Un allanamiento por uso de armas en el barrio Borro derivó este jueves en la muerte de un adolescente de 16 años tras recibir disparos por parte efectivos de la Policía. Según informó Telemundo, el operativo policial formaba parte de una investigación de la Fiscalía de Flagrancia de 12.º Turno y el área de Inteligencia del Ministerio del Interior.
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El despliegue comenzó a primera hora de la mañana en una finca situada en la intersección de las calles García Lagos y Martirené, junto a otros tres inmuebles bajo la lupa judicial.
Según información policial, el menor se encontraba en el patio y portaba una pistola Glock 19 —con numeración limada, modificada y cargador extendido— contra uno de los uniformados, quien repelió la acción de inmediato.
El joven fue trasladado a la Policlínica de Capitán Tula, donde se confirmó su deceso, y en el lugar se incautaron dos armas adicionales. El saldo total de la operación en el barrio incluye dos detenidos, cinco armas incautadas, cargadores y estupefacientes.
Padre del fallecido: "Lo mataron mal"
De acuerdo al relato del padre del fallecido, el adolescente estaba durmiendo al momento del arribo policial. Dijo que cuando la policía irrumpío en la vivienda el joven se asustó, se levantó y se dirigió al patio trasero. "La Policía entró de pesado, él se asustó y lo mataron atrás de mi casa, en bolas. Lo mataron mal", dijo sugiriendo que no habría motivos para dispararle.
Asimismo, relató que tras escuchar las detonaciones y los gritos de su hijo, los funcionarios le indicaron inicialmente que el herido era un policía. Al mirar por la ventana, constató el traslado del menor. "Cuando miro por la ventana veo que lo cargaron a la camioneta como a una rata, estaba muerto", agregó.
Respecto al armamento hallado por los efectivos, el padre admitió que la pistola "sería de él", argumentando la compleja realidad delictiva del barrio al señalar que "tenés que andar calzado".