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Arte y cultura | Cinemateca | María José Santacreu | Cine

Entrenar la mirada

María José Santacreu, Coordinadora de Cinemateca, un lugar para ver películas y una comunidad cultural viva

La coordinadora de Cinemateca conversa sobre la historia y el presente de la institución, y los desafíos de mantener una mirada permeable a lo complejo.

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No se limita a la exhibición, sino que conserva el archivo fílmico más importante del país, declarado Monumento Histórico, y reúne la mayor colección de materiales nacionales. La tarea va desde rescatar, preservar y restaurar hasta dar acceso a investigadores y al público. Además, es un lugar hermoso a donde ir y encontrarse alrededor del cine y la pasión que generan las películas.

Con tres salas en la nueva sede de Ciudad Vieja, una escuela de cine, un archivo fílmico y un festival que ya supera las cuatro décadas, Cinemateca es al mismo tiempo resguardo de la memoria, lugar de encuentro presente y sembradero de futuro para personas sensibles interesadas por el arte y el cine.

Dice que como periodista “aprendió a serlo como se aprendía antes, en la práctica diaria, escribiendo y corrigiendo”. Dice que “la batalla hoy es por la atención de la gente, en un mundo en el que la disfunción más corriente es el déficit atencional”. Dice que “es inusual que los espectadores quieran descubrir cosas nuevas” y que “el entusiasmo está en no quedar afuera de lo que todo el mundo comenta”. Dice que “Cinemateca no es sólo un lugar de exhibición, es una comunidad cultural”, y que esa comunidad “tiene que seguir siendo incómoda para el consumo fácil y complaciente”.

En tiempos de algoritmos que digitan las subjetividades para ser funcionales a las necesidades más inmediatas y efectistas del mercado, hoy que la subjetividad se nos digita hacia la precariedad cultural y el embrutecimiento de nuestro deseo, la figura de María José Santacreu aparece como una mirada filosa y crítica entrenada a fuerza de lectura y celuloide. Su trabajo, sostenido en equipo, mantiene vivo un espacio que resiste a la banalización del cine y que defiende la potencia del encuentro colectivo.

En la gestión de Cinemateca no se juega sólo la preservación de parte de la memoria sensible de la historia de la cultura uruguaya, sino también la persistencia de una idea y una pasión: la de que el cine todavía puede ser un lenguaje común, crítico y emocional, que fortalece los lazos de la comunidad en un presente social que tiende a dispersarlos.

Embed - Atardecer Naranja #16 María José Santacreu

Compartimos en esta nota algunos fragmentos de la entrevista realizada en el Episodio #16 de Atardecer naranja e invitamos a todos los lectores a seguir acompañando todos los jueves a las 18 hs estas conversaciones con artistas y personas vinculadas a la cultura, desde los canales de Youtube de Caras y Caretas.

Entre el cine y las preguntas

Decís que sos periodista y que adquiriste la profesión como hacían los periodistas viejos, no en la universidad sino con la puesta en práctica de una vocación. ¿Cuáles son para vos los objetivos y las potencias del periodismo cultural?, ¿y cuáles son los desafíos del periodismo en este presente tan hiperacelerado y algorítmico que lo pone a competir permanentemente con la generación de contenidos frívolos de consumo inmediato?

Ser periodista no era mi vocación, pero la vocación me encontró a mí.

Para mí el periodismo cultural no tiene tanto que ver con el objeto como con la mirada que uno le proponga al objeto.

Creo que lo que aporta esa mirada cultural, al menos lo que más me interesa a mí es cuando uno puede aportar una mirada cultural sobre cualquier cosa sobre la que esté tratando.

Estamos en una época donde la batalla es por la atención de las personas, Pero creo que hay un error en pensar que la atención se capta siempre de esa manera de titular tipo “quiso abrir su iPhone y mirá lo que le pasó”. Yo creo que esa es una manera muy torpe, creo que la manera a veces de captar la atención es la más inesperada y que tiene que ver con lo que uno narra, con la manera de narrar, con lo que uno está contando y con lo que le aporta al cuento.

Para cualquier tipo de periodismo requerís siempre la voluntad de las personas de leerte o de llegar al interés de las personas, pero conservar ese interés depende de lo que vos tengas que aportar. Creo que yo como periodista siempre presto muchísima atención a que el lector no tiene por qué leerme, me está leyendo porque me está dando su tiempo y es algo muy valioso, y que aparte tiene todo el poder de dejar de leerme. Siempre tengo eso muy presente y trato de pensar mucho menos en mí que en esa persona que está queriendo recibir una historia.

María José Santacreu, septiembre de 2025

¿Cómo describirías la labor de Cinemateca desde su creación hasta la actualidad?

La Cinemateca nace como de un conjunto de cinéfilos que querían ver cine y que descubrieron que la manera más fácil era guardarlo. Como uno hace su biblioteca y tenés tus libros ahí por si querés volver a leer algo que te cautivó, a aquellos cinéfilos de los años 50 les resultaba muy difícil conseguir películas, tenían que depender de distribuidores, de coleccionistas entonces dijeron “Vamos a hacernos nuestra propia Cinemateca”, porque aparte también se enteraron de que si se afiliaban a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos había intercambio de películas entre las Cinematecas.

Era una idea perfecta y nunca pensaron que iban a terminar juntando un acervo de 20.000 películas y que iba a ser esa cosa gigante, grandiosa de 5 bóvedas ahora, llenas de películas que se van transmitiendo como un legado de generación en generación.

Ese proyecto por necesidad se orientó a la exhibición, porque de allí provenían sus recursos para mantener el cine club. Les cobraban una cuota a los espectadores y así iban comprando películas. Lo que pasó es que la cosa se fue de control, empezó a crecer, a crecer y se transformó en una Cinemateca Nacional. La Cinemateca Uruguaya indudablemente es una Cinemateca Nacional, porque también es el acervo más grande de materiales uruguayos que existen, pero a la vez su financiación seguía dependiendo de la sociedad civil, de la gente y del interés de la gente por lo tanto seguía muy orientada a la exhibición. A eso se suma que Uruguay no tiene una gran producción cinematográfica a diferencia de Argentina, de México, de Brasil, que son las grandes Cinematecas Latinoamericanas en cuanto a volumen de lo que guardan. Uruguay no tenía una producción cinematográfica que hubiera que guardar de tanto volumen, entonces la mayor parte del acervo empezó a ser una gran colección internacional y lo que se pudo ir rescatando a lo largo de la historia de lo que se había producido en el país.

Eso hace que la colección de Cinemateca sea particular, que sea la colección nacional de lo que existe de cine uruguayo, más una gran colección internacional, porque se orientó muchísimo a la formación de espectadores y también a generar un público interesado en el cine y en el arte cinematográfico.

Es un lugar no solamente para entretenerse sino también donde encontrarse o donde confrontarse con otras verdades y otros problemas.

Su labor sigue siendo más o menos esa, ha ido cambiando pero sin perder la esencia.

Las Cinematecas nacionales suelen ser públicas, pero la Cinemateca es una asociación civil que prácticamente se autogestiona. ¿Qué es lo que permite esta autonomía respecto del Estado? ¿Y cuáles son los peligros que pudiera haber si la existencia de la Cinemateca y la ejecución de sus funciones quedara supeditada a la voluntad política de los gobiernos de turno, que suelen ser cambiantes?

Cinemateca evidentemente con su tradición de provenir de la sociedad civil y de ser autónoma e independiente no piensa en un modelo en el cual la solución sea ser públicos. Sería borrar su origen y borrar su recorrido. Yo creo que la historia de las instituciones también es la historia de sus recorridos. Si vos agarrás mañana y decís “bueno, vamos a hacer todo público y las colecciones se van a mezclar”, todo sería un poco paradójico. No se puede conservar la memoria desdibujando la historia de cómo algo nació, como se produjo su surgimiento y el recorrido que hizo. Y eso tiene que ver con una manera de abordar la tarea de guardar cine.

¿Para qué guardás? ¿Para que estén en óptimo estado para siempre pero no las exhibís? ¿Hacés una cinemateca que sea para unos pocos que puedan pagar algo que se transforma cada vez más en algo de museo? ¿O lo hacés popular, de todos los días y lo hacés de una manera que no sea subestimando a la gente sino diciéndole “esto capaz que no es lo más fácil del mundo pero te juro que está bueno?” Creo que esa es la escuela de donde proviene Cinemateca.

Hemos visto en el Brasil de Bolsonaro y en la Argentina de Milei lo que pasa cuando los gobiernos vienen y dicen “esto ya no importa”. Entonces para nosotros es muy importante que Cinemateca sea una asociación civil sin fines de lucro. Y más una que tiene un sostén tan grande de las personas. Es muy difícil desnaturalizar su misión cuando tiene ese peso.

Creemos que es un valor a guardar. Y creemos que al tratarse de una función de interés público, porque evidentemente guardar los materiales uruguayos cuidarlos, digitalizarlos y garantizar su accesibilidad es una tarea que es de toda la sociedad.

Nosotros del presupuesto total de Cinemateca resolvemos, a través de nuestra propia gestión, prácticamente el 94% de lo que requiere, o sea el presupuesto global es altísimo. Hoy día cualquier institución o cualquier teatro del Estado no llega a cubrir el 50% de su presupuesto. Entonces creemos que es algo a defender y a valorar y a reconocer. Hay una gestión que le está ahorrando al Estado un montón de dinero y que ha demostrado ser no solamente eficiente, sino exitosa. Sigue cumpliendo con su cometido y es una institución que está completamente viva.

Frente a la solicitud de ajustar al valor de la actualidad el presupuesto establecido por ley hace diez años, el Ejecutivo respondió de forma muy vaga, diciendo que ‘habrá que tirarle la piola al Parlamento’. ¿Por qué es necesario que se corrija ese apoyo que se otorga desde el presupuesto nacional?

Para nosotros digamos esta manera de recortar los recursos es un poco indigna. A mí me parece que si el Parlamento de 2015 reconoce tu labor, se vota, todos los partidos políticos hacen grandes discursos diciendo lo importante que es la Cinemateca para la sociedad, te dan un presupuesto que es mínimo y a lo largo de los años no te lo ajustan, ese presupuesto empieza a disminuir al punto de que una década después estás percibiendo la mitad. Cinemateca reclama que eso se ajuste y le dicen que no hay presupuesto, que por este próximo quinquenio va a mantenerse incambiado, salvo que en alguna rendición de cuentas, si se reactiva económicamente el país en el 2027, quizá se podría hacer algún ajuste. Es una manera muy increíble, muy excéntrica de arruinar una política pública. Vos das los pasos necesarios para dar un apoyo y después a lo largo de los años empezás a retacearle una cifra que no es significativa en ningún presupuesto, para nosotros es como un poco perezoso.

No podemos creer que tengamos un estado tan eficiente que no haya en ningún lado donde vos estés gastando un poco de más o un poco mal estos fondos que se están solicitando, para apoyar algo que evidentemente está funcionando muy bien.

Por eso decimos que no aceptamos el argumento económico. Creemos que hay una falta de voluntad política. Voluntad de sentarse un rato a mirar de donde puede salir ese apoyo que es insignificante, es un 0,06% del presupuesto del Ministerio de Educación y Cultura a nivel nacional. Si uno compara con las cifras que se manejan para el Ministerio de Defensa es realmente absurdo. Nosotros decimos, si Cinemateca tiene un presupuesto de 70 millones de pesos anuales y el 94% sale de su propia gestión, Cinemateca, que es Monumento Histórico Nacional, si fuera pública, le saldría 70 millones de pesos. Sin embargo por no apuntalar el presupuesto a la actualidad, es decir simplemente devolverle lo que le fueron sacando a lo largo de esta década de no ajuste, se pone en riesgo todo un plan que fue exitoso y sigue funcionando.

Hace un tiempo que existe la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay. ¿Cuál es la relevancia para el cine nacional que tiene para vos la creación de la ACAU?

Es un cambio de institucionalidad en la gobernanza del cine. Antes era un instituto, el Instituto de Cine del Uruguay, y ahora pasó a ser una Agencia. El hecho de que se haya cambiado de instituto a agencia tiene que ver con la financiación, o sea, la posibilidad que tiene una agencia por sobre un instituto de acceder a los fondos y a la manera en cómo se pueden aplicar y gastar. Eso es un tema bastante complejo y fue bastante polémico en su momento porque tiene una lógica mucho más industrial que cultural. Pero para el cine, que tiene esa doble condición de arte y de industria, evidentemente poder acceder a muchos más fondos resultaba atractivo para la producción de películas, para el alquiler de servicios, para que vengan a filmar de afuera, para la generación de fuentes de trabajo. Entonces, la manera en cómo se procesó ese cambio de un instituto a una agencia no fue la mejor porque el gobierno de Lacalle Pou la metió ahí medio de contrabando, adentro de una rendición de cuentas y así fue como se hizo. Generó mucha alarma en el sector audiovisual, pero, a nivel de producción fue muy bien recibida porque generaba instrumentos para que pudiera haber más dinero en el cine.

El miedo que teníamos se verificó. El miedo era que ese cambio de gobernanza generara un desequilibrio entre un instituto de cine orientado hacia la industria o un instituto de cine que se orientara también a la cultura. Creo que quedó súper claro y hasta el día de hoy viene siendo así. La cultura es lo que quedó por fuera de la agencia de cine, que está totalmente abocada a lo industrial.

Por la agencia, los apoyos a Cinemateca son para su Festival Internacional y no hacia lo institucional. No hay un apoyo institucional o para el archivo fílmico. Lo que sale por la agencia es el apoyo para actividades de exhibición.

María José Santacreu, en Cinemateca

El arte, el pueblo y la complejidad

Comentaste que hoy la batalla es por la atención de la gente en un mundo donde la disfunción más frecuente es el déficit atencional ¿Qué estrategia desarrolla Cinemateca para mantener la curiosidad, la formación crítica y el vínculo sensible del público con el cine? ¿Cómo evitan caer en la complacencia del consumo digitado y a la vez equilibrarlo con las necesidades comerciales que son necesarias para subsistir?

Yo hace un par de semanas escribí una nota sobre el libro de memorias de Beatriz Sarlo. El libro se llama “No entender”. Ahí contaba una anécdota en la cual alguien estaba mirando una obra de Francis Bacon, una obra pictórica, y decía “a mí no me gusta” y la respuesta que le daba un amigo era “mirálo hasta que te guste, entonces”. Parece un chiste, pero en realidad lo que le estaba diciendo es “no te gusta porque no estás prestando la suficiente atención”, “mirálo y pensá porque está bueno pero no de la forma habitual”. Creo que el desafío es eso, lograr que la gente mire las cosas que están buenas hasta que le gusten.

Surgió una polémica cuando Francella dijo “antes el INCAA le daba subvenciones a películas que veían cuatro personas”. Para mí la crítica de Francella es hacia el sistema educativo argentino que no lograba que más de cuatro personas prestaran la suficiente atención a cosas que estaban buenas y eran dignas de ser subvencionadas.

La gente no puede prestar atención más de cinco minutos. El secreto es ese: hay cosas que son valiosas y que requieren un esfuerzo y que requieren cultura y entender. Si uno le presta dos segundos de atención a algo complejo, seguramente se vaya a perder lo que tiene esa complejidad para ofrecer.

Estamos en la era del consumo. No es lo mejor que la gente quiera consumir cosas de las que se va a olvidar a los dos minutos para luego consumir otra y seguir consumiendo así. Ese es el desafío de padres, educadores, amigos, que te puedan acercar a algo que está bueno y que sea complejo.

Pretender que el pueblo es simple, que la gente es simple y que quiere cosas simples, es subestimarlo. Como decía Glauber Rocha, el pueblo es complejo y los artistas no tienen que ser paternalistas, tienen que crear cosas para un pueblo complejo, que tiene la voluntad de saber.

El capitalismo necesita que vos consumas infinitamente, no le sirve que vos veas una película y te quedes pensando seis meses, porque necesitan que veas un capítulo de la serie todos los días. Entonces, el desafío está en saber que hay otra cosa ahí que nos está esperando y que depende de nosotros mismos.

¿Cómo imaginás el futuro de Cinemateca? ¿Cómo imaginás el desarrollo de la sensibilidad y la lucidez de los espectadores del futuro?

Yo creo que los jóvenes siempre son rebeldes y yo espero que la rebeldía vaya hacia un lugar que esté bueno. Que se rebelen contra lo que quieren decir de ellos, que es que solo son consumistas y no prestan atención. Yo no soy nunca una restauradora del antiguo régimen, creo que siempre el futuro es mejor. Tengo esperanza en que los jóvenes entiendan que la rebelión está en enfrentar lo que se espera de uno y lo que se espera de uno hoy es que estén absolutamente atrapados por esa lógica del consumo y de las redes sociales y del éxito que propone ser rico como último fin en la vida. Creo que necesariamente va a ser así porque no se puede ir contra el espíritu humano. El espíritu humano siempre prevalece. Nunca se va a terminar todo lo que tiene que ver con el arte y la creación. Así que Cinemateca también va a seguir viva.