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Según informó Fiscalía General de la Nación, el hombre fue imputado por el delito de “homicidio especialmente agravado por la brutal ferocidad, a título de dolo eventual, en régimen de reiteración real con un delito de receptación, en calidad de autor”.
De la solicitud de formalización realizada por la fiscal se desprende que el ahora imputado escuchó ruidos en la calle a las 6.30 horas del domingo 31 de julio y al asomarse a una ventana vio al joven de 22 años cargando una cocina.
Este hombre, de acuerdo con sus declaraciones a la fiscal, creyó que el joven estaba robando a su abuela -desde donde trasladaba la cocina- y suponía que se trataba de la misma persona que días atrás le había hurtado una bicicleta, hecho que nunca denunció a la Policía.
Motivado por estos supuestos, el hombre salió a su balcón e increpó al joven, que le respondió con un insulto.
Posteriormente, tomó una escopeta calibre 16 y efectuó disparos hacia el muchacho, que recibió un balazo en la espalda cayendo desvanecido a unas cuadras de los sucesos y perdiendo la vida.
De acuerdo con la fiscal, el imputado “con su actuar demostró lo irracional de su conducta ya que desde su finca disparó al cuerpo de una personas que transitaba por la vía pública por la espalda, bajo el supuesto de que la víctima la semana anterior le había hurtado una bicicleta”.
Zapater entendió que el móvil del asesinato demuestra “así el poco valor que (el imputado) le atribuye a la vida humana, siendo ilógico su actuar, por lo que ingresa la agravante referida de muy especialmente agravado”.
Asimismo, el delito de receptación tipificado al victimario responde a que el arma utilizada para el homicidio era robada.
Durante continúa la investigación, el hombre cumplirá con una prisión preventiva por el plazo de 150 días.