acusó a “una práctica periodística con tintes políticos” y al intendente de Canelones, Yamandú Orsi, “por dar manija”.

Sigue sosteniendo que “es un garrón”, aunque “parte de un error, que es el nombramiento mío”, dijo el miércoles.

Pero a la vez preguntó: “¿Qué tiene que ver el gobierno?”.

Parece no haberse enterado aún que las gestiones y reuniones de Astesiano se hacían en la Torre Ejecutiva, sede del gobierno; que el principal involucrado era un funcionario público nombrado directamente por él y que el sueldo se pagaba con dineros públicos.

Las reuniones no se hacían en la cantina del “Chinchulín”.

Pero por si esto no fuera suficiente, en la trama son indagados varios jerarcas del ministerio del Interior, ya fue formalizado un funcionario de cancillería y pronto lo será otro y que hay funcionarios del Registro involucrados en las maniobras.

Y lo peor: el nombre Luis aparece reiteradamente en los chats y en situaciones que deben ser investigadas. ¿Luis es el presidente? Todos lo presumen, pero aún no se probó.

Además se debe explicar por qué alguien, que dijo estar sentado en su silla de playa esperando la llamada del presidente, recibía tantas solicitudes de gestión por asuntos que nada tenían que ver con su cargo.

La fiscal

Hace una semana la fiscal a cargo del caso, Gabriela Fossati, señalaba su pesar por “la nula” colaboración de los organismos involucrados, y mencionaba expresamente al Ministerio del Interior, al de Cultura, a la cancillería y a Presidencia de la República.

“Acá hay una parte que no colabora para aclarar y otra que quiere sangre por razones políticas. A nadie le interesa la justicia”, expresó.

Por eso es difícil comprender que ahora diga que “Presidencia es la única institución que ha demostrado colaboración”.

Antes, en la audiencia judicial que concluyó con la extensión de la prisión preventiva para el exjefe de seguridad, Fossati dijo que “no hay que olvidar que (Astesiano) era una persona que colocó en un lugar difícil nada más y nada menos que al presidente de la República, quien ha manifestado dolor, ha manifestado lo que le ha implicado”.

En las últimas horas la fiscal ha sido severamente cuestionada en diferentes ámbitos por su decisión de aceptar una solicitud del Ministerio del Interior para excluir de la carpeta de la investigación todos los chats que Astesiano mantuvo con Lacalle Pou.

“El requisito que me indicaron desde Presidencia para hacer una entrega voluntaria (del celular) es que no estuvieran los mensajes del presidente con Astesiano y teniendo en cuenta su investidura, y que era una entrega voluntaria, me pareció sumamente razonable”, dijo Fossati a El Observador.

Lacalle aseguró que “no hubo un acuerdo con la fiscal. Nunca hablé con la fiscal, ni hablé antes ni he hablado ahora”, sostuvo. No obstante, el mandatario reconoció más tarde que sí sabía que “el ministro del Interior (Luis Alberto Heber) transmitió la preocupación de la reserva de las conversaciones privadas, familiares, personales en el celular de Astesiano”.

Con lo que sabemos hoy la decisión de la fiscal puede resultar incomprensible. Pero tiene un atenuante, ya que esa solicitud se hizo cuando el tema parecía ser solo los pasaportes.

La situación mereció un breve comunicado de la Fiscalía General de la Nación que contiene dos claros mensajes: 1) “De acuerdo con los más altos estándares internacionales, se garantiza en todos los casos la preservación del derecho a la intimidad de las personas, que puede verse afectado en el marco de la interceptación de las comunicaciones o de la incautación de los dispositivos electrónicos” y 2) “En cada caso concreto, la decisión de qué información incorporar a la carpeta de investigación y qué información desechar corresponde únicamente al equipo fiscal que lleva adelante la investigación, de acuerdo con el principio de independencia técnica”.

La fiscal resolvió abrir una segunda causa para investigar el contenido de los chats del exjefe de seguridad de Presidencia, Alejandro Astesiano, que no están vinculados a la causa sobre la organización criminal que se encargaba de falsificar documentación para que personas rusas pudieran obtener cédula de identidad y pasaportes uruguayos.

Pero los chats que mantuvo con el presidente no estarán.

El ministro

Con casi toda la cúpula policial indagada y con chats que revelan el uso abusivo de estructuras públicas, la situación del ministro del Interior, Luis Alberto Heber, parece ser insostenible.

Todo el mundo sabe que Heber es amigo personal del presidente y uno de los máximos dirigentes de la 71. Por eso parece difícil que sea sustituido.

Aunque el fango se acumula alrededor del ministerio.

Un solo dato sirve para mostrar la dualidad de criterios. Esta semana sancionó a dirigentes del sindicato policial de Maldonado con un sumario administrativo y la retención del 50% del salario. “La irregularidad” cometida fue denunciar públicamente que gran parte de los chalecos antibalas en uso están vencidos.

En cambio mantiene en sus puestos, sin ninguna sanción, al subdirector Nacional de la Policía; al director ejecutivo, al jefe de Inteligencia y al responsable de controlar a las empresas de seguridad, todos citados a declarar en Fiscalía y según los chats conocidos, al borde de la formalización.

Ellos son los responsables de parte del personal que debe trabajar para la fiscal Fossati.

El miércoles el ministerio emitió un comunicado que expresa: “Frente a trascendidos de prensa que denuncian supuestas situaciones de privilegio y espionaje realizado por el exjefe de la custodia presidencial, Alejandro Astesiano garantiza que no realiza ningún tipo de espionaje a representantes del pueblo”.

Sin embargo, a renglón seguido reconoce que “hay varios ingresos a la ficha del senador Carrera. El ministerio informa que uno de ellos se dio el 22 de abril de 2022 por parte de un subcomisario, que trabaja en el área de Crimen Organizado, que realizó un control de trámite, ya que Carrera había realizado una denuncia por haber sido difamado en redes sociales”. Posteriormente, se dan dos ingresos por parte de una fiscal, a quien el ministerio no identifica: el 11 y el 26 de agosto de 2022. Sobre estas revisiones, la cartera no realizó más precisiones.

Dos días después, el 28 de agosto de 2022, “ingresó una funcionaria de la Dirección Nacional de Migración con asiento en Aceguá y como el ingreso no tenía justificación alguna, se dispuso la realización de un sumario con separación del cargo, tomando las medidas disciplinarias correspondientes en todos los casos en los que se ingresa sin justificación al SGSP”.

La situación

Todo el país, menos los fanáticos y tres senadores blancos, es consciente de que nos encontramos frente a una crisis institucional extremadamente grave.

Hay mucha información que es urgente investigar. Demasiadas gestiones para privados, demasiados negocios, demasiado abuso.

Que se usen recursos públicos para investigar a parlamentarios de la oposición es algo nunca visto. Ni en dictadura, porque no había legisladores de oposición.

O que se usen esos mismos recursos para investigar a particulares sobre los que no pesaba ninguna causa judicial.

Todos olvidaron que las pesquisas secretas están prohibidas.

El presidente parece no comprender el lío enorme en que se metió solo.

Y tiene un ministro que lo ayuda poco. Que ante una crisis debería ser el fusible a cambiar.

Ahora saltan voces internas que gritan “hay que cuidar al presidente”.

¿De quién? Pues todo parece indicar que de ellos mismos.

Porque al final Astesiano era más conocido que Suárez.

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