La Justicia intimó al Ministerio del Interior a entregar al proyecto universitario Cruzar un documento de 1975 vinculado al asesinato del militante comunista Álvaro Balbi, luego de que la cartera negara en dos oportunidades el acceso a la información solicitada. El caso fue abordado por Nilo Patiño, representante del proyecto de la Facultad de Información y Comunicación (FIC), durante una entrevista en el programa "Éramos tan progres" de Caras y Caretas TV, donde apuntó contra las lógicas de funcionamiento de los organismos estatales en causas vinculadas al terrorismo de Estado.
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Al inicio de la entrevista Patiño sostuvo que Cruzar nació con una vocación que excede la investigación académica y que busca intervenir públicamente cuando encuentra información relevante. “Es un proyecto que no solo trata de investigar sino de que en aquellos casos que encuentra información importante, transmitirla a la sociedad”, afirmó. En esa línea, explicó que el equipo también ha colaborado con Fiscalía y ha recurrido a mecanismos de acceso a la información pública para avanzar en distintas líneas de investigación.
La impunidad en el acceso a la información
Según relató Patiño, el ministerio respondió de manera contradictoria a los pedidos realizados por Cruzar: primero alegó que el documento estaba reservado por 15 años y posteriormente sostuvo que no existía. Una situación similar, recordó, sucedió con el Ministerio de Defensa durante la administración anterior. “Primero nos dijeron que no podíamos acceder, después que no lo podían encontrar y últimamente que no existía. O sea, teníamos las tres versiones”.
Para Patiño, estas respuestas forman parte de un problema estructural vinculado a la impunidad. “Cuando hablamos de impunidad es esta, la que vivimos día a día. Esto es parte de la impunidad”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que tanto el Ministerio de Defensa como el Ministerio del Interior mantienen dinámicas internas que sobreviven a los cambios de gobierno y que dificultan el acceso a la información sobre crímenes de la dictadura.
Nadie quiere meter la mano
“Hay una estructura que rechaza por sí misma y se autoalimenta, independientemente de las autoridades políticas que vayan pasando”, expresó. A su entender, ninguna administración avanzó de forma decidida sobre esos mecanismos. “Ninguna autoridad política se ha animado a meterle mano a esta forma de trabajar, a los mecanismos que tiene la impunidad”, cuestionó.
Patiño hizo una excepción al referirse a la exministra de Defensa Azucena Berruti, a quien destacó por haber impulsado cambios dentro de las Fuerzas Armadas y por intervenir ante documentación que podía contribuir a esclarecer violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. “Es la única que le metió mano al Ministerio de Defensa”, afirmó.