Gonzalo Fierro, uruguayo, de 35 años , de profesión empresario y sin antecedentes, era el jefe de la banda que recibió unos 400 kilos de droga en un campo cercano a Fray Bentos.
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Fierro vivía frente al puerto del Buceo, en el edificio más lujoso de la rambla capitalina. Allí un departamento de dos dormitorios vale unos 750.000 dólares. Además tenía una lancha amarrada en el Buceo y cuyo valor oscila los 25.000 dólares.
El fiscal de Lavado de Activos, Enrique Rodríguez, investigará la posibilidad de de que esos bienes y otros sean producto de la actividad delictiva de su propietario. Por lo pronto, se supo que Fierro no está inscripto ni en el BPS ni en la DGI.
¿Era esta su primera operación o intervino en otras? ¿a quién más está vinculado en Uruguay y Argentina? son preguntas que tiene la fiscalía.
El hombre fue formalizado en juicio abreviado y la justicia lo condenó a 6 años de prisión.
Junto a él fueron formalizados y condenados los otros integrantes de la banda. por diferentes delitos vinculados al tráfico ilícito de estupefacientes.
Matías Geymonat a 6 años de prisión; Eduardo Bentos y Carlos López a tres años y Carlos Corbo a dos años.
La justicia decomisó 218.800 pesos y 6.954 dólares, un camión y una camioneta, que fueron entregados a la Junta de Drogas. Además la policía incautó varias armas cortas y largas.
Los nuevos miembros del crimen organizado uruguayo ahora son jóvenes educados que provienen de sectores acomodados de la sociedad.
Un guerra perdida
La guerra contra las drogas estaba perdida antes de empezar y lo sabe todo el mundo. El drama son las muertes que acumula y la secuela de corrupción que genera.
La semana pasada, en el puerto de Amberes, se incautaron 2.160 kilos de cocaína, escondida debajo de cajas que contenían budines de pan. El contenedor había sido escaneado en el puerto de Montevideo pero según las autoridades “las imágenes no permitían ver lo que había debajo de esas cajas”.
El puerto de Montevideo es un colador. Por aquí han pasado decenas de toneladas de cocaína, de las que se han incautado solo unas 20 toneladas y casi siempre en el exterior.
Solo cuenta con un scaner que ha estado roto mucho tiempo y para peor cada vez que sucede, avisan públicamente.
Pero hoy El Observador agrega un dato más que revelaría un acto de corrupción en la Aduana.
La abogada Natalia Oquendo, que estuvo al frente de la Oficina Regional de Enlace de Inteligencia de la Dirección Nacional de Aduanas, presentó una denuncia por acoso laboral y racial contra el director nacional Jaime Borgiani y otros funcionarios.
La funcionaria también denunció en fiscalía que “en febrero del 2020 hubo una filtración de información desde su dependencia en el caso del empresario Martín Mutio, actualmente en prisión por enviar 4.500 kilos de cocaína hacia Hamburgo”.