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Velocidad de respuesta: Las reconexiones de servicio pasaron de un promedio de 9 horas a solo 15 minutos.
Precisión en la factura: La medición por "consumos estimados" se desplomó un 97,2%, pasando del 10% de las facturas totales a un residual 0,28%.
Reducción de reclamos: Las quejas por importes facturados disminuyeron un 75%, bajando de más de 12.000 reclamos anuales en 2018 a 3.189 en 2025.
Control de pérdidas: Las pérdidas no técnicas (vinculadas al hurto de energía) se redujeron del 18% al 13%.
Gestión remota y nuevos modelos comerciales
Gracias a esta infraestructura, el 80% de las actividades de campo de UTE se realizan actualmente de forma remota. El sistema permite registrar el consumo en intervalos de 15 minutos, realizar cambios de tarifa y potencia de forma instantánea, y detectar cortes de suministro sin necesidad de que el cliente realice el reporte.
Esta digitalización ha sido el motor detrás del Plan Inteligente, que hoy beneficia a unos 390.000 clientes con ahorros de hasta un 20% en su factura mensual a través de una gestión más eficiente de su consumo desde la aplicación móvil de la empresa.
Un proceso de largo aliento
El camino hacia la red inteligente comenzó en 2016 con la primera licitación de 100.000 unidades. El despliegue masivo tomó impulso en 2017 mediante una alianza estratégica entre UTE e Isbel (empresa adjudicataria), sentando las bases para el modelo energético eficiente y preparado para los desafíos del futuro que Uruguay exhibe hoy ante el mundo.