Lo que sigue es un resumen de la entrevista con el titular de OSE.
Estamos en el Día Mundial del Agua. En este marco, ¿cómo se puede calificar la calidad del agua que OSE pone a disposición de la población?
-Me gustaría comenzar afirmando que la calidad del agua potable que OSE suministra a la población cumple con los estándares nacionales e internacionales vigentes. Existe un sistema permanente de monitoreo y control que permite verificar diariamente los parámetros fisicoquímicos y microbiológicos del agua distribuida en todo el país.
Somos conscientes de que la sequía histórica que atravesó Uruguay en los últimos años tensionó el sistema y obligó a adoptar medidas excepcionales. Sin embargo, esas decisiones se están tomando con base técnica y con el objetivo de garantizar la continuidad del servicio, preservando la seguridad sanitaria.
En el presente, el desafío es consolidar un sistema más resiliente frente a eventos climáticos extremos, fortaleciendo las fuentes de agua y modernizando la infraestructura para asegurar calidad y confiabilidad en el largo plazo. Por esa razón en el período actual realizamos el plan de inversiones públicas más grande de la historia de OSE. Un conjunto de obras estratégicas para fortalecer el abastecimiento de agua potable, ampliar la red de saneamiento y actualizar la gestión.
Sequía, agua y emergencia
Hay varias zonas del país bajo emergencia agropecuaria por la falta de lluvias, ¿cuál es el estado de las reservas de agua?
-El déficit hídrico continúa afectando distintas regiones del país y eso obliga a un monitoreo permanente de las fuentes de abastecimiento. Las reservas muestran comportamientos dispares según las cuencas, con algunas situaciones a las que tenemos que prestar especial atención en algunas localidades del interior, como el momento que están atravesando las ciudades de Minas y Solís de Mataojo.
OSE viene aplicando planes de contingencia que incluyen la activación de fuentes alternativas, la regulación operativa de los sistemas y la coordinación con otros organismos del Estado.
Estas medidas nos han permitido sostener el suministro a la población incluso en escenarios complejos.
La gestión del agua en un contexto de cambio climático exige planificación anticipada e inversiones estratégicas para reducir la vulnerabilidad del sistema y en esa tarea estamos abocados.
OSE enfrenta varios desafíos en este periodo, uno de ellos el suministro a Montevideo y el Área Metropolitana, y allí ubicamos a la represa de Casupá. ¿Cuáles van a ser los beneficios de esta obra?
La represa de Casupá es una obra estratégica que apunta a fortalecer la seguridad hídrica del sistema metropolitano, que abastece a más de la mitad de la población del país.
Estamos hablando de una obra cuya inversión asciende a U$S 130 millones, donde está previsto que los trabajos comiencen a inicios de 2027, y que permitirá aumentar la capacidad de reserva de agua dulce y mejorar la regulación del sistema ante períodos de sequía prolongada.
Además, va a contribuir a diversificar las fuentes de abastecimiento y a reducir la dependencia de una única cuenca, lo que constituye una mejora sustancial en términos de resiliencia operativa.
Se trata de una inversión estructural que no solo va a atender las necesidades actuales, sino que proyecta soluciones para las próximas décadas.
Pero no es la única. Hace unos días OSE firmó un contrato con el consorcio Aguas de Montevideo que incluye varias obras. ¿Qué características tienen estas obras y cuál es su importancia?
-La reciente firma del contrato de modificación del Proyecto Neptuno nos permitió avanzar en un conjunto de obras relevantes para el fortalecimiento del sistema metropolitano. Estamos hablando de una inversión estimada de U$S 213 millones, con un inicio de trabajos previsto para abril de 2026.
Entre las obras previstas se destaca la construcción de una nueva planta de potabilización en Aguas Corrientes, con mayor capacidad de producción, así como la ejecución de la Séptima Línea de Bombeo para mejorar el transporte de agua dentro del sistema.
Estas intervenciones permitirán optimizar la distribución, aumentar la confiabilidad del servicio y acompañar el crecimiento urbano del área metropolitana.
Asimismo, en esta renegociación incorporamos soluciones ambientales vinculadas al tratamiento de subproductos del proceso de potabilización, como los lodos, lo que representa un avance en términos de sostenibilidad.
Mirando al Plata
¿La posibilidad de tomar agua del Río de la Plata está definitivamente descartada o hay que pensar en ella en el futuro?
-La experiencia reciente nos demostró que Uruguay tiene que avanzar hacia una matriz de abastecimiento más robusta y diversificada. El objetivo central es priorizar fuentes de agua dulce que permitan garantizar calidad y estabilidad en el suministro.
La planificación de largo plazo en la que estamos trabajando apunta a fortalecer las reservas estratégicas y la infraestructura existente para reducir la necesidad de recurrir a medidas excepcionales.
En estos tiempos se han reiterado las denuncias por pérdidas en la ciudad, ¿cómo las va a tratar OSE? ¿Hay un plan para reducir pérdidas?
La reducción del agua no contabilizada es una prioridad para nuestra gestión y, en este sentido, OSE está desarrollando un plan integral que combina la renovación progresiva de redes, la incorporación de nueva maquinaria para mejorar los tiempos de respuesta y la aplicación de tecnología para el monitoreo más eficiente del sistema.
En este marco, se está avanzando en la instalación de sensores y en experiencias piloto de medición inteligente que permitirán contar con información en tiempo real sobre el funcionamiento de las redes y los consumos.
Estas herramientas forman parte del proceso de modernización de OSE que estamos impulsando a través del programa OSE Evoluciona.
El objetivo es detectar fugas con mayor rapidez, optimizar la operación y promover un uso más responsable del agua, fortaleciendo la sostenibilidad del servicio en el mediano y largo plazo.