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COMO LOS BOTINES VIEJOS...

Residenciales de ancianos: el Covid-19 desnuda la infamia

Usualmente, y salvo excepciones, las conferencias en Torre Ejecutiva (cuando las hay) son un aditamento a las cifras referidas a la pandemia; hoy fue distinto, se habló de nuestros viejos y la imagen que nos devolvió el espejo fue demasiado parecida a un cachetazo

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Caras y Caretas Diario

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En la conferencia realizada en Torre Ejecutiva el 26 de abril participaron el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado; el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas; el presidente de ASSE, Leonardo Cipriani y el titular del Mides, Pablo Bartol.

En el prólogo de su intervención, Delgado expresó las condolencias por el fallecimiento de ese «caballero de la política» que partió hoy. Se refería al gran Guillermo Chifflet.

Seguidamente, y luego de tratar someramente el tema de la evolución de la pandemia, Delgado abordó la temática de las residencias de adultos mayores, o como más llanamente lo dijo: el de «nuestros viejitos».

El secretario expresó que se había reunido con el ministro Salinas y su equipo, con Cipriani y con Bartol, con el director ejecutivo del Sinae para tratar el tema de los contagiados y fallecidos en casas de salud. Refirió que más allá de los fallecimientos que hubo, que son una desgracia, es una situación que les preocupa mucho, a saber, que a veces vemos la punta del iceberg y no vemos el resto. «Y gran parte del Uruguay viene mirando al costado con esta situación».

Luego incursionó en las cifras, para nada frías, relativas al tema. Se trata de un informe de fines de marzo, que indica que hay 1.208 residenciales de ancianos registradas en todo el país, la mitad en Montevideo y la mitad en el Interior. Sólo 41 están habilitadas y 10 en proceso de renovación de habilitación. Aproximadamente hay unos 15 mil ancianos en estos residenciales, que son los que están registrados hoy. Sabemos además que hay cantidad de situaciones que están en la informalidad.

«Ese es el Uruguay que no vemos, pero a muchos nos duele, porque en muchos de estos residenciales hay buenas condiciones, en otros muy malas, en unos hay un director técnico cumpliendo las normas, en otros no. En unos hay personal suficiente, en otros no, en unos hay personal capacitado, en otros no. En algunos hay viejitos que están en muy buenas condiciones, de salud, de medicación y de higiene y en otros realmente muy críticos.

Hay 208 residenciales testeados hasta el momento en situación crítica y en 110 residenciales para ancianos están, según lo catalogaron el Mides, el MSP y la Cruz Roja, por debajo de los derechos humanos. En ese sentido, todos los que hemos tenido la necesidad de tener un ser querido en un lugar de estos, vemos la situación que esto representa. Primero es una situación difícil, pero luego a uno le preocupa que estén cuidados, que estén acompañados, que estén queridos. Y a raíz del propio protocolo y de intervenciones de oficio que el MSP realizó, se detectaron en varios de ellos una cantidad de casos positivos y dos fallecieron, uno en el día de hoy.

Particularmente un centro que no está habilitado, dónde a partir de mañana se va a hacer una intervención sanitaria permanente, porque tiene muchos residentes y no tiene las condiciones -por la información que tenemos- adecuadas.

Seguidamente Delgado preguntó retóricamente: «¿Qué es lo que vamos a hacer en este caso?». Vamos a ir más allá del coronavirus, porque esto puede ser también para una influenza o para una hepatitis, cuando hay condiciones que no son las adecuadas para un centro de adultos mayores.

El secretario anunció la realización de dos cosas, para las que queremos aceitar y generar una coordinación que no se estaba dando -por lo menos desde hace mucho tiempo- en una forma que hubiera sido satisfactoria.

La primera es una coordinación entre el Mides y el MSP, que es quién habilita los centros para adultos mayores. El Mides y el MSP tienen competencias diferentes pero convergentes. Uno tiene que ver con la higiene, la alimentación, el cuidado personal, las condiciones humanas y el MSP con las sanitarias.

En otro sentido -afirmó Delgado- es muy importante poner en funciones una comisión que, con una logística especial, se distribuyan geográfica y operativamente estos centros residenciales para que cada prestador de salud y ASSE tengan una intervención directa de monitoreo permanente y que cuando alguno de los usuarios deba ser internado esté a cargo del prestador correspondiente.

Delgado agregó que la primera tarea de esta comisión -que se instala en el día de mañana- será un testeado generalizado, progresivo y programado, que se hará a todos los residentes.

Agregó que en esto hay una discusión casi técnica, pero en acuerdo con el presidente de la República, se tomó la decisión de realizar un testeo programado para todos los residentes y funcionarios de estas casas de salud.

Tras finalizar su intervención con algunas generalidades referidas a la prevención, a la experiencia internacional en la materia, en lo que significa la tercera edad como zona de riesgo y a la necesidad de «ir, antes que esperar», vinieron las preguntas de la prensa y algunas respuestas con sustancia.

La primera pregunta remitió al tema de los espacios en los que se debía cumplir la cuarentena, lo que dio pie a Delgado para corregir una omisión y agregar que tanto en casos positivos como sospechosos, estos deben ser aislados. En algunos casos esto excede las posibilidades de los prestadores de servicios, por lo que se están instrumentando unos centros especiales para aquellos prestadores que no puedan cumplir con los requerimientos del aislamiento. Provisoriamente se está hablando con ASSE para que cumpla esa función, pero es necesario crear un centro provisorio a estos efectos.

Respecto a las prioridades en el testeo, el ministro Salinas expresó que se va a comenzar por aquellos residenciales que presentaron situaciones más críticas, los que carecen de dirección técnica, los que tienen una relación más problemática entre el número de funcionarios y el de pacientes y los que han recibido alguna observación o sanción por parte del MSP.

La respuesta a otra pregunta fue importante en cuanto se afirmó que está detectado el origen de la infección acaecida en los tres centros, lo que vino de la mano del incumplimiento del protocolo que ya se había establecido, que incluía, entre otras cosas, la prohibición de las visitas. Delgado adelantó también que se va a tomar alguna medida, al menos con uno de los tres centros (el más poblado,  en el que se detectaron más de 25 casos positivos y murió un residente) en los que se originaron los focos de contagio, al margen que allí la intervención sanitaria va a ser permanente.

Otra pregunta hizo hincapié en la información de que existían 208 centros que funcionaban sin habilitación y que los estándares de atención en 110 de ellos eran violatorios de los derechos humanos. En tal sentido se preguntó desde cuando funcionaban en esas condiciones esos centros, lo que daba pie a una respuesta que trasladara la responsabilidad a otra órbita política.

La respuesta de Delgado fue elusiva y se abstuvo de encender cualquier hoguera. Dijo simplemente que es una situación que viene desde hace «mucho tiempo, mucho, mucho tiempo. Esto es un dato de la realidad». Se refirió a responsables de residenciales de los que podemos sentirnos orgullosos por cómo tratan a nuestros viejos y otros que lamentablemente lucran con la necesidad. Por otra parte, manifestó que es un tema en el que hay que actuar con prudencia, ya que hay gente en estado de extrema vulnerabilidad y para las que hay que considerar con mucho cuidado su traslado de las zonas más críticas.

Seguidamente, se salió un poco del libreto refiriendo una situación personal. Se trataba de la abuela de su esposa, quién a los 95 años debió ser institucionalizada. Delgado dice que en la búsqueda de un lugar vio absolutamente de todo y ante la carencia de una salida clara, le dispusieron una habitación en la casa, en la que pasó los seis años mejores de su vida. «Algo que no todos pueden hacer», agregó. Tal vez se haya tratado de una pequeña vanidad, pero cuando la vanidad va de la mano del amor y la responsabilidad hay que tratarla con respeto.

Enseguida le cedió la palabra al ministro Bartol, al que le tocó la parte más oscura de la historia, la de los abusos.

Bartol se remitió a los informes de la División de Regulación y Fiscalización del Mides, que controla los «centros de larga estadía» de personas mayores. En algunos centros las condiciones son «casi espeluznantes». Algunos de ellos son centros de larga data, algunos de ellos llevados adelante por matrimonios que tienen algunas piezas. Habló de algunas casas con pisos de tierra, por ejemplo. Y eso es todo lo que en Uruguay no puede seguir pasando. Con sentido común agregó que al encontrarse con esa realidad uno tenía que plantearse primero dónde llevar a la gente. En consecuencia, primero es preciso desarrollar los espacios en lugares nuevos, como se pretende hacer. Eso se ha comenzado a hacer con personas que viven en refugios y en dos meses se han habilitado 300 lugares nuevos y lugares de contingencia adicionales. Concluyó en que eso mismo se debe empezar a hacer en las residenciales privadas donde la gente se encuentra en situación más crítica.

En ese momento intervino el ministro Salinas, quién manifestó su satisfacción por haber logrado, en coordinación con ASSE, hacer 372 mil vacunaciones de personas con enfermedades severas, enfermos crónicos, personal de la salud en un 100%, personal de servicios esenciales y personas institucionalizadas. Agregó que este fin de semana 20 vehículos de ASSE y del MSP van a salir a la búsqueda de las personas que entran en este marco de comorbilidad, para ir a vacunarlos a domicilio sin ningún costo. Esta tarea va a desarrollarse durante cuatro semanas y va a facilitar la accesibilidad del servicio, disminuyendo la prevalencia de las enfermedades agudas graves para tener mayor y mejor disponibilidad de camas en los centros de CTI.

Otra pregunta estuvo vinculada a la ya conocida metáfora de las perillas «on/off», mediante las que se gradúa la apertura de la actividad y la disminución del confinamiento, y a la inversa. Concretamente, si el foco de la pandemia que surgió en las residenciales no podría modificar el criterio.

En ese punto, Delgado discrepó sumariamente, atribuyendo el incremento de la curva de contagios al foco de los residenciales, mientras el resto se mantuvo en el promedio habitual, a su juicio, más positivo que el que marcan otros indicadores de la región y el mundo.

La penúltima pregunta inquirió en por qué razón la intervención en las casas de salud fue tan tardía, teniendo en cuenta que el 9 de abril la Sociedad de Gerontología había hecho una exhortación en tal sentido.

El ministro Salinas remitió la respuesta al dinamismo de la situación, a la multiplicidad de planes, en distintos sectores y realidades, tratándose de adaptarse a cada realidad específica y a cada momento. Eso también tiene que ver con la capacidad de análisis y disponibilidad de tests en el país. Es decir, que hay una indicación y una oportunidad para cada cosa.

La última pregunta indagó sobre la presunta responsabilidad penal de los dueños de las residenciales de esa «zona roja» donde se arrasan los derechos de los internos.

Delgado respondió que la Jurídica del MSP está evaluando el tema y recordó que va a haber una intervención sanitaria y que eso implica muchas cosas.

A buen entendedor…

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