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Columna destacada | recuerdos | golpe |

50 años del golpe

Entre recuerdos y sueños

Por primera vez, además de recordar el golpe, se homenajeó a los legisladores que la noche anterior permitieron, con dificultad, que sesionara el Senado para despedirse de las instituciones

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Hubo de todo. Recuerdos y sueños. Condena y nostalgia. Pero Uruguay como tal aprobó con sote la conmemoración del medio siglo del golpe. Lo recordó el Parlamento, el Ejecutivo y la sociedad civil. Estuvieron presentes los sindicatos, protagonistas fundamentales de aquellos días, los familiares, y organizaciones culturales y sociales.

Por primera vez, además de recordar el golpe, se homenajeó a los legisladores que la noche anterior permitieron, con dificultad, que sesionara el Senado para despedirse de las instituciones. Las barras no daban abasto y todos los sillones del recinto estaban ocupados. No fue así hace 50 años.

Algunos no podían estar. Erro había ido a Buenos Aires a la asunción de Cámpora y había quedado dando charlas, invitado por la Juventud Peronista. Michelini, había viajado, mandatado por el FA, para evitar que Erro regresara. Sapelli (vicepresidente de la República) había ido a encarar a Bordaberry a la sesión del Consejo de Ministros.

Muchos cuyos ojos humedecían el pasado 26 en las barras del Senado no estuvieron representados. La bancada del pachequismo, del Partido Colorado, el sector herrerista, por el que era diputado Lacalle, no estaban. La recordada sesión la hicieron posible batllistas (Paz Aguirre, Hierro Gambardella y Vasconcellos), wilsonisitas (Por la Patria y Movimiento de Rocha) y los frentistas Pla, Enrique Ñato Rodríguez y Rodríguez Camusso.

El recordatorio del Senado estuvo a la talla. Un juego de luces simuló el derrumbe mismo del Palacio ante el decreto que clausuraba las cámaras. Se proyectaron los discursos del Ñato, Vasconcellos y el de Wilson. No podía evitar, al mirar desde la barra, visualizar aquella noche en la que me tocó estar dentro del recinto y abandonarlo junto a mi padre.

No aplaudieron Manini ni Domenech. Cuando todos se pararon, el aplauso se volvió ovación y ellos se pusieron de pie. Recién allí ambos intentaron un tímido aplauso no sonoro. A la senadora Moreira le costó pararse, pero alguien servilmente le corrió la silla y lo hizo de mala gana.

Luego llegó el Himno Nacional. Acto seguido se apagaron las luces adentro. Afuera la gente congregada encendió una vela, una encendió a otra y el mensaje fue muy elocuente: hacía medio siglo, se había apagado la luz de la democracia e iluminaba la del pueblo.

Por la noche los tres expresidentes, acompañaron a Luis Lacalle. En una señal de unión por encima de discrepancias. Una señal correcta, más allá de lo que cada uno dijo. ¡Que Lacalle diga que estuvo preso! No es lo mismo detenido que preso. Si no, que se haga socio de Crysol. Pero bueno, ya en la barra hizo gala de sus guarangadas impropias de un dignatario. ¡Y en una fecha así!

Y así tras tantas evocaciones, homenaje a la última sesión del Senado, himno, luces y sombras y mensaje de todos los presidentes, desde el retorno a la democracia, vivos, llegamos a la sesión de la Asamblea General en recuerdo del mismísimo golpe medio siglo atrás.

Me emocionó mucho la cita de Mario Bergara de mi padre en el Parlamento de EEUU, denunciando la farsa de la “teoría de los dos demonios”. Ello mismo aumentó mi sorpresa cuando el senador Manini la reivindicó. Todo el discurso del tambaleante Cabildo Abierto (último sondeo de Cifra le da un 2% y Equipos un 4%) fue sorprendente. Se equivocaron de sesión.

“Nunca más guerrilla”, los causantes del golpe no fueron los torturadores, sino los tupamaros y la corrupción y el desprestigio de los políticos. Remató: “No [hubo] reacción popular alguna a la hora de la caída de las instituciones”.

¿No supo de la Huelga General de la CNT? ¿Tampoco de la manifestación del 9 de julio? ¿Quiénes eran los corruptos desprestigiados? ¿Wilson, Seregni, Michelini, Sapelli, Hierro Gambardella? Los mismos que había homenajeado el Senado el día antes. Con razón no aplaudió. Recuerdo actos convocados por el sector de mi padre que congregaban multitudes hoy imposible de pensar ni en plena campaña electoral.

Estos hechos aislados que cito solamente deben servir para saber que hay que estar alertas. Siguen y actúan dentro del sistema fuerzas claramente antidemocráticas. Pero Uruguay no está allí, está en todas las señales que, a pesar de posibles debilidades, supo dar el sistema político esta semana.

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