El presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, atribuyó estos resultados a las estrategias implementadas para fortalecer el vínculo con los estudiantes. “Van más porque en las escuelas se trabaja el tema, se habla con las familias, se generan actividades, se pregunta por qué no está y se los va a buscar”, afirmó. Además, sostuvo que estos avances evidencian que es posible revertir la situación a partir de un enfoque centrado en la asistencia como factor clave para el aprendizaje, la socialización y la protección de derechos.
Baja en la matrícula
En paralelo, el informe confirma una tendencia sostenida a la baja en la matrícula pública, que cayó por quinto año consecutivo. En comparación con 2020, el sistema registra 37.476 estudiantes menos, lo que equivale a un descenso del 10,9%. Esta reducción se explica por la disminución de nacimientos registrada en el país desde 2016.
La menor cantidad de alumnos también impactó en el tamaño de los grupos. En primaria, el promedio descendió a 20,6 estudiantes por clase, mientras que en inicial se alcanzó un mínimo histórico de 17,7. A su vez, se redujo la cantidad de grupos numerosos, de 30 o más alumnos.
Caggiani planteó que este escenario puede representar una oportunidad para ampliar la oferta educativa, en particular mediante la extensión del tiempo pedagógico y el fortalecimiento de estrategias de atención personalizada.
Resultados académicos y ajustes en el sistema de repetición
En cuanto a los resultados académicos, la repetición global en primaria común se situó en 1,8%, lo que implica una baja de 0,2 puntos porcentuales respecto a 2024. En los niveles de 1.°, 3.° y 5.° año no se registraron casos de repetición, en línea con el Reglamento de Evaluación del Estudiante vigente desde 2023. En segundo año la repetición disminuyó, mientras que en cuarto y sexto se mantuvo sin cambios.
Por su parte, la directora general de Educación Inicial y Primaria, Gabriela Salsamendi, anunció ajustes en este aspecto para el próximo año. La nueva estrategia establecerá que cada estudiante podrá repetir como máximo dos veces a lo largo de su trayectoria escolar: una en el primer ciclo y otra en el segundo.
Salsamendi subrayó que la repetición debe ser el último recurso y que el objetivo es priorizar el acompañamiento durante el proceso educativo. “Creemos que el docente que trabaja todos los días con el niño y quienes articulan como profesionales, habiendo habilitado todas las herramientas desde abril, podrán tomar la mejor decisión”, indicó.