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Sociedad Nicolás Centurión | violencia |

Cifras de criminalidad

En Uruguay "hay un gran tráfico de armas y municiones", afirmó analista en seguridad

El analista de seguridad Nicolás Centurión sostuvo que Uruguay atraviesa un proceso de mayor complejidad criminal, vinculado al narcotráfico, las armas y factores estructurales que exceden a un gobierno.

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Para Centurión, el país arrastra "una situación de seguridad compleja desde la posdictadura" , aunque "hay un mito de quizás en dictadura se viva mejor o era más tranquilo". Dijo que esta situación quizás no se percibía porque "estaban haciendo todo lo otro", en alusión a la represión de la dictadura. En ese marco, recordó las desapariciones forzadas y señaló que muchos militares se apropiaban de los bienes y propiedades de las víctimas. "Eso también sienta las bases de la inseguridad", afirmó.

En ese marco, el experto recordó que la percepción de inseguridad ya figuraba entre las principales preocupaciones en las encuestas de la década de 1980. También sostuvo sostuvo que la sensación de inseguridad tiene "una realidad concreta y material", aunque también está influida por la forma en que determinados hechos son presentados públicamente. "Uno puede instalar una sensación, un mito, un relato a través de los medios", pero aclaró que ese relato necesita apoyarse en hechos reales.

Un fenómeno regional

Para Centurión, Uruguay no permanece ajeno a las transformaciones que vive la región en materia criminal. Según dijo, "la región está cada vez más violenta y el mundo está cada vez más violento".

Según explicó, la ubicación geográfica del país lo inserta en circuitos regionales del narcotráfico y del crimen organizado. Mencionó la cercanía con grandes productores de cocaína y marihuana -por Colombia y Paraguay, respectivamente-, la porosidad de la frontera con Brasil y la influencia de organizaciones criminales internacionales.

"Tenemos una frontera recontra porosa con Brasil", afirmó, y agregó que por esos pasos circulan desde mercadería de contrabando hasta drogas.

También recordó informes policiales que advertían sobre la presencia en Uruguay de personas reclutadas por el Primer Comando de la Capital (PCC), una de las mayores organizaciones criminales de Brasil.

Más violencia y delitos más intensos

Consultado sobre si el aumento de la violencia refiere únicamente a una mayor cantidad de hechos o también a una mayor gravedad, Centurión respondió que ambos aspectos están presentes. "Se puede hablar quizás de mayor cantidad y mayor intensidad en cuanto a los crímenes", sostuvo.

El entrevistado atribuyó esa evolución principalmente a dos factores: el narcotráfico y la circulación de armas. En ese marco, alertó que existe un importante tráfico ilegal de armamento y municiones, al punto de que algunos grupos criminales disponen de mejor equipamiento que las propias fuerzas policiales.

"Acá hay un gran tráfico de armas y de municiones, y muchas veces [los grupos criminales] están mejor armados que los propios policías, o incluso han disparado más que los propios policías, y tienen más práctica en cuanto a un enfrentamiento", afirmó.

El analista también advirtió que Uruguay registra episodios de extrema violencia que suelen asociarse con otros países de la región. Mencionó casos de personas torturadas, desmembradas, mutiladas o quemadas vivas, aunque aclaró que ocurren con menor frecuencia que en otros contextos latinoamericanos.

El desarraigo y los cambios en los códigos del delito

Más allá del crimen organizado, Centurión consideró que existen transformaciones sociales que ayudan a explicar la violencia actual.

Sostuvo que se produjo una "despersonalización" y un "desarraigo del barrio", asociados a la movilidad laboral y habitacional, que debilitan los vínculos comunitarios. "Entonces se genera un montón de cosas, no es tan simple, no es todo unívoco", afirmó, al explicar que estos procesos terminan incidiendo en las dinámicas delictivas.

También señaló que cambiaron los códigos dentro del mundo criminal, en el sentido, por ejemplo, de que "antes en el barrio no se robaba" o "a la familia tal no se le robaba porque nos conocemos". También señaló que "antes las cárceles eran de los chorros" y "ahora es de los narcotraficantes".

El debate político sobre la seguridad

Consultado sobre la posición de la izquierda frente a la inseguridad y sobre la interpretación de las cifras oficiales presentadas por el Ministerio del Interior, Carlos Negro, Centurión consideró que el problema trasciende a un partido político. "La izquierda se debe un debate grande sobre el tema de la seguridad ciudadana, en general, toda la clase política", afirmó.

A su juicio, la discusión suele quedar atrapada en disputas partidarias que terminan reduciendo el problema a la comparación entre gobiernos. "Hay determinadas cuestiones y bastantes mezquindades también (...) de contarse los muertos", cuestionó.

Asimismo, sostuvo que durante mucho tiempo existió dentro de la izquierda "ciertó tabú" para abordar algunos conceptos como represión, aunque rechazó la idea de que exista "benevolencia" con la delincuencia. "A lo que siempre se apunta generalmente es a las causas y a lo estructural de la delincuencia", afirmó.

Por otro lado, Centurión rechazó los discursos que promueven soluciones únicamente punitivas o vinculadas a eliminar la delincuencia bajo consignas como "hay que matarlos a todos". Al respecto, advirtió que, aun en ese escenario hipotético, el problema no desaparecería: "Hagamos el ejercicio, ¿qué pasa mañana? ¿No van a seguir generándose las condiciones para que existan criminales?", concluyó.

También acerca de "dónde pone la indignación" la sociedad: "Si sumamos a todos los delincuentes" de la historia del país, "no se robaron lo mismo que se robó la gente de Conexión Ganadera, ni los Peirano".