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Política

Juan Raúl Ferreira y Luis Vignolo

Wilson: Bitácoras de una lucha

Con un original planteo formal. el libro Wilson: bitácoras de una lucha (Fin de siglo) fue escrito a partir de los textos contenidos en las agendas del exilio, entre 1976 y 1984, por Juan Raúl Ferreira, hijo del histórico líder nacionalista Wilson Ferreira Aldunate.

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Una investigación escrita como una bitácora con un enfoque estructural de la historia, donde los acontecimientos remiten a un “pasado del pasado”, en un permanente ir y venir en el tiempo que les da sentido y los explica. Esa es la propuesta de Wilson. Bitácoras de una lucha (Fin de Siglo Editorial, octubre de 2019), escrita a partir de las agendas del exilio de 1976-1984 de Juan Raúl Ferreira, hijo y compañero de lucha del último caudillo blanco, Wilson Ferreira Aldunate (1919-1988). Un relato original que combina la información de los documentos oficiales desclasificados –como los que testimonian la persecución del Plan Cóndor contra Wilson y el dirigente sindical y fundador del PVP, Hugo Cores– con anotaciones de la vida cotidiana, capturando en toda su frescura las vivencias y recuerdos de los protagonistas. Un texto interesante, ágil, que atrapa desde la primera línea a la última. Va acompañado de fotografías que lo hacen todavía más íntimo y verdadero.

La obra recibió un muy merecido primer premio en la categoría Libro, durante la 36ª edición del Premio de Derechos Humanos al Periodismo que organizan el eminente Jair Krischke con su movimiento Justicia y Derechos Humanos junto con el Colegio de Abogados de Rio Grande do Sul, en Porto Alegre, Brasil.

 

Los autores y su trayectoria

Nacido en 1953, Juan Raúl Ferreira es testigo de los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX uruguayo. Su condición de exiliado político entre 1973 y 1984 le permitió conocer también la realidad de otros países de América Latina, Europa y EE.UU. Desde el exilio, que contribuyó a organizar junto a Wilson para una militancia activa en defensa de los derechos y libertades conculcadas, denunció los abusos del régimen civil-militar que se impuso de manera progresiva a partir de 1968. Juan Raúl presidió la Convergencia Democrática nacida en 1980 en México con el objetivo de lograr un consenso nacional de organizaciones políticas, sociales y religiosas para una restauración democrática (1). Después de 1984 se desempeñó sucesivamente como diputado, senador, embajador en Argentina, y presidente de la Institución Nacional de Derechos Humanos. Cuando hoy pensamos en Uruguay como una de las pocas democracias plenas de la región, conviene que tengamos presente la influencia que tuvo en ello el aporte de Wilson y Juan Raúl, que documentan las páginas de este libro.

Tal como destaca en el prólogo el Dr. Joe Eldridge, exdirector de la Oficina de Washington para América Latina, Juan Raúl coordinó esa oposición nada menos que en tiempos del Plan Cóndor I, al cual define como “una conspiración despiadada para silenciar las voces que se oponían a los déspotas” (2). Wilson y Juan Raúl salvaron milagrosamente sus vidas, pero no así algunos de sus más cercanos correligionarios y aliados políticos como Héctor Gutiérrez Ruiz, del Partido Nacional, presidente de la Cámara de Representantes, y el dirigente de origen batllista, senador del Frente Amplio y fundador de la coalición de izquierda, Zelmar Michelini (3).

Luis H. Vignolo (nacido en 1959), biógrafo del filósofo Alberto Methol Ferré y director general de la Fundación Vivian Trías, ha sido el compilador de la obra documental Wilson Ferreira. Memorias de una vida por la democracia, publicada en el 30 aniversario del fallecimiento del caudillo blanco. En esta oportunidad, ha colaborado en el trabajo de investigación del contexto histórico, interpretación de fuentes y redacción del trabajo que estamos presentando.

 

“El pasado del pasado”. Contenido de la obra

El domingo 28 de noviembre de 1971 se produjeron las elecciones más tensas de la historia del Uruguay. Bitácoras comienza con este acontecimiento a modo de disparador en torno al cual se va tejiendo la urdimbre de la narración, empezando por el complejo contexto que la encuadró: la Guerra Fría, liderada por EE.UU y la URSS, la lucha entre el campo de influencia capitalista y el “comunista”. Un mundo difícil por su maniqueísmo para quienes pretendieron plantear una vía alternativa, nacional y regional, al desarrollo (4). Wilson, nombrado ministro de Ganadería y Agricultura en 1962, impulsó un cuidadoso estudio de la situación del campo, un diagnóstico de la cuestión rural y, finalmente, una reforma agraria que tenía sentido en un conjunto de medidas como la nacionalización de la banca y el comercio exterior, el impuesto progresivo rural y la integración comercial con Alalc (1960) y Urupabol (1963). El proyecto se planteó en el Parlamento en 1965, siendo rechazado por la derecha por socializante, y por parte de la izquierda como “propietarista”. Como si el proyecto de reforma agraria de José G. Artigas de 1815 no lo hubiera sido, replicaba Wilson (5).

De hecho, la idea de un camino hispanoamericano al desarrollo databa, entre otros, de Víctor Raúl Haya de la Torre, pensador influyente en la juventud rioplatense y en el joven Wilson a través de obras como Por la emancipación de América Latina (Buenos Aires, 1927). Por su derecho a un ser y devenir propios bregaron, desde Ariel (1900) y Magna Patria (1905), las juventudes uruguaya e hispanoamericana, y en esa línea batalló Carlos Quijano –luego fundador del Frente Amplio– con su Agrupación Nacionalista Demócrata Social y el semanario Marcha, en los que Wilson militó y escribió. Y esto en el contexto de la España de 1936-1939 que polarizó al área hispanohablante en un espacio genéricamente fascista, y otro republicano en sentido amplio, mucho antes de que la Anglósfera le declarara la Guerra Fría a la URSS y sus aliados. Wilson fue un apasionado defensor de la causa republicana durante la Guerra Civil española.

La obra indaga, así, en aspectos poco conocidos de la vida de los protagonistas, en una lucha vigente “que comienza todos los días y por lo tanto comienza hoy”, como recuerda Juan Raúl que decía Wilson (6). Una lectura diferente y muy recomendable.

 

*La historiadora Mónica Luar Nicoliello Ribeiro es Magíster del Instituto de Historia del Consejo de Investigaciones Científicas de Madrid (2003), formada como profesora de Historia en el IPA, y da clases en el CERP de Salto, en el IPA y en Atlántida.

 

Notas

 

(1) Capítulo 9. Diplomacia del exilio. Venezuela, México, Estados Unidos, agosto a noviembre de 1975. Capítulo 15. La Convergencia y el triunfo del NO en el plebiscito. 1980.

 

(2) En diciembre de 1992 el juez paraguayo José Fernández y el ex preso político Martín Almada encontraron en la estación de policía de Lambaré, suburbio de Asunción, décadas de historia documental de represión política coordinada de las dictaduras de Paraguay (1954-1989), Brasil (1964-1984), Bolivia (1964-1982), Uruguay (1973-1984), Chile (1973-1990), Argentina (1976-1983), e incluso Perú, con apoyo de los servicios de inteligencia de EE.UU. El conocimiento de estos archivos permitió establecer el destino de miles de perseguidos políticos en todo el Cono Sur: 50.000 asesinados, 30.000 desaparecidos (en su mayoría argentinos) y 400.000 encarcelados. Entre las víctimas hubo 3.000 niños. Ver Stella Calloni, Los Archivos del Horror.

 

(3) Capítulo 10. La masacre. Buenos Aires, diciembre de 1975 a mayo de 1976. Capítulo 11.

 

(4) Capítulo 1. Los dados cargados: la suma de los fraudes, 1971 a febrero de 1972.

 

(5) Capítulo 7. El pasado del pasado II: reforma agraria y nacionalización de la banca.

 

(6) La vida comienza mañana. Epílogo de Juan Raúl Ferreira.