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Política

Blancos pillos

La oposición bloqueó del discurso de Orsi en la ONU y marcó la agenda con sus críticas

Yamandú Orsi defendió ante Naciones Unidas la paz, el diálogo y el multilateralismo, pero la oposición desplazó el foco.

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Caras y Caretas Diario

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Yamandú Orsi llegó a la Asamblea General de Naciones Unidas con un mensaje centrado en la paz, el diálogo y el multilateralismo. Pero en Uruguay, buena parte de la discusión posterior quedó atrapada en aquello que el presidente no dijo.

En su segundo discurso ante ese organismo desde que asumió la Presidencia, Orsi reivindicó la paz como una condición necesaria para que las personas puedan vivir, trabajar, educar a sus hijos y proyectar su futuro sin miedo. Para Uruguay, sostuvo, la paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino una “construcción permanente” en la que cada generación tiene la responsabilidad de preservar lo construido.

“No puede haber una paz para unos y otra paz para otros. No hay sufrimientos que importen más porque ocurren más cerca, ni vidas que valgan menos porque nacieron en otro territorio”, afirmó.

El mandatario también defendió el papel del multilateralismo y de Naciones Unidas, reivindicó la participación uruguaya en las misiones de paz y sostuvo que los conflictos internacionales no necesariamente se resuelven tomando partido por uno de los lados.

“No creemos que posicionarse de un lado o del otro de una guerra, de una confrontación contribuya necesariamente a resolverla. Muchas veces, por el contrario, profundiza esas divisiones”, señaló.

En su intervención, Orsi mencionó las guerras, el terrorismo, el crimen organizado, la desigualdad, las tiranías y los desplazamientos. También hizo referencia al “sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”.

Ese pasaje terminó convirtiéndose en el principal eje de la repercusión política en Uruguay.

Lo que dijo Orsi

El presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, fue uno de los primeros en cuestionar la intervención. Recordó que Orsi había convocado previamente a los partidos políticos para intercambiar sobre la posición que Uruguay Yamandú Orsillevaría a Naciones Unidas y afirmó que desde el Partido Nacional se le había planteado hablar sobre democracia y elecciones libres en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

“Nicaragua y Venezuela no aparecieron, y de Cuba eligió hablar del bloqueo”, cuestionó Delgado.

El dirigente blanco sostuvo además que la convocatoria realizada por el gobierno tenía como propósito construir una política exterior de Estado. “Si se llama a todos los partidos para escuchar, no puede ser simplemente para pedir opiniones y después terminar diciendo lo mismo que ya decía su partido”, afirmó.

Para Delgado, el resultado fue “mucho mensaje para la interna y muy poca política de Estado”.

Desde el Partido Colorado, el senador Andrés Ojeda también cuestionó que Orsi destinara parte de su discurso al bloqueo contra Cuba. Según planteó, ese asunto no se encuentra entre las prioridades de Uruguay y sostuvo que el país debería concentrar su mensaje internacional en cuestiones como la atracción de inversiones y la generación de empleo.

La discusión terminó desplazando así el contenido general del discurso presidencial. La paz, el multilateralismo, el derecho internacional y la necesidad de encontrar soluciones diplomáticas a los conflictos quedaron relegados frente a una disputa sobre qué gobiernos latinoamericanos debían ser mencionados y de qué manera.

Orsi tuvo que explicar su propio discurso

La polémica fue tal que, a su regreso, el presidente tuvo que salir a explicar qué había querido decir en Naciones Unidas.

“No hablé del régimen cubano”, respondió Orsi ante las críticas. Explicó que su referencia estaba dirigida a los efectos de los bloqueos económicos y que en su intervención había hablado de “señales que no son tan buenas, como la del terrorismo, las guerras, la desigualdad extrema y los bloqueos económicos férreos”.

La aclaración presidencial muestra hasta qué punto la discusión doméstica terminó concentrándose en una parte específica de una intervención que había sido presentada desde Presidencia como una defensa de la paz, el diálogo y el multilateralismo.

En el texto difundido por Presidencia, el eje aparece con claridad: Uruguay se presentó ante la comunidad internacional como un país comprometido con la paz y el derecho internacional, con una concepción de la paz que va más allá de la ausencia de conflictos armados y apunta a generar condiciones para una vida digna.

Pero la agenda política interna tomó otro camino.

¿Cortar el diálogo con la oposición?

El episodio terminó provocando una nueva escalada. El diputado del Partido Independiente Gerardo Sotelo reclamó que la oposición tome distancia del presidente y que la Coalición Republicana mantenga con Orsi “únicamente los vínculos que la Constitución prevé”.

Sotelo sostuvo que, después de lo ocurrido en Naciones Unidas y del episodio de las camionetas, “va siendo hora” de que la Coalición Republicana y sus líderes adopten esa postura.

“Basta de prestarse a sus paripés y seguir haciendo el papel del pavo, creyendo que así se sirve mejor a la democracia”, afirmó, en referencia a las instancias de diálogo mantenidas entre el gobierno y los partidos de la oposición.

Su planteo lleva la discusión un paso más allá de la crítica de Delgado. Ya no se trata solamente de cuestionar el contenido del discurso presidencial o de reclamar que determinados asuntos sean incluidos en la política exterior uruguaya. Sotelo pone en cuestión la propia conveniencia de continuar participando en las instancias de intercambio político promovidas por el gobierno.