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Política Daniel Barrios |

Con el Embajador de China en Uruguay, Huang Yazhong 

Prosperidad común y un futuro para todos

El día jueves 20 de noviembre, Daniel Barrios, nuestro columnista especializado en temas internacionales y asuntos políticos, económicos y culturales de China, fue recibido por el Embajador de la República Popular en Uruguay, Huang Yazhong.

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Durante el encuentro de más de una hora, el jefe de la representación diplomática actualizó sobre la situación política y económica de su país y subrayó las principales líneas estratégicas del Programa Quinquenal 2026-2030 recientemente aprobado por la Cuarta Sesión Plenaria del Comité Central del Partido Comunista de China.

En particular, el diplomático se detuvo en el significado de los objetivos de desarrollo de alta calidad, la autosuficiencia tecnológica, el compromiso ambiental y muy especialmente los alcances de uno de sus principales objetivos: la prosperidad común.

En 2021, Xi Jinping afirmó que “después de haber entrado en una nueva etapa de desarrollo, China debe prestar mayor atención a la búsqueda de la prosperidad común”.

Según el presidente y secretario general del PCCh “la prosperidad común es un objetivo básico del marxismo y un ideal de nuestro pueblo desde la antigüedad. Según la visión de Marx y Engels, una sociedad comunista eliminará por completo los antagonismos y diferencias entre clases, entre áreas urbanas y rurales, entre trabajo mental y trabajo manual, e implementará cada uno según sus capacidades y distribuirá según sus necesidades, de manera que la realización real del intercambio social promueva el desarrollo individual, libre e integral y realización mutua”.

En el marco de los debates sobre el XIV Plan Quinquenal 2021-2025, Xi Jinping había anunciado que China había cumplido el objetivo de construir una “sociedad moderadamente próspera” para el centenario de la fundación del Partido Comunista de China en 2021, y que ahora comenzaba el camino planteado para el centenario de la fundación de la República Popular, en 2049 cuando China deberá convertirse en un “país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, civilizado y armonioso”

Este objetivo se divide en dos etapas: una primera fase (2020-2035) para lograr una modernización socialista básica y una segunda fase para culminar la transformación de una “sociedad moderadamente próspera” a la “prosperidad común”.

El conclave comunista de octubre se propone, para el año 2035, duplicar el PIB respecto a 2020 De cumplirse China, probablemente, se habrá situado en la cima absoluta de la economía global, alcanzando en términos de PIB per cápita el nivel medio de los países desarrollados.Ello indica también que la preocupación por una distribución más equitativa de los frutos del crecimiento es de largo plazo y no coyuntural, apuntando a transformaciones estructurales del modelo con mayor énfasis en el consumo interno y la mejora gradual de las condiciones de vida de la población.

En cuanto a la (re)emergencia de su país en el escenario internacional, el embajador subrayó que la misma está orientada por la cooperación internacional “ganar-ganar “, el multilateralismo, en contraposición al hegemonismo y la lógica de “suma cero” o lo que es peor la de “perder-perder”.

La noción de multipolaridad es el antídoto conceptual que China opone a cualquier esquema de hegemonía que caracterizó la relaciones internacionales post Guerra Fría.

Para República Popular, la “multipolaridad” es la idea de que el sistema internacional debe estructurarse en torno a varios polos de poder —políticos, económicos, culturales y civilizatorios— en igualdad soberana, sin una potencia dominante.

Según Huang esa concepción de su gobierno de las relaciones internacionales es la que está reflejada en el principio de “comunidad de futuro compartido para la humanidad “y en las

4 iniciativas Globales (Desarrollo, Seguridad, Civilización y Gobernanza) propuestas por su gobierno a todos los países del mundo, sin excepciones ni exclusiones.

El concepto de “un destino común para la humanidad”, fue lanzado por Xi Xinping en noviembre de 2012 en el 18º Congreso del Partido Comunista de Chinae incluido en la Constitución China y en resoluciones de la ONU. Y desde entonces ha estado omnipresente en los documentos y discursos oficiales del gobierno chino, y sigue siendo la base política y diplomática de la propuesta china para configurar relaciones internacionales de nuevo tipo, una mirada de la comunidad internacional desde un nuevo humanismo que trasciende “todo tipo de diferencias en la sociedad humana, y al mismo tiempo recupera espíritu de Bandung y reivindica la cooperación sur-sur y apunta hacia los posibles mayores beneficios para todos.

En ese contexto, para Barrios la magnitud del desplazamiento del equilibrio mundial provocado por China es tal que el mundo debe encontrar un nuevo equilibrio. No se trata de un actor más. Es el actor más importante del siglo XXI.

Para el experto , que en 2010 publicó en Shanghai su primer libro China Breeds a new era (China alumbra una nueva era), el actual panorama internacional es la expresión de un cambio época que empezó a escribirse en diciembre de 1978, cuando la tercera sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista de China aprobó el informe de Deng Xiaoping, dando inicio a la Reforma y Apertura, el proceso de desarrollo, modernización y crecimiento económico más extraordinario de la historia del hombre.

Entender a China no es un tema académico, un simple ejercicio intelectual. El vertiginoso ascenso de la República Popular es, sin ninguna duda, el acontecimiento más importante de nuestros días. En su último libro Des-cubir China, Barrios enfatiza que comprender “el paradigma chino” y hacerlo con mentís libera, despojada de estereotipos y prejuicios, es el gran reto político, ideológico y cultural de nuestra generación.