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Política electoral | pobreza infantil | Dios mercado

Rezando al Dios mercado

Para empezar este ciclo electoral... sin confusiones

Para discutir en tiempo electoral: ¿Los economistas serán el opio de los pueblos? ¿Cómo deben abordarse temas como el espacio fiscal o la pobreza infantil?

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Parece casi un consenso nacional que hay que terminar con la pobreza infantil. Hay, sin embargo, distintos énfasis en los diferentes actores políticos que hablan de ello.

Los hay progresistas que nos advierten que el espacio fiscal que dejará este gobierno es muy acotado para la cantidad de cosas que hay por hacer. Otros del mismo lado nos dicen que si fueran o fuéramos gobierno bajaríamos en un período cinco puntitos la pobreza de los niños y adolescentes.

Hay otros compañeros que suben la apuesta y dicen que la pobreza es multicausal, aumentando el potencial gasto que aparejaría encontrar una solución; otros y otras nos dicen que el problema es la desigualdad, la vivienda precaria e insalubre, la ausencia del Estado en los asentamientos, la composición familiar de los niños pobres, la desocupación de los jóvenes, especialmente los más pobres, el abandono escolar, los cuidados, los chicos discapacitados, los hogares monoparentales, los padres presos.

En la vereda de enfrente también se percibe la pobreza infantil. Sin embargo, nadie cree que honestamente alguno de la llamada Coalición Republicana nos vaya a aportar una respuesta que nos aproxime a una solución.

María Dolores y Sténeri

María Dolores Benavente es una talentosa economista neoliberal. Ella nos recuerda que no hay espacio fiscal para la pobreza infantil, ni para la vivienda social, ni para la educación, la salud y la seguridad pública. Dice que para poder poner en el orden del día la solución de estos problemas hace falta despedir 100.000 empleados públicos, reducir el déficit fiscal, eliminar regulación y trabas burocráticas, abrir nuevos mercados, entrar en el Acuerdo Transpacífico y hacer una reforma laboral que reduzca derechos de los trabajadores. Advierte, sin embargo, que no hay gobierno que se atreva a adoptar ni siquiera alguna de estas acciones porque no hay voluntad política.

Recuerda, además, respondiendo a su voluntad de ajuste insaciable, que no hay gobierno que esté dispuesto a asumir el costo político de un ajuste del 10 % de Producto Bruto Interno que de todas maneras sería probablemente insuficiente.

Otro prestigioso economista del neoliberalismo y académico de la economía tiene más fe que Benavente. Él da por descontado que hay necesidad de abatir la pobreza infantil y sugiere que todos asuman que hay que adoptar más o menos las mismas orientaciones que sugiere con tenacidad y algún relativo éxito, desde hace 20 años, María Dolores.

Maria Dolores y Sténeri piensan más o menos como Milei pero con otras “ maneras”.

Venerar al Dios mercado

El “partido de los economistas” parece sólidamente unido en su actitud de venerar a Dios y al rey; Dios es el mercado y el rey es el equilibrio de la macroeconomía y el “espacio fiscal”.

No tenemos fracturas aunque se perciben algunos matices. El “espacio fiscal”, según el consenso de la Academia de Economía, es la condición necesaria para universalizar el bienestar de nuestra sociedad, mejorar la educación, la salud, la justicia y la calidad de la democracia. Quizás también la seguridad, aunque es condición imprescindible para el combate al narcotráfico, el lavado de dinero, la violencia de género y hasta la garrapata.

El espacio fiscal siempre es estrecho, y cuando se expande, es para favorecer a los “malla oro”. Ahora, por supuesto, el próximo gobierno, heredero del “ajuste” de estos cinco últimos años, heredará un estrecho espacio fiscal y un gigantesco pozo de malestar ciudadano, silencioso, discreto, medido, como somos los uruguayos, pero en el que se vislumbra la punta del iceberg, violencia en las calles, en el fútbol, en los hogares, en los jóvenes, en el tránsito…

Asumamos como Maria Dolores Benavente que el espacio fiscal es estrecho. No amenacemos con la “posibilidad”, porque la escasez de recursos es un hecho y los problemas que nos agobian y que nos impiden despegar como país y como sociedad son mucho más grandes que los recursos disponibles según los patrones que nos adjudican las calificadoras de riesgo.

¿Qué decía Ricardo Pascale?

Ricardo Pascale, un economista recientemente fallecido, un académico colorado y batllista, nada que ver con un marxista ni un “radical”, hablaba en sus últimos escritos, publicados pocas semanas antes de su lamentable fallecimiento, de que habíamos vivido de espaldas al futuro. Sugería, más bien reclamaba, destinar más recursos a la investigación científica y la innovación.

Conversando con Pascale unos días antes de morir, Ricardo admitía que con semejante cantidad de niños y jóvenes en situación de pobreza no podríamos ponernos de cara al futuro. No me hablaba de “espacio fiscal” aunque era obvio que sería escaso, hablaba si acaso de necesidad, obligación moral, responsabilidad social e imperativo estratégico.

La pobreza es la madre de los problemas de esta sociedad y, hablando de pobreza, la pobreza infantil es lo que se percibe como más ostentosa. La pobreza infantil es el ancla para el desarrollo y, lo más grave, su persistencia, su agravamiento y su extensión, la ha vuelto estructural.

La pobreza infantil es hija de la pobreza de sus padres y madres, de la desestructuración de sus familias, de la desocupación, de los bajos salarios, de la ausencia de políticas sociales que ataquen ese problema y de la ausencia de recursos destinados a la vivienda social, la educación, la salud y la seguridad pública.

Hija de su tiempo, la pobreza infantil lleva en su vientre el atraso, la violencia y más pobreza en el futuro. ¿Qué hacer si el mercado les da la espalda a los niños pobres, el espacio fiscal no alcanza y la corrección política obtura cualquier salida?

María Dolores parece como desconcertada.

¿Los economistas serán el opio de los pueblos?

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