Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Política Maldonado |

entre el cielo y el infierno

Los subterráneos de Maldonado

Maldonado esta lleno de ricos y famosos, todo se mide en decenas de millones de dólares. Ellos siempre encuentran votos o excepciones edilicias e impositivas. En cambio para los pobres el dinero nunca alcanza.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

El viernes pasado a la mañana Marcos de 28 años y Agustín de 23 estaban bajo una improvisada carpa de lonas y nylons en medio de un bosque y tupida vegetación cercano al cementerio de la ciudad de Maldonado.

Esa misma mañana una empresa contratada estaba talando árboles en ese monte para construir un fraccionamiento. A media tarde un vecino que juntaba leña se encontró con la carpa a la que le había caído arriba parte de un árbol. Cuando se acercó vio que había un cuerpo.

Inmediatamente avisó a la policía quién apenas llegó al lugar encontró que eran dos personas las que habían muerto a causa del golpe sufrido. Ambos estaban envueltos con frazadas y grandes bolsas de nylon y tapados con algunos cartones.

Nadie los había visto allí y ni siquiera un fueguito tenían para soportar la fría jornada. Los dos estaban en situación de calle, padecían de adicción a drogas y carecían de antecedentes. No tenían problemas con nadie.

Después un vecino contó que uno de ellos oficiaba de cuidacoches en un centro comercial ubicado sobre la avenida Leandro Gómez.

Uno estaba en la nómina del Mides ya que en algún momento pasó por el albergue. Del otro no hay ningún registro. Ni siquiera se sabe si fueron contabilizados por el censo.

Pero la tragedia no terminó allí.

El lunes la familia de Agustín le dio sepultura, o eso creyeron porque después se enteraron que por un error, no se sabe de quién, el cuerpo que habían enterrado no era el de su hijo, sino de otro persona que aguardaba ser reconocido en la morgue local.

Recién el miércoles pudieron darle sepultura a Agustin, aunque previamente hubo que exhumar el otro cuerpo.

No pudimos confirmar si alguien reclamó el cuerpo de Marcos, la otra víctima de la tala.

Eran pobres, adictos, vivían en la calle. No se conocen sus peripecias familiares o personales, pero seguramente en algún momento tuvieron sueños y esperanzas, amaron a alguien.

Hasta que la rama de un árbol terminó con todo. Con su tragedia actual también. Fue un desgraciado accidente, no existe duda.

Tal vez como todo en su vida. Hasta ser sepultado dos veces en 48 horas..

La pobreza que roe el alma

A los que tenemos una cama cómoda, una ducha caliente, un plato de comida y un par de camisas, nos cuesta entender por qué una persona puede vivir en la calle en noches atroces de frío, comiendo lo que requecharon en el contenedor de basura, sin bañarse en meses y con la misma ropa siempre, generalmente desabrigados.

Hace más o menos un año conté acá esta historia que creo oportuno reiterar.

Una noche de invierno salí a tirar la basura, un hombre revolvía el contenedor. “Disculpe señor”, dijo y se corrió a un lado.. ¿Disculpe? ¿por qué debería disculparlo?

“Perdón”, dijo e hizo una pregunta que fue como una trompada en el pecho….”¿hay algo de comida en esa bolsa? ….Tiene una edad imprecisa de entre 40 y 50 años, aunque tal vez sea más joven. En esa noche helada apenas lo abrigaba un buzo raído.

Le contesté que no había nada que le sirviera, Miré hacia el supermercado y estaba cerrado. Solo atiné a extenderle unos pesos que tenía en el bolsillo. “No, señor, no se preocupe, gracias”. dijo.

No se vaya, espéreme acá, dije.Le traje una campera, metí los pesos en uno de los bolsillos y vi una sonrisa, “Ahh gracias, dijo, esto si le acepto porque el frio es duro”.

¿Dónde vive? le pregunté con la confianza que permitía el momento. “Dónde me agarre la noche”, contestó. “¿Tiene un cigarrillo, me convidaría?”, preguntó. Percibí que podíamos seguir hablando.

¿Hace alguna changa? pregunté….”Y a veces junto y vendo hongos”, pero la zafra es cortita. A veces alguna persona me pide que le limpie un terreno. Otra cosa no puedo hacer porque no tengo herramientas. Ahora….míreme….¿usted me daría trabajo? Hace más de un mes que no me baño, no tengo ropa, no tengo una dirección”.

Y siguió. “yo no soy de acá soy de Cerro Largo, vine a trabajar de mozo justo el verano antes de la pandemia, con la promesa de que tendría trabajo todo el año. Pude alquilar una piecita. Pero un año después la empresa cerró, el dueño se fue y no nos pagó nada. Tuve que salir de la pieza, en mi departamento no tengo ni familia y acá ya no había trabajo. De ahí en más todo fue barranca abajo, entonces me rebusco como puedo. Pero mucha gente me ayuda”.

Un par de días antes se habian incendiado cuatro ranchitos en el asentamiento Los Eucaliptus de la capital de Maldonado. El fuego destruyó todo y afectó a otras dos viviendas precarias. Varios niños quedaron en la calle.

“Fue horrible ver a esos niñitos llorando en medio de la helada noche”, me dijo un bombero conmovido. “Nos estamos acostrumbrando a estas tragedias a las que siempre llegamos tarde, aunque respondamos rápidamente. Pero esos ranchitos están hechos con materiales muy inflamables que arden en segundos”.

El lunes ya había mucha gente organizando una campaña de solidaridad e incluso la directora de la UTU de Cerro Pelado, barrio cercano al asentamiento, ofreció lugar para acumular donaciones.

Ese mismo día se pudo leer en las redes comentarios espantosos, que no eran de trolls sino de alguna gente que conozco.

“Hubieran dejado que ardiera todo, asi nos sacamos a esos pichis de arriba”, escribió uno de ellos. Y enseguida se sumaron en el mismo tono varias decenas de comentarios.

Desde febrero pasado está desaparecida María de los Angeles Colinet, de 29 años, madre biológica del hijo adoptado por Giuseppe Cipriani y su pareja Nicole Minetti. Era adicta, pobre y estaba sola.Nadie la busca.

De noche por las calles del centro de Maldonado deambulan decenas de personas que parecen zombies. No tienen ningún destino, solo buscan algo para comer y algo que llevarse para vender y conseguir la dósis imprescindible. Y si tienen que lastimar a alguien lo harán sin remordimientos.Porque en el fondo ni su propia vida les importa.

Cuando se cansan, se tiran donde estén algo cubiertos.

La gente les tiene miedo. Pero no son todos iguales.

Había un flaco que sin pararte decía…”amigo, ¿tendrás una monedita o un cigarrito?-----Si le dabas, te regalaba una flor de papel que él mismo hacía.Y si no le dabas decía…”gracias igual amigo, que tengas un lindo día”.

Una vez lo invité con un café y un sandwich y le dije….dale, contame por qué estás en la calle, por qué no laburás….Respiró hondo y dijo… ¿estás seguro que querés saberlo?....Mientras hablaba se le caían las lágrimas. Nunca sabré si lo que contó era verdad o mentira, aunque sonaba creíble. Tenía 24 años pero parecía de 40.

Cuando terninó yo estaba tan abrumado que me terminé preguntando que hubiera hecho en su lugar.

Hace decenas de años contratamos expertos, pagamos estudios, hacemos consultorías, creamos organismos, debatimos asignaciones presupuestales, pero en el fondo nada sabemos sobre la pobreza. O en todo caso lo único que sabemos son números.

Algo está muy mal en Maldonado

En este departamento lleno de ricos y famosos todo se mide en decenas de millones de dólares, desde el déficit que dejó Enrique Antía, hasta las rimbombantes inversiones de Cipriani, Groskopf y ahora de uno de los Macri.

Ellos siempre encuentran votos o excepciones edilicias e impositivas.

En cambio para los pobres el dinero nunca alcanza.

La directora de Convivencia Ciudadana, Adriana Graziuso, dijo que la intendencia aportará un millón de pesos por año para que los recien liberados de la cárcel puedan volver a sus departamentos de origen. En fin.

Hace unos meses Ruben Pereira, propietario de la Parrillada Ruben una de las más antiguas de Maldonado, preocupado por el crecimiento de la inseguridad, la gente en situación de calle y como eso estaba afectando todas las actividades ciudadanas, decidió hacer una convocatoria pública a autoridades, comerciantes y vecinos para discutir entre todos qué hacer.

Ruben es un tipo muy querido en Maldonado, que conoce la pobreza porque la vivió, muy solidario, tanto que en plena crisis del 2002 le dío de comer a medio día y de noche durante meses a 40 niños.

“Este no es un movimiento político.partidario, no es contra nadie, es a favor de todos. Primero porque es muy doloroso ver tanta gente con hambre, con adicciones, sin recibir ninguna asistencia. Luego porque eso nos está afectando a todos, la gente ya no sale de noche, tiene miedo”, dijo Pereira.

Mucha gente respondió a su convocatoria, desde el intendente Miguel Abella, el jefe de Policía Victor Trezza, la directora departamental del MIDES, Paula Caballero, cámaras empresariales, dirigentes políticos de todos los partidos y muchos vecinos.

Pero nada parece ser fácil porque Maldonado no es como todos creen. Y Ruben lo sabe bien.

Si bien el departamento tiene uno de los índices más bajos de pobreza general, la tasa de pobreza infantil es de las mas altas del país y creció exponencialmente entre el 2020 y el 2024.Según el INE la pobreza infantil en Maldonado se sitúa en torno al 8,28% en menores de 17 años, registrando un marcado contraste por edades y un fuerte crecimiento estructural en los últimos años.

Aunque Maldonado mantiene uno de los índices de pobreza general más bajos de Uruguay, la niñez se consolidó como el sector más afectado dentro del departamento.:

Menores de 17 años: Registró un aumento sostenido, pasando del 4,82% al 8,28%.

Primera infancia (hasta 5 años): Es el segmento más crítico a nivel departamental, alcanzando el 11,08%.

Niñez (de 6 a 12 años): Fue la franja que sufrió el mayor incremento porcentual, duplicándose hasta un 7,49%.

Adolescencia (de 13 a 17 años): Se posiciona en un 7,04%.

Los análisis sociales advierten sobre un fenómeno de "infantilización de la pobreza" local: Por cada adulto en situación de pobreza en Maldonado, existen cuatro menores de 17 años en la misma condición. Existe un más que evidente contraste entre la infraestructura de alta gama del departamento y la vulnerabilidad de los barrios periféricos

Por otro lado Maldonado es el segundo departamento, después de Montevideo, con la tasa de suicidios más alta de todo el país: 20 casos cada 100.000 habitantes.

La mayoría de los suicidios recientes se concentran en personas jóvenes y adultas de entre 18 y 45 años.

Alguien o algunos o muchos, no están leyendo estos números ni hacen un esfuerzo por entender la realidad de un departamento que ante la opinión pública aparece como próspero y pujante, pero 4 de cada 10 niños están en situación de pobreza extrema y decenas de jóvenes se suicidan.

O sea el problema está mucho más allá de la gente en situación de calle.

Tal vez el mayor problema sea el modelo de sociedad que se ha desarrollado aquí. Un lugar donde a pocos conmueve que una rama de árbol aplaste a dos jóvenes pobres, que nadie busque a una mujer pobre desaparecida, que muchos deseen que un incendio queme “a todos los pichis”, que se viva tan ensimismado con ganar dinero que no hay ni tiempo ni espacio para oir a alguien que lo necesita.

Temas