A su vez, la empresa química BASF confirmó un proceso de reestructuración gradual en sus áreas de servicios compartidos, que se extenderá hasta 2028, aunque sin despidos masivos inmediatos. En paralelo, el impacto del cierre de UKG, comunicado a fines de 2025, continúa materializándose en 2026 con la pérdida de más de 300 puestos de trabajo.
Este conjunto de situaciones refleja tanto factores globales como locales. Por un lado, muchas de estas decisiones responden a transformaciones estructurales a nivel internacional, como la automatización, la inteligencia artificial y la reorganización de operaciones en grandes corporaciones. Por otro, también evidencian desafíos internos vinculados a costos, condiciones de inversión y sostenibilidad de algunos sectores productivos.
En este contexto, la CUTI manifestó su preocupación por la evolución del sector tecnológico, señalando la pérdida de competitividad y el impacto de los costos como factores determinantes en las decisiones empresariales. Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo ha indicado que se encuentra monitoreando la situación.
Lejos de ser una suma de casos aislados, lo que se observa es un proceso más amplio y de alta complejidad de reconfiguración del empleo, donde convergen cambios globales y desafíos locales. Esto plantea la necesidad de una mirada estratégica que permita no solo atender las situaciones actuales, sino también anticipar las transformaciones del mercado laboral en los próximos años.